Los que conocen que es un orgasmo, sabrán de lo que hablo, pero quien nunca lo ha tenido se habrá perdido de mucho en esta corta vida.
Cuando escuchas a mujeres que ya han tenido relaciones sexuales, hablar de sus intimidades sabes que han tenido que pasar por situaciones poco confusas cuando inician su vida sexual, por ejemplo hay mujeres que tienen 40 años y nunca han tenido un “orgasmo”, ¡cómo! Sí, pero cómo así? y es que no se trata de un tabú sino de una realidad que es poco conocida en la actualidad, nosotras las mujeres somos un mundo maravilloso que guarda en su cabeza muchas cosas que quizás nunca nadie las sabrá pero para las que son un libro abierto, contar estas experiencias ayudan a otras personas a superar traumas que viven con ellas durante mucho tiempo.
En fin les hablara de lo que es un orgasmo a lo criollo podemos deducir por experiencia que el orgasmo es una contracción pélvica donde interviene el útero y vagina, sensación que puede darte mucho placer, muchas descargas de adrenalina y de endorfinas sinónimo de felicidad. Eso suena magnifico y lo difícil de creer es que una mujer no lo haya experimentado porque cuando hablamos del hombre que funciona muy diferente que la mujer podemos decir que cada vez que eyaculan tienen un orgasmo, en cambio nosotras no.
Muchas mujeres fingen a diario con sus parejas, que han tenido un momento de placer: gimen, gritan y hacen ruidos, pero de ahí no pasa a ser más que una obra de teatro. Sentir un orgasmo es que haya una conexión directa con esa persona, que haya más que un simple encuentro sexual donde se busca placer y es que lo que muchos no han entendido es que un orgasmo es algo que no solo está ligado a la parte genital sino que tiene que ver mucho con el cerebro y con el corazón En mi caso he sabido disfrutar cada momento en que la naturaleza me ha brindado experimentar esa sensación, pero cuando examino el común de las mujeres algunas no les importa ubicar el orgasmo como cualquier cosa, pero para mí es algo de mucho respeto, algo sagrado y es que cuando una mujer ha tenido relaciones con diferentes hombres sabe que no es lo mismo estar con éste que estar con aquel, la diferencia siempre está en la química, el gusto y sobre todo los sentimientos que uno tenga hacia esa persona. El órgano sexual más activo es el cerebro pues controla todo y según varios testimonios quien aman a sus parejas experimentan tener más orgasmos que alguien que solo tiene sexo por placer. Pero cabe aclarar que para todos los casos no aplica lo mismo. Y es que he escuchado tantas historias sobre esto que vale la pena mencionar unas que de verdad te dejan con la boca abierta.
Una de ellas se trata de una joven llamada Ximena, ella es una mujer universitaria que vivió en Bogotá, y que a sus 19 años cursaba 5 semestre de Finanzas en una Universidad renombrada, se había ganado una beca por obtener buen desempeño en el ICFES, era una mujer con una belleza rara por decirlo así, pues no era de esas féminas que parecen modelos, su cuerpo era delgado, de senos pequeños y pues carecía de lo que llamamos “cola”, su cara era pálida y usaba lentes. Sin embargo detrás de ella había una mujer con mucha experiencia, el hecho de no ser bonita no le había quitado la oportunidad de haber tenido relaciones con más de 5 hombres diferentes, a pesar de su inteligencia, Ximena era muy callada y nadie creía ni nadie pensaba lo que hacia los fines de semana.
Su primera vez fue con un amigo, se pasaron de tragos y decidieron hacer algo que no tenían ni idea de cuánto afectaría su vida sexual, pues a pesar de que se querían mucho, ese hecho hizo que se separaran y tomaran rumbos diferentes. Para Ximena fue difícil superar su primera vez así, se sentía vacía pues cuando pensó que podía experimentar la primera vez lo haría con alguien que sería el hombre de su vida, pero ese concepto cambio y Ximena sintió que quería experimentar algo más profundo, algo que no sólo involucrara sentimientos sino también tuviera atracción sexual. Por esa época entraba a la universidad y pues había un compañero que quería ligar con ella, llevaban días saliendo, bailaban, se divertían, bebían y se emborrachaban pero Ximena nunca quiso repetir la historia como lo hizo con su amigo, así que cuando tuvo la oportunidad con este compañero le dijo que quería experimentar con el cosas nuevas y aprender porque ella era una principiante que no conocía mucho sobre tener sexo. Al principio todo fue color de rosa, por decirlo así pasaban horas en el apartamento de él teniendo relaciones en diferentes poses, hacían cosas diferentes, se entretenían, más que una relación era algo educativo porque aprendían el uno del otro, pero no había amor.
Ximena no sabía lo que era un orgasmo, escuchaba hablar en la calle, en la universidad, a los amigos y en las páginas, redes sociales pero no sabía qué era eso. Decidió un día consultar en internet y todo le parecía tan extraño, se debería a una enfermedad? Pero al parecer todo estaba bien, era muy sana y quería llegar al fondo del asunto. Al tener tantos sentimientos encontrados decidió terminar con éste joven y continuar su vida buscando a alguien más que le hiciera sentir “eso”, pero aquel compañero nunca supo las verdaderas razones por las cuales ella había decidido ponerle fin al noviazgo..
En la universidad había una psicóloga que acompañaba los procesos educativos de los estudiantes y que también ayudaba a éstos cuando tenían conflictos, así que Ximena fue a preguntarle si era normal, lo que ella “no sentía”, la doctora la interrogo a cerca de su vida, infancia y demás. Le hizo unas pruebas y le dio una charla que le permitió aclarar muchas dudas. Sin embargo lo de ella era cuestión de tiempo y cuestión de un hombre y no cualquier hombre, tendría que ser alguien que realmente le moviera el piso.
En agosto de ese mismo año, Ximena conoció a Carlos, él trabajaba como asesor jurídico en una empresa del sector financiero, y era muy amigo de su hermana quien también laboraba allí. El día que salieron fue muy divertido, charlaron demasiado y se llevaban muy bien, Ximena vio a Carlos de otra manera, no lo vio como un prospecto con quien tendría sexo sino como alguien muy cercano con quien podría tener algo más que una simple aventura. Carlos era un hombre muy codiciado por las mujeres tenía un toque especial que lo hacía irresistible y no discriminaba nada, pues le sacaba provecho a todo. Lo que no sabía Ximena era que iba tras la pista equivocada y que en ésta vida, todo es apariencias. Marcela, la hermana de Ximena le advirtió que Carlos no le gustaban las relaciones serias y que era un soltero empedernido a lo que ella lo vio como un comentario envidioso y celoso.
Como Carlos tenía el número de Ximena, no dudo tres días después de aquella salida invitarla de nuevo a bailar, pero ella no quería bailar, lo que ella quería era conocerlo mejor así que le dijo que no a esa invitación, pero que si iban a comer con mucho gusto aceptaba encantada. Carlos le pareció bien que fueran a cenar en un restaurante de comida mexicana, para el chile y el picante eran algo muy afrodisiaco; Carlos ya se estaba preparando psicológicamente para acechar aquella presa, la cual no tendría escapatoria. Ximena estaba muy bien para esa época estaba visitando en las noches el gimnasio y sus padres las apoyaban en todo, la situación iba muy bien, pues era una niña que cualquier padre podría desear. Pero lo que le pasaría con Carlos cambiaria todo y daría un giro de 360° en la familia de Ximena.
Llego la noche y con ella el afán de comer y tomar unas copas de tequila y así el ambiente se tornó muy especial, Ximena estaba encantada, le parecía que Carlos era un hombre muy interesante, y como buen abogado tenía una labia increíble que endulzaba cualquier oído. Era irresistible, pero Ximena tenía algo, y es que era inteligente y pues tampoco se enamoraba tan fácil aunque para ella tener sexo era como ir al gimnasio, algo que le servía y que le colmaba una necesidad fisiológica. Pero ese día, ella quería que fuera algo diferente y después de hablar casi toda la noche y tras carcajadas de los buenos chistes que echaba Carlos, Ximena interrumpió aquel momento para decirle a él que necesitaba llegar temprano a dormir pues tenía parcial en las primeras horas de la mañana. Carlos se sintió ofendido en su ego, algo había fallado porque en ese momento no estaban en su apartamento teniendo sexo sino que la llevaba a ella en su carro hacia su casa. No se sintió muy bien pero lo tomo como un reto, pues Ximena tenía un pensamiento que lo hacía creer que podría caer en poco tiempo en sus redes. Pasaron varias semanas que de una simple salida no pasaba, la paciencia de Carlos ya estaba en sus límites y tendría que utilizar más que técnicas para lograr acostarse con Ximena y para ello recurrir a lo más bajo que podría utilizar un hombre: hacerle creer que se había enamorado de ella. Un día le envió a su casa un ramo de flores y esa mañana a través de un mensaje de texto le confesó su supuesto amor, Ximena pensó para sí misma que ya era hora de darle una oportunidad a Carlos y que en la próxima salida iban a sellar su relación con un encuentro íntimo. Ximena estaba más que preparada para dejarse llevar por aquel hombre, sentía demasiadas ganas de pasar una noche con él. Carlos en cambio en su afán de cumplir con su reto solo veía aquello como un fugaz momento más de placer para colocarlo en la lista de trofeos.
El día y la noche llegaron y por su puesto el encuentro parecía muy romántico hubo una salida a un bar donde esa noche tocaba un banda de rock alternativo, estuvieron bebiendo unas cervezas y después se dirigieron al apartamento, estando allí todo parecía marchar muy bien, Carlos era un hombre organizado y todo parecía impecable y aquel lugar era muy cómodo, ella se sentía bien estando con aquel hombre. Y para ser todo más romántico el cuarto tenía velas y estaba decorado a propósito, Ximena no se imaginó una cosa así, que cursi pensaba, pero para ella era algo genial. Pasaron a la habitación y el empezó a sujetarla contra su cuerpo, la beso intensamente, sus besos eran cada más adictivos, la lengua iba y venía entre su boca, rápidamente se fueron despojando de sus prendas y con el afán de animales salvajes en segundos estuvieron desnudos encima de la cama. Carlos besaba como nadie, acariciaba como nadie, Ximena estaba en una nube parecía estar sintiendo algo muy extraño, se sentía húmeda y tenía unos deseos ardientes de que él, la hiciera suya, a medida de cada caricia sentía que un fuego recorría su cuerpo y ya no podía resistir más, así que le dijo a Carlos en su oído: ya no me aguanto más, dale hazme el amor. Carlos no dudo ni un segundo en hacerle caso y allí hubo una explosión en sus cuerpos, cada instante en que la penetraba sentía que ya no era ella sino que levitaba por los aires, todo era diferente, todo era mágico, probaron varias poses y la pasión se desbordaba por aquellas sabanas, definitivamente Carlos era lo que ella necesitaba, tanto así que Ximena logro llegar a lo que siempre soñó tener un orgasmo, esa sensación la hizo conocer metafóricamente “el cielo” y que bien se sentía, era tal la conexión que tenían en ese momento, que más allá del sexo Ximena deseaba estar con Carlos y que esto se repitiera muchas y muchas más veces. Carlos estaba disfrutando del momento, para el Ximena no estaba nada mal y pues lo hacía bien. Cuando terminaron, él fue muy caballeroso y no se despegó de ella ni un momento de la habitación y pues lo único que hizo fue ir al baño porque necesitaba orinar pero esa noche repitieron varias veces la misma faena. Ximena estaba encantada hacía tiempo que anhelaba encontrar un hombre así que la hiciera sentir mujer. La noche se acababa y con ella llego la madrugada, los rayos del sol penetraron la habitación y con la luz llego el nuevo día. Carlos se levantó temprano e hizo desayuno, se bañó y vistió rápidamente y tomo su café para irse al trabajo. Agarró sus llaves y abandonó el apartamento, dejando dormida a Ximena. Y con la fugaz despedida, una pequeña nota en la mesa de noche cerca de donde estaba ella.
Esta Historia continuará…
Mañana no se pierdan la siguiente parte de la historia
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Buena
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