martes, 28 de abril de 2015

Un amor de Verano. Segunda Parte

Como poder explicar que el corazón de un hombre siente diferente al de una mujer, que no es el sexo lo que une a una persona sino los sentimientos y que cuando un hombre se enamora de verdad ese amor no desaparece así de la noche a la mañana.

Parecía que el famoso destino se había encargado de poner en el mismo camino a Valentina y Guillermo quienes eran dos jóvenes con una cierta diferencia de edad pero con mucho en común. Y aunque se encontraban solos en aquel momento Valentina tenía muy claro que no se iba a enamorar de un extraño que acababa de conocer y no obstante le gustaba la idea de conocer a alguien interesante pero fuera lo que tuvieran, “eso” se quedaría en aquel lugar.

Caía la tarde y el sol se ocultaba dejando a su paso un cielo lleno de colores, eran manchas en el cielo de color rojo, naranja, amarillo, azul.  La naturaleza era perfecta y la puesta en escena era fantástica, algo muy romántico. Guillermo no podía entender como una muchacha tan joven le fuera a mover el piso tan apresuradamente, y el solo escuchar su dulce voz y su sonrisa, el cielo se le iluminaba. Guillermo se había enamorado. Todo no podía ser más perfecto hasta que llegó la lancha por ellos. Parecía que el tiempo no se detenía y tenían que volver cada uno a sus respectivos hoteles. A veces los momentos pueden ser cortos pero inolvidables, pensaba Guillermo para sí mismo y aquella tarde lo había hecho enamorar aún más de Valentina. Pero ella solo quería divertirse porque a pesar de ser tan dulce no le gustaba encarretarse con cualquiera, se podía decir que era muy selectiva y que era una mujer que tenía muchos amigos. A decir verdad Valentina tenía un corazón obstinado que tenía muy claro lo que quería.

Ya en el hotel Valentina aceptó la invitación de ir a bailar a una discoteca que quedaba un poco lejos de donde estaban ubicados, Su hermana también iría y saldría perfecto divertirse antes de regresar a la realidad en Medellín. En la discoteca la esperaba Guillermo quien llevaba una pinta toda costeña con guayabera y toda la cosa, se había peinado bien para la ocasión. Estando bailando con Valentina le propuso que hicieron un trato, que si ella aceptaba no se iba a arrepentir pues los dos sabían que eran aves de paso que en cualquier momento tendrían que volver a su origen. Guillermo le dijo que vivieran al máximo esos 3 días que le restaban, que sin importar lo que pasara eso iba a hacer su secreto y una experiencia que recordarían toda la vida. Valentina lo pensó durante unos minutos y calló mientras él le preguntaba si aceptaba. Entonces fue cuando ella le dijo: Acepto, pero con una condición lo que pase entre los dos se quedara acá y ni tu puedes buscarme después ni yo puedo hacer lo mismo. No tienes derecho de llamarme o escribirme después y si lo haces yo cambiare el número celular, no puedes saber ni mi apellido ni donde vivo ni donde estudio, nada. Igual yo nunca investigare o te forzare a que me lo digas. Entendido el asunto que era bastante radical, Guillermo aceptó con tal de tenerla para él solo unos días, y sin reparos, y sin saber que ese mismo trato seria el cuchillo que haría sangrar su herida más adelante.

De un momento a otro empezaron a besarse y la música los rodeaba, el alcohol también había empezado a hacer efecto, duraron más o menos una hora en el lugar bailando y acariciándose, hasta que una cosa llevo a la otra, y ya sin poderse aguantar más Valentina acepto ir al Hotel donde se quedaba Guillermo. Subieron las escaleras casi tropezándose con todo, ya no importaba ni la hora ni el lugar o si su hermana la estuviera esperando. Su mente se había dispuesto a disfrutar. Y esa noche fue de esas donde se permitía todo y donde no hubo ningún reparo por parte de los dos.  Cuando entraron ni siquiera prendieron las luces, sino que decidieron quitarse la ropa como dos locos que urgían entregarse a la pasión. Ella más rápido que el, se quitó todas sus prendas y quedo desnuda en la cama, mientras el, la seguía rápidamente para no perder ni un minuto porque el tiempo era muy valioso para esa pareja que solo contaba con menos de 2 días para disfrutar de su aventura. El aire acondicionado estaba encendido pero el ambiente estaba lleno de fuego, besos iban y venían, caricias por doquier, y por supuesto sus cuerpos entrelazados se amaban como si el mundo se fuera acabar. Valentina estaba bien llevada del alcohol, la mitad de su cuerpo le respondía pero la conciencia estaba perdida entre lo que había bebido y la adrenalina que estaba viviendo mientras tenía sexo.  Creo que no estaba muy consciente de lo que serían las consecuencias de esa noche. En cambio Guillermo a pesar de estar pasado de copas, todavía estaba consciente de lo que hacía y por supuesto semejante escena lo había dejado completamente despierto, y es que quien no podía estar así disfrutando de aquella mujer tan hermosa de la que se había enamorado. Cuando aquel momento finalizó, valentina se echó en sus brazos y allí se quedó dormida, mientras él le acariciaba el cabello y la espalda. Era increíble que estuviera en Santa marta y con una encantadora mujer en su cama. Aun así pensaba en lo que pasaría después de que se despidieran. Faltaba poco para que fuera domingo pero no quería estresarse con algo así, dejaría que todo pasara conforme habían hablado los dos.

El celular no paraba de sonar eran como las tres de la madrugada, y Lucia la hermana de Valentina la estaba buscando con desesperación. No podía llegar al hotel sin su hermana porque sus padres armarían el alboroto en la mañana. Guillermo medio dormido y como pudo se paró de la cama, y buscó entre la ropa de Valentina el móvil hasta que logró contestarlo, Lucia extrañada le gritaba que con quien hablaba, a lo que él le respondió que con Guillermo, le dijo que no se preocupara que se fuera para el hotel que él se encargaba que Valentina llegara antes de las seis que la dejara dormir porque estaba muy borracha.
Lucia se tranquilizó y le recomendó a Guillermo que no la hiciera quedar mal con sus padres porque después toda la culpa recaería sobre él.
Mientras dieron las 5:00 de la mañana, Guillermo se llenó de una angustia increíble, se había acordado que no se habían protegido. Mil cosas pasaron por su cabeza fue como ver la vida en imágenes, pensó en todos los posibles desenlaces, pero obviamente su imaginación voló muy rápido y la idea no era adelantarse a los hechos por algo que solo había sucedido una vez. El mismo se daba moral y trataba de no preocuparse porque siempre había sido un tipo descomplicado y ya el tiempo lo diría todo.
Cuando llegó la hora, levantó a Valentina quien estaba medio enguayaba y un poco aturdida por lo que había pasado, ella se vistió rápidamente y ni un beso le quiso dar, estaba toda rara y miraba mal a Guillermo. Al parecer Valentina pensaba que él se había aprovechado de su borrachera para llevarla a la cama.  Bueno pero la historia no termina allí porque a pesar de que Valentina había cometido una locura no se arrepentía de nada así que al otro día fue ella, la que llamó a Guillermo para que fueran a un lugar apartado y se encontraran de nuevo. Y así fue porque él logro llevarla a una playa que quedaba cerca donde permanecía siempre solitaria y allí otra vez se dejaron llevar por la pasión y terminaron nadando desnudos en el mar haciendo el amor, los ojos claros de Guillermo estaban más que iluminados viendo como contrastaba el paisaje con el cuerpo desnudo de valentina sumergido en el agua como historia de película no podía desaprovechar para llenarla de caricias y de tenerla una vez más entre sus brazos.

Otro día más en que Valentina se les perdía a su hermana y a sus padres. La situación había dado lugar a que los padres empezaran a sospechar de donde se encontraba realmente Valentina. Así que mandaron a su hermana a buscarla porque debían empezar a empacar las maletas, ya que solo faltaba un día para irse. Valentina apareció pronto e inventó excusas diciendo que se había perdido por culpa de un guía que la había llevado y la había dejado sola en la ciudad.

Dicen que los momentos se deben vivir aquí y ahora porque cuando nos morimos nada nos llevamos sino los recuerdos, y parecía que Valentina vivía su vida al máximo por esta ideología pero lo que no pensaba era que eso más adelante le traería muchos problemas porque cuando lo haces sin responsabilidad las consecuencias son más trágicas de lo que  esperabas.
Y así paso ese día entre la despedida de esos dos y la discusión con sus padres, para ella una aventura más y para él los momentos más memorables vividos. Ya no se verían más adelante ni tampoco se llamarían pero el destino siempre es un pañuelo y por más que quieras alejarte de él siempre termina por enredar más las cosas.

Pasaron los días y Guillermo volvió a Bogotá donde vivía su mamá para estar unas semanas con ella, antes de viajar a Medellín de nuevo a trabajar y aunque éste no había sido un viaje de placer le había sacado el mayor provecho.

Guillermo nunca había sido de muchas novias y aunque se lo pasaba viajando, el trabajo no le daba lugar a tener una relación estable. Por eso su madre le decía que ya era hora que sentara cabeza y aprovechara el tiempo para buscar a la que sería su esposa  y tal vez él quería hacerle caso pero la única con quien quería vivir el resto de sus días, ya estaba en algún lugar desconocido y él no quería romper el trato y parecer un intenso buscándola así se quemara por dentro. Él pensaba que era raro que una mujer tan dulce y amable como Valentina no se enamorara así como él lo había hecho de ella, realmente parecía muy raro que ella fuera como esas chicas que solo buscan pasar un momento y ya, tal vez Valentina escondía algo y por eso no quería que se volvieran a comunicar. Mientras pensaba empezó a descargar de la cámara al PC, las fotos que había tomado y allí aparecieron más imágenes sobre ella, ya no le bastaba con tenerla en su cabeza sino que también tendría el recuerdo más bello de su rostro para siempre y en su cuarto. Imprimió todas e hizo un álbum con ellas. Pero una en especial la colgó donde la pudiera ver siempre.

Los meses pasaron y Guillermo trataba de olvidar a Valentina aunque era imposible sacársela de la cabeza, él todavía pensaba  en todo lo que pudieron haber vivido si ella no le hubiera puesto ese trato tan radical. Lo que no sabía Guillermo es que de ese amor de verano había quedado algo más que simple recuerdos.
Valentina en cambio pasó los peores tres meses de su vida, el mundo se le vino encima y ella si trato de contactar a Guillermo pero su teléfono se le perdió durante el regreso a Medellín y no tuvo manera de poder contactarlo, valentina estaba viviendo una pesadilla pues de esas veces que estuvieron juntos había quedado sembrada en ella una semilla y ahora se encontraba esperando un bebe de Guillermo. Y quien sabía si algún día pudiera encontrarlo y contarle lo que había sucedido. Sin embargo Valentina decidió continuar con su embarazo y cuidar a ese bebe así estuviera en contra de todo y tuviera que abandonar los estudios. Sus padres estaban muy dolidos y veían a Valentina como una cualquiera que ni siquiera sabía el apellido del papa de su hijo y menos donde vivía. Ellos no entendían el trato que había hecho Valentina con Guillermo pero ahora lo único que importaba era que ella pudiera de alguna manera encontrarlo.

Mientras la barriga crecía Valentina no perdía las esperanzas, trató de buscarlo por Facebook y otras redes sociales pero como podía encontrarlo sino sabia el apellido. Toda la información la tenía consignada en su celular y ya lo había perdido. Que mal para ella, solo esperaba y rogaba al cielo que un día se lo pudiera encontrar y darle a ese bebe un padre. Mientras eso sucedía Guillermo no podía sacarse de la cabeza a  Valentina; era como si se comunicaran telepáticamente pero valentina no lo hacía porque sintiera amor por Guillermo sino pensando en el futuro para su hijo porque de un momento a otro tenía que reconocer su irresponsabilidad y hacerse cargo de una vida, y para una chica de 17 años era muy complicado.

Pasaron los meses y Guillermo consiguió novia, llevaban saliendo y las cosas iban muy en serio tanto así que tenían planes de boda pues él iba a cumplir 29 años y le había salido un trabajo muy bueno en Bogotá, quería olvidar a Valentina que lo atormentaba siempre en sus pensamientos, y la única opción era ver en su novia la mujer de su vida.

Pero por más que trates de huir de las circunstancias un día sin esperarlo te vuelves a encontrar con el destino de frente y eso fue lo que sucedió a Guillermo, quien no sabía ni se imaginaba que tenía un hijo por ahí sin conocer y que Valentina estaba mas cerca de lo que él pensaba...  


Esta historia continuará…

lunes, 27 de abril de 2015

Un amor de verano... Primera Parte


Dicen que hay amores que nunca se pueden olvidar, son esos que se viven con mayor intensidad, que no importa la duración sino el momento vivido.
Esta es una historia de un hombre que se enamoró sabiendo que existen mujeres que son inalcanzables, que tienen un pasado y un presente definido, que por más que existan sentimientos es mejor el olvido.

Ese era el caso de Guillermo y Valentina quienes se conocieron en un viaje a Santa marta, él por un viaje de negocios y ella por un paseo familiar. Guillermo de 28 años y ella de 17, dos jóvenes apasionados por la vida, viviendo cada día el momento sin importar los efectos. Guillermo era fotógrafo y lo habían invitado para hacer parte de una puesta en escena para una campaña publicitaria. Por decirlo así Guillermo era un loquillo, siempre tan irreverente, natural extrovertido, era un tipo del estilo descomplicado, amante de la naturaleza y del arte. Ella una joven dulce y amable con mente abierta, llena de libertad, con ideales y pensamientos socialistas. Luchando siempre por la causas sociales y por los animales.
Los dos unidos por el destino, se conocieron en un restaurante cerca a la playa del rodadero mientras ella paseaba por el lugar, él estaba en una pequeña reunión cuadrando los detalles y la logística de los lugares a donde iban a estar. Pues tenían planeado llevar todo el equipo  a playa blanca y al parque Tayrona para tomar allí unas fotografías.
Todos creemos en el amor a primera vista, o al menos quienes nos hemos enamorado perdidamente de alguien con tal solo cruzar miradas. Y ésta no fue la excepción, Valentina llevaba su cabello crespo suelto, iba con un sombrero,  gafas, un short y una blusa de tiras holgada, esa mañana se veía especialmente hermosa, traía un bolso tejido donde traía ropa para cambiarse, entró al restaurante acompañada de su hermana y compraron unas bebidas y se sentaron un rato allí. Al parecer esperaban a alguien hasta que decidieron irse pues habían recibido una llamada de sus padres que habían cambiado de planes. Solo bastó ese momento para que Guillermo quedara flechado de aquella jovencita.

En la noche y paseando por la playa Guillermo notó que había parranda vallenata cerca del hotel, decidió quedarse allí con unos compañeros y tomarse unas cervezas para celebrar la vida y para festejar aquel momento. Llevó su cámara profesional y empezó a sacar fotografías de todo el lugar. La noche estaba estrellada y corría una brisa fría pero deliciosa que llenaba el lugar de un sabor costeño, el olor a comida perturbaba su estómago, ya que sin querer se le había olvidado cenar algo en el hotel antes de salir. Había una silla donde le pidieron que se sentara, el ambiente estaba bueno, había una fogata y algunas parejas estaban sumergidas en el mar contemplado la luna.
Todo era mágico, Guillermo aun pensaba en aquella muchachita que se le había cruzado por el lado en el restaurante, se preguntaba quién sería e imaginaba  si algún día la volvería a ver.

Valentina emocionada por  el viaje estaba recorriendo con su hermana todas las calles, comprando bolsos, ropa y accesorios, estaba feliz y aunque no era materialista le gustaban mucho las artesanías y también comprar accesorios para llevarles recuerdos a sus amigos que vivían en Medellín. Sus padres le habían dado permiso a las dos para que esa noche se divirtieran y conocieran el lugar. Claro no deberían llegar tan tarde al hotel porque era peligroso que las robaran o les hicieran algo. Como buena paisa Valentina era muy pujante y decidida aunque no dejaba de lado su forma tierna y romántica. Esa noche seria el comienzo de quizás la mejor semana de su vida.

Guillermo estaba  sentado contemplando el cielo y tomando fotografías de la personas bailando en aquella playa, Valentina como un deja vú volvió a pasar frente a sus ojos, ésta vez iba con un vestido blanco holgado que le llegaba un poco más arriba de las rodillas, su cabello suelto la hacía ver como una princesa. Guillermo no desaprovechó para tomarle varias fotografías, pero se levantó inmediatamente y empezó a seguirla por la playa, ella descalza llevaba los zapatos en la mano y sonreía alegremente en complicidad con su hermana. Valentina también había visto a Guillermo en aquel lugar y le parecía un tipo muy interesante sin embargo no le prestó mucha atención porque estaban de paso y no quería aferrarse a nada ni a nadie que estuviera en aquel lugar.

Guillermo era un tipo muy directo, así que sin pensarlo dos veces se le acercó a valentina y la tomó por el brazo para llamar su atención, le dijo señorita mire lo que me encontré y le dio una pulsera hecha de caracolitos, se la pasó  con la excusa de que se le había caído y pues era mentira pero él lo había hecho con tal de poderle hablar; ella le agradeció y sonrió y mientras volteaba se hizo miradas con su hermana preguntándose  y éste tipo qué? Guillermo les pidió acompañarlas pues estaba solo y quería tener amigas con quien charlar además por el acento había notado que ellas también eran de su tierra o sea de Antioquia. Ellas aceptaron con gusto y estaban sorprendidas que de un momento a otro, él se les hubiera aparecido. Llegaron a un punto donde ya no era tan poblado, se sentaron allí y empezaron a conversar acerca de lo que hacían, Guillermo era un tipo recorrido, había viajado a varios países y conocía casi toda Colombia, era un soñador y un artista, les mostró las fotos que tenía en su cámara y las dos quedaron maravilladas de la puesta de sol que él había logrado captar aquella tarde. Compartieron números y redes sociales, Valentina al igual que Lucía, estaba contenta de haber conocido a un nuevo amigo. Aunque a Lucía, la verdad no le gustaba el estilo descomplicado de Guillermo, porque ella era más del tipo de hombre bien puestecito y más serio. En cambio Valentina sentía una conexión especial con él como si se conocieran de otra vida.

Lucía había recibido una llamada y se había alejado un poco del lugar para hablar con su novio. Entonces Guillermo encontró la oportunidad perfecta para invitar a Valentina a una sesión de fotos donde él iba a hacer el fotógrafo, él le pidió que lo acompañara a una de esas playas mágicas que hay en Santa marta que son un poco alejadas y donde casi no van turistas. Valentina le sorprendió la invitación pero no dudo en aceptar, ella era de esas mujeres que no le temían a nada y que probaban siempre cosas nuevas. Después de despedirse Guillermo se sentía satisfecho por haber logrado el número de Valentina porque ella había aceptado la invitación.  Valentina mientras tanto trataba de convencer a su hermana para que le hiciera el cuarto y ella pudiera ir aquella playa con Guillermo. Las dos llegaron temprano al hotel y Valentina pudo convencer a Lucia para que distrajera a sus padres llevándolos al Acuario esa mañana mientras ella supuestamente se quedaba en el hotel por un problema estomacal. Así fue que Valentina se le voló a sus padres y se encontró con Guillermo. Obviamente ya se habían escrito toda la noche y parte de la mañana antes de encontrarse, se habían contado media vida por las redes sociales y memo estaba muy entusiasmado.

Valentina llegó puntual a la cita donde la estaba esperando Guillermo quien había contratado una lancha para llegar al lugar, aquella embarcación los llevaría y los traería aproximadamente antes de que la marea empezara a subir. Los dos subieron con los maletines y todos los equipos que Guillermo llevaba para aquel lugar. Se sentaron muy cerca y empezaron a contemplar el paisaje. Guillermo fotografiaba todo cuanto a su alrededor y ante su belleza a valentina también. Pasados los minutos por fin llegaron a la playa y bajaron todo el equipo, en aquel sitio, los estaban esperando un equipo completo con modelos, maquillistas, asesores de imagen y el productor encargado. Valentina se sintió un poco fuera de lugar, tendría que esperar a que todo el día el estuviera ocupado y ella sola sin conocer a nadie, no le causaba terror pero si un poco de aburrimiento. 
Trato de disfrutar un poco el paisaje y la locación que habían inventado para las fotografías. Estaba intrigada por la forma en que trabajaban para que todo se viera perfecto en las revistas. Las modelos eran bien bonitas y Guillermo las animaba para que dieran lo mejor de sí ante la cámara.

Pasaron las horas y llegó el tiempo de almorzar, todos traían la comida empacada y algunos tuvieron que descansar ante la larga jornada. Al parecer el trabajo de Guillermo ya había terminado y le correspondía a otro compañero continuar con otra serie de fotografías en otro lugar. Por fin los dos quedaron solos y después de comer algo decidieron realizar una caminata por la playa viendo caer la tarde, pronto vendría la lancha a recogerlos y debían disfrutar al máximo esta oportunidad que les había regalado la vida.



Continuará…


domingo, 26 de abril de 2015

UN POEMA APASIONADO

Dedicaré éste poema de mi autoría a los amantes mas enamorados. Disfrútenlo y dedíquenlo...

PASIÓN Y DESEO

Busco en las horas un pretexto para amarte,
Quiero que estés cada día conmigo por siempre.
Perderme en tus labios,
Y enterrarme contigo hasta la muerte.

Tú eres mi sol, el reloj del tiempo.
Sin ti no soy nada,
¡Quítame lo que siento!

Besarte es lo que más anhelo,
Acariciar las cumbres de tu cuerpo,
En la eternidad de la pasión y el deseo.
Fundirme a tu piel como el mar a la arena,
En los yacimientos del desierto.

Sentir tu sudor correr por mi piel,
Ahogar mi amor en tu cuerpo
Y tocarte sin espinas,
Esas que me azotan cada vez que te pienso.
Leer el palpito de tu corazón,
Siempre que los dos juntos estemos
Sin temor sin miedo.

Historia sobre el orgasmo. Final

El salón estaba lleno y todos vestían muy elegantes, los compañeros de Ximena se encontraban ansiosos igual que ella, esperando la llegada del nuevo director General. Esa noche Ximena iba acompañada de un amigo que recientemente había conocido y pues aún no tenían una relación seria. Esa noche por petición de la empresa los empleados podían llevar a un acompañante.

Los minutos pasaban rápidamente y la música de fondo hacia olvidar un poco el estrés y la expectativa que rodeaba el ambiente. Carlos se encontraba en el parqueadero y se dirigía hacia las escaleras para llegar al salón de eventos, mientras eso sucedía la música seguía sonando e incitaba al baile, Ximena no pudo resistir la invitación de Santiago quien era la pareja que lo acompañaba, llevaban apenas un mes saliendo y ella aún no formalizaba esa relación porque no encontraba a esa persona que realmente la llenara, que le hiciera conocer el significado del amor.

De pronto la música cesó y el micrófono empezó a emitir sonidos que provenían del Doctor Jiménez, quien estaba probándolo para dar el discurso de bienvenida. Todo el salón se quedó en silencio y los que estaban sentados se pusieron de pie atentos. Cuando de repente entró por la puerta un hombre bien vestido y muy elegante, alto de cabello castaño que caminaba por el pasillo con pasos seguros, era él, el hombre que entraba se llamaba Carlos. Ximena sintió un vacío en el estómago, al verlo no podía creer que el fuera el nuevo director ni tampoco podía creer que lo estuvieran invitando a subir al escenario para que diera sus primer discurso como Director de Business and Management.

Ximena estaba absorta, su vista se nublo, sintió mareo y hasta nauseas, la peor pesadilla la estaba viviendo en ese preciso momento. 

Mientras tanto Carlos hablaba de su experiencia en EE.UU, sus logros profesionales, su experiencia como Abogado y también como Asesor Personal del Socio Fundador de la empresa que había fallecido recientemente. Carlos hablaba con tanta seguridad diciendo sus nuevos planes y proyectos como director, que los empleados empezaron a mirarse encantados y aplaudían felices porque se veía que iba a ser un excelente líder.

Ximena mientras tanto estaba tan pálida que Santiago pudo notar que algo andaba mal en ella porque durante los treinta minutos que duró aquel discurso su cara no cambió. Ximena sentía que le faltaba el aire, sentía ahogarse y por un instante alcanzó a recordar todos los momentos que pasaron juntos, las noches en que se divertían, cuando bailaban y también aquella noche maravillosa que tuvieron sexo, toda esa nostalgia que sintió fue opacada por la rabia y el coraje que volvía a nacer como en aquella noche en que lo vio por última vez. Ximena se llenó de tanta furia que pensó en venganza, quería hacerle pagar todo lo que había sufrido, el dolor que sintió al hacerle lo que le hizo sino también quería hacerle pagar porque se hubiera burlado de ella, y no solo eso sino que le hubiera visto la cara. Tal era la intensidad de aquel sucedo que Ximena aún no superaba la desilusión que hacía cinco años había ocurrido.

Por fin el discurso terminó y la músico siguió sonando Carlos bajó y se sentó en la mesa con los demás directivos que lo acompañaban, miro a su alrededor y no vio a ningún conocido. Los empleados pasaron uno a uno a saludarlo y se presentaron frente al nuevo jefe.  Ximena se escondió mientras pensaba en algo, la verdad quedaba de muy mal gusto armarle un show al nuevo director por algo que había ocurrido hacía varios años pero tampoco debía hacerle un desplante a quien seria de ahora en adelante su jefe. El tiempo transcurrió y las horas parecían eternas, ya era de madrugada y la fiesta aun no terminaba. Así que Carlos decidió abandonar el lugar mientras los demás seguían divirtiéndose. Cuando caminaba por el pasillo despidiéndose de todos, se acercó hasta la puerta y vio entre la gente a Ximena, quien lo miró con desprecio como la vez en que lo esperaba a la entrada del edificio donde quedaba su apartamento. Pero Ximena no estaba sola venia acompañada de un hombre. Carlos se detuvo y retrocedió a donde se encontraba Ximena, tal vez lo hizo por impulso o tal vez necesitaba verla y hablar con ella una vez más. Se dirigió hacia aquel lugar y logró situarse frente a frente sin detener la mirada en su rostro. Carlos la saludo y le dijo: “Ximena, me alegra verte de nuevo, han pasado tanto tiempo desde la última vez”.
Ximena no pudo contestar ni un hola, parecía que había enmudecido y por su puesto Carlos se dio cuenta y creyó que no era el momento así que se despidió sin respuesta y salió del salón muy decepcionado.

Los días pasaron y las cosas en la oficina empezaron a tornarse hostiles. Ximena llena de sentimientos no quería encontrarse de nuevo con Carlos. Sin embargo no podía esconderse siempre, sus lágrimas parecían no caer por sus ojos sino que por dentro, en su corazón era el alma quien lloraba al no saber que hacer frente a ésta situación no hallaba si renunciar o continuar como si nunca hubiera pasado nada. Santiago la llamaba y le enviaba mensajes por WhatsApp pero ella tampoco quería verlo en un momento así. Fue entonces cuando le tocó asistir a una reunión con el departamento financiero de la empresa y como ella era la Asesora debía estar allí. Las miradas se cruzaban y fuego había entre ellos, por más que Ximena quería esconder su rabia y a la vez su deseo de hablarle, Carlos podía identificar lo que estaba sucediendo. Cuando termino la reunión él le pidió que fuera a su oficina más tarde para hablar personalmente.
Ya sentada frente a él, Carlos la miró fijamente a los ojos mientras Ximena no podía sostener la mirada, él empezó a hablar sobre su trabajo y sobre los informes financieros que habían presentado en la mañana. Todo lo que él hablaba a ella le parecía importarle muy poco, parecía estar perdida en algún universo lejano. Cuando Carlos termino de hablar sobre el trabajo, le dijo: -¿Te pasa algo? ¿Te sientes bien? Ximena reaccionó y dijo que se sentía bien pero que tenía que atender otros asuntos urgentes con los jurídicos, que la disculpara ella se iba si ya no la necesitaba más. Carlos le dijo que fuera de la oficina tenía que arreglar algunas cosas y que tenían que hablar, que ella no podía negarse.

Ximena tuvo que aceptar pero ya estaba pensando en un plan para llevar a cabo su venganza. Mientras tanto él estaba pensando en el por qué Ximena seguía así, si en la nota que le había dejado, él le explicaba todo y le había pedido perdón. Carlos llamó a su secretaria y le envió con ella una nota donde le decía el lugar y la hora donde se irían a encontrar esa misma noche.

Finalmente llegó el momento y con él, la dichosa cena, Ximena trato de arreglarse un poco para la ocasión tampoco quería que él se fijara en su atuendo y recordara viejos tiempos, esperó la hora en que aparecería Carlos, quien no tardó mucho en llegar con su chofer y escolta. Él se dirigió hacia la mesa porque era hora de poner las cosas en orden y dejar claro muchas otras. Ximena ya había planeado en seducirlo y exponerlo públicamente pero antes volvería con él haciendo que se enamorara de ella y así hacerle pagar todo. Aunque Ximena sabía que Carlos ya no era el mismo don juan de hace años sabía que si algo recordaba de todo lo que vivieron es que era débil ante ella.  Ante el silencio Carlos rompió el hielo y le pregunto a Ximena: “¿Leíste la carta que te dejé antes de viajar a los Ángeles? Ella parecía no entender de lo que Carlos hablaba no tenía ni idea de que esa carta existiera. Ella le respondió: “¿Cómo así? ¿Cuál carta?
-Sí, la carta que te dejé con tu hermana. Ximena no entendía lo que hablaba Carlos, pero él si estaba comprendiendo todo, que Isabela nunca entregó la carta y que Ximena nunca supo lo que realmente había sucedido, tal vez por eso sus miradas y el rencor a flor de piel. Ahora que había entendido todo, empezó a explicarle a Ximena lo que realmente había ocurrido ese día, la muerte de su padre, la llegada de su hermana y su viaje a EE.UU. Ximena no podía creer tantas mentiras según ella todo eso era una trama más para volver a engañarla. Sin embargo y a pesar de lo que había escuchado decidió seguir con su plan. Carlos parecía nuevamente atraído por ella, por supuesto mucho más maduro y con ganas de sentar cabeza. Al ver Ximena que podría terminar con lo que había dejado pendiente en el pasado podría llevar a cabo el desquite.

Ximena aunque muy adentro sentía esa sensación de querer abrazarlo, el coraje se apoderaba de su corazón y mataba cualquier pensamiento bonito hacia él. Tenía que hacerle ver por la mala que nadie se burlaba de ella y seguía así como si nada por la vida. Durante la cena Carlos habló de muchas cosas, de su experiencia en los EE.UU. y sobre lo que se proponía como director de la empresa en la que trabajaban. Ella solo asentaba con su cabeza y no emitía palabra alguna; al terminar de comer Ximena  pensó que Carlos la invitaría a otro lado pero él solo se ofreció a llevar a su casa, claro que Ximena tenía carro y no necesitaba de transporte, así que rechazó la invitación, se despidieron y Ximena no sabía qué hacer. Carlos ya no parecía el tipo conquistador capaz de todo del que ella se había enamorado.

Camino a casa llamo a su hermana y le pregunto por la carta que Carlos le había dejado, y su hermana no pudo negar que la había guardado y que no quería entregársela, sintió que no era necesario que ella la leyera al igual Carlos se iba para los Ángeles y quien sabía si se volverían a ver. Ximena se puso furiosa y le ordenó que le entregara de inmediato esa carta porque quería saber lo que decía allí, su hermana le prometió que al día siguiente se la llevaría personalmente.

La tensión crecía en la oficina, las mirabas iban y venían, la pasión se encendía cada día, Carlos le pidió a su secretaria que fuera al área de talento  humano y le consiguiera la hoja de vida de Ximena pero sin que nadie sospechara. Ximena estaba segura de que Carlos la buscaría de nuevo y así fue.
Carlos anotó la dirección del apartamento y esa misma noche fue a buscarla, lo que Carlos no sabía era que Ximena estaba saliendo con alguien, pero aun así no le importaba porque él iba con todo. Ximena aun no leía la carta de Carlos y su hermana no aparecía con ella, así que la duda la tenía cada día mas estresada.

Esa noche Carlos no resistió y fue a visitarla a su apartamento y lo que sucedería seria el comienzo de una aventura llena de amor y mucha pasión.

Carlos toco el timbre y Ximena abrió la puerta y el no pudo resistir besarla. Ximena intento apartarlo y detenerlo pero ésta era la oportunidad perfecta para empezar con su plan. Ximena cerró la puerta y llegaron hasta el sofá de la sala, Ximena se dejó llevar por el momento, su corazón latía rápidamente, sintió muchas descargas de endorfina por su cuerpo, perdió el miedo y se dejó llevar por los besos apasionados y por la caricias en su cuello y en su pechos, Carlos le quito la ropa y se quedaron en ropa interior sintieron un poco de frio pero la temperatura empezó a subir y ese sofá fue testigo de aquellos amantes que unían sus cuerpos en constantes movimientos llenos de placer y con el sudor corriendo por sus pieles. Ximena se sentía de nuevo en la cima del mundo ni la ira ni la venganza lograrían arruinar aquel momento. Carlos por su parte solo pensaba en ella, en sus labios, en su cuerpo, en hacerle sentir todas las ansias que reprimió durante años, parecía que juegos pirotécnicos explotaban en aquella sala. Ximena tuvo varios orgasmos que se repetían como el palpitar de su corazón, la conexión seguía allí y ni el tiempo ni los malos sentimientos lograron desvanecer esa sensación. Carlos conocía aquel cuerpo y con él cada punto donde hacia estallar la pasión de Ximena, pasaron varios minutos antes de que los dos terminaran al mismo tiempo y cuando se miraron a los ojos fue como si el tiempo se detuviera. Los dos se necesitaban y a partir de ese momento no podrían separarse de nuevo. Cuando se recostaron en el sofá después de terminar de hacer el amor, Ximena invitó a Carlos a la habitación para que se metieran en la cama pues estaba haciendo frio. Que más se podría decir de esta escena sino que no hacían falta palabras porque los cuerpos hablaban por sí solos, Ximena pensaba si realmente estaban destinados a estar juntos, tal vez no era una coincidencia que después de tanto tiempo volvieran a reencontrarse y más que acabaran en la cama.

Todo iba muy bien hasta que Ximena recordó nuevamente lo ocurrido en el pasado, también pensó en Santiago y que tenía que decirle que no la buscara más, pues si quería continuar con lo que había planeado no tenía por qué arrastrar con personas inocentes.



Carlos se quedó dormido mientras ella seguía despierta mirándolo, contemplándolo desnudo, no podía  negar que Carlos era un hombre muy atractivo y que ya no era el galán que no dejaba títere sin cabeza, realmente estaba confundida no sabía si seguir con su plan o dejarse llevar del amor. De tanto pensar no pudo dormir bien a la madrugada por fin la venció el sueño hasta que la alarma sonó a la 5:30 am, era hora de levantarse para ir al trabajo, el trafico estaba pesado esa mañana así que llamo también a Carlos y aunque él era el jefe no podía darse privilegios además ella no quería que el siguiera en su habitación. Mientras Carlos abría los ojos Ximena se metió a la ducha y mientras se bañaba Carlos no perdió oportunidad para hacerla nuevamente suya, el agua caía y los cuerpos tibios se unían nuevamente, dejando que la pasión inundara todo el lugar. Carlos la alzo y la recostó contra la pared, su cuerpo empezó a balancearse contra el cuerpo de Ximena  y estos dos amantes ya no se podían separar, llevaban tanto sin verse que sus cuerpos pedían cada vez más y más. El tiempo se detuvo en el reloj y para ellos ese fue un momento que jamás olvidarían y que deseaban repetir una y otra vez.

Esa misma mañana Carlos se demoró por llegar la oficina y Ximena sin importar la faena que había vivido llegó puntual a la reunión que tenía programada aunque Carlos era su jefe no quería levantar sospechas ni menos que la tildaran de irresponsable. Aquel día se hizo muy corto y caminando por el pasillo recordó que tenía que verse con Santiago para terminarle pues ya no había razones para continuar engañándolo. Al atardecer Isabela la hermana de Ximena apareció en su oficina con la carta, ella le pidió que la perdonara por haberse quedado con algo que no era suyo.
Después de que Isabela se fuera finamente Ximena puedo leer la carta de Carlos que decía así:

XIMENA:
Estoy destrozado no puedo mentirte. La mujer con que me viste era mi hermana, quien acababa de llegar de Miami y traía las cenizas de mi padre. No pienses mal. Si no te pude llamar y no te pude ver es porque todo me ha salido mal últimamente, he decido que ante tu ausencia y ya que no quieres hablar conmigo voy aceptar un trabajo en Los Ángeles y viajaré esta misma noche, ya no tengo nada que me retenga en Colombia.
Si quieres hablar conmigo puedes enviarme un correo electrónico, tú ya sabes mi cuenta.  
Quería despedirme de ti porque significas mucho para mí, no pensé enamorarme pero simplemente paso y la verdad después de esa noche todo cambio. Sé que mi intención al principio no era seria pero si algún día me perdonas yo estaré para ti.

Con amor y mucha tristeza te digo hasta siempre

Carlos.

Ximena no podía creer lo que sus ojos estaban leyendo todo había sido un malentendido y durante muchos años había odiado a Carlos por algo que nunca hizo. Ximena sintió que fue muy inmadura y bajó la guardia, mientras eso sucedía Carlos llamó a su celular diciéndole que en la noche le tenía una sorpresa. Él también había perdido el miedo al amor y quería darse una oportunidad con Ximena. Ella dejó a un lado sus planes de venganza y entendió que Carlos era el único que la hacía feliz y el único que la complementaba en todo.

Aunque al final si se desquitó de él, lo hizo de otra manera, lo dejó sin tocarla durante un mes para probar a ver si su amor era verdadero. Suena un poco bobo pero así fue.

Este par de amantes tuvo muchas noches de placer y muchas noches donde fueron felices…


FIN


sábado, 25 de abril de 2015

Historia sobre el Orgasmo. Tercera parte.



Habían pasado cinco años desde que vio por última vez  aquel hombre entrar por ese edificio acompañado de otra mujer, ese día solo se conoció la versión de Ximena, pero detrás de Carlos había otra historia que quizás ella nunca sabría, pero que el destino se había empecinado en repetirla. Business and Management era una multinacional conocida a nivel internacional que se había situado en Bogotá hacia unos Diez años y que tenía dentro de sus empleados al mejor personal administrativo de varios países. Tras la muerte de su fundador en EE.UU, la junta directiva inicio una serie de cambios en todos los países donde esta corporación se encontraba. Dentro de estos países Colombia no fue la excepción, por tal razón fue que se decidió por parte de los directivos cambiar el Director de la multinacional que se encontraba con sede en Bogotá. Ximena llevaba laborando un año para la compañía y estaba muy contenta pues se había logrado independizar y estaba pagando un apartamento que había comprado en la zona norte. Las cosas marchaban muy bien pero las noticias en la oficina de que un nuevo director entraría, ponía en angustia a la mayoría que sentía que podía haber cambios y algunos perderían sus empleos.

Pero que es lo que sucede con el destino que siempre trata de unir a las almas gemelas que se encuentran extraviadas. Para tal mala suerte Carlos había sido elegido como nuevo Director de aquella Compañía. Lo que les esperaba a este par no sería nada divertido pues entre sombras del pasado caerían de nuevo en un círculo vicioso que los llevaría hacerse daño pero que también sería el motivo para que Ximena conociera la verdad y se diera cuenta de que Carlos era el amor de su vida.
¡Sí! Carlos el desgraciado que la engañó. Pero lo que no se contó en esta historia es que Carlos tuvo varios problemas los días que no pudo hablar con Ximena y que detrás de ese deseo de estar con Ximena solo por sexo también había un sentimiento que había nacido en él, un sentimiento que trato de matar a toda costa, y así mismo la vida le arrebato esa semana muchas cosas.

En la mañana del 16 de Abril, después de haber pasado una noche apasionada con Ximena, Carlos despertó asustado, creía que le había cogido la tarde para irse a la oficina, rápidamente entro al baño y se dio una ducha de agua caliente, un poco trasnochado, tomó un vaso de café recargado que había preparado, sirvió jugo de naranja e hizo unos emparedados de pollo que dejó en el horno microondas por si Ximena quería comer más tarde, el tiempo se agotaba y ya era hora de llegar a la oficina, saco un papel del maletín y escribió una nota que le dejo a Ximena en la mesa de noche junto a la ropa. Cuando se montó en el carro no se dio cuenta que el celular estaba descargado y que el cargador se le había quedado en la habitación, ya no podía devolverse pero encontraría la manera de ponerlo a cargar cuando llegara a la oficina.
Estando en la junta escuchando a los socios y a los demás directivos de la empresa, su cabeza no dejaba de pensar en Ximena, pero por qué estaba sintiendo eso, por qué tenía tantos pensamientos, por qué recordaba cada vez que la besaba y que sentía su aliento, anhelaba tenerla allí en ese momento y olvidarse de la bendita junta. Ese día empezó una lucha contra su “yo” interno e intento borrar todas esas imágenes pues sabía que ya había cumplido con su reto, se había llevado a la chica a la cama y de ahí lo demás sería cuestión del pasado. Pensó que tal vez debería hablar con ella y decirle que no se vieran más, pensó en confesarle la verdad pero no podía ser tan débil y caer así por una mujer, él no iba a dejar de ser soltero ni tampoco quería compromisos a largo plazo, sería lo mejor dejar el asunto así y que Ximena entendiera por si sola que solamente había sido una noche más para él, pero en el fondo un sentimiento empezaba a crecer; y es que un mes saliendo con Ximena, lo hizo entender que no todas las mujeres se acuestan apenas conocen a un hombre y no todas buscan sexo casual, algunas como ellas quieren ser conquistadas y quieren que un hombre las haga sentir bien en la cama poniendo a flote variedad de sentimientos.

Definitivamente algo en él estaba mal, tenía que sacrificar sus sentimientos y volar ese mismo día a Medellín a solucionar varios asuntos, no podía tomarse la delicadeza de informarle esas cosas por teléfono a Ximena así que esperaría a su regreso para hablar con ella y tener la elegancia de dejarle en claro todo.
Mientras tanto Ximena se mordía por dentro y a pesar de que su hermana le había advertido, ella todavía guardaba la esperanza de que al buscar a Carlos en su apartamento, algo de esa conversación saldría. A pesar de que él, le había prometido encontrarse en el café cerca de la oficina, nunca llegó a la cita y Ximena tampoco quiso preguntarle a su hermana sobre la vida de Carlos y mucho menos contarle lo que había pasado entre los dos y entre mal entendidos y enredos, llego el día en que Ximena fue a buscar a Carlos.

Esa mañana la hermana de Carlos había llegado de Miami, y le había dado la triste noticia de que su padre había fallecido, Carlos era hijo de una pareja divorciada y su madre había muerto hacia unos tres años, lo único que le quedaba era su padre y su hermana que Vivian en EE.UU, Carlos no pudo llegar el viernes a la cita porque esa mañana recibió la terrible noticia de que su padre había muerto y su hermana viajaría después para traer las cenizas y dejarlas donde pertenecía su padre.

Carlos se encontraba en un mal momento, la empresa en que trabajaba estaba a punto de cerrar por un problema jurídico que había ocurrido con el gerente de la sucursal en Medellín, tenían en contra una demanda millonaria que de salir a favor, la empresa tendría que cerrar en varias sedes y pues a pesar de los activos que poseían, sería muy difícil recuperar tanto dinero y no solo eso sino el prestigio que se había perdido. La junta directiva había decido antes de que creciera el escandalo vender la empresa a otra compañía para que no se perdiera mucho y pues Carlos estaba lleno de estrés y de muchos sentimientos tras la pérdida de su padre, no tenía cabeza para pensar en Ximena y menos para decirle esas cosas después de que se sentía tan devastado. El recoger a su hermana en el aeropuerto y el pensar en la impotencia que sentía al no poder despedirse de su padre y ver sus cenizas en aquel cofre, lo llenó de mucha rabia y tristeza, su hermana un poco más fuerte decidió quedarse unos días en el apartamento de Carlos y hacerle un pequeño homenaje de despedida a su padre en compañía de Carlos y otros familiares que vivían en Bogotá. Cuando Carlos llegó al apartamento siendo a próximamente las 7:18 PM, se bajó del carro con su hermana, subieron del parqueadero hacia el edificio, y mientras caminaban, Carlos divisó a Ximena quien lo estaba mirando y en aquel instante él se fijó en la mirada de desprecio que le hizo cuando vio que venía con su hermana, pues lo lógico era que pensara que traía una mujer a dormir con él esa noche en su apartamento. Carlos trató de adelantarse rápidamente para explicarle a Ximena pero sin que le diera tiempo de llegar, ella había huido del lugar. Carlos quedó desconcertado pero ahora no tenía cabeza para otro problema.

Pasado el homenaje de su padre y habiendo quedado nuevamente solo en Bogotá, su hermana partió para Miami a atender a su familia, Carlos tenía que sacar fortaleza de donde no la tenía y seguir con su vida, pero ahora con nuevos proyectos en mente. En esos días en que su hermana se quedó con él, ella le aconsejó que lo mejor fuera irse  a vivir con ella a los EE.UU  , y trabajar allí con su cuñado. Aunque Carlos pensó mucho esa decisión, para él era lo mejor e incluso llamó en varias ocasiones a Ximena para que hablaran antes del irse, pero fue imposible porque Ximena lo había bloqueado de todas las redes sociales y también de su celular. La única opción fue dejarle una carta con su hermana, carta que Ximena nunca leyó y que desapareció en extrañas circunstancias. El 30 de abril, Carlos presentó la renuncia y viajó a los Ángeles donde lo estaría esperando su cuñado para presentarlo en su nuevo trabajo.

Ximena continuo con su vida pero su hermana nunca le quiso entregar la carta que Carlos le dejó ni tampoco insistió en contarle las razones por las cuales el había desaparecido.

Cuando Carlos volvió al país, Ximena era asesora financiera de la Empresa donde ahora él, era el Director General, todo había cambiado para él, los 5 años que duró fuera del país no fueron nada fáciles pues su trabajo en EE.UU era agotador y gracias a los estudios que Carlos había realizado allá cuando vivió una temporada con su padre, logro posicionarse como un buen abogado en el buffet de su cuñado. Carlos ya conocía la cultura americana y sabía que sus encantos en esa tierra no funcionaban como en Colombia, incluso las mujeres eran frívolas y en vez de conquistarlas, era él quien se sentía asediado, porque allá las mujeres son mucho más directas y no les importa tener sexo casual con cualquiera, ya que siempre están a la orden del día. Carlos no pudo olvidar a Ximena siempre recordaba aquella noche, para él Ximena había sido algo más que una simple aventura, había sido algo más que una noche de pasión. Sin embargo tuvo varias relaciones con diferentes mujeres mientras pasaron esos cinco años, relaciones que no duraban nada, pues para Carlos era difícil comprometerse con alguien, ya que el haber vivido el divorcio de sus padres para él fue muy traumático.  
Esta había sido la oportunidad perfecta para volver a Colombia, a sus raíces y para hacer una vida nueva, lejos de los EE.UU, que a pesar de haberle brindado muchas cosas no era lo que él quería para su vida. Siendo el nuevo director ingresó a la empresa con un bajo perfil, todavía no quería llamar la atención y planeo un evento para darse a conocer ante los demás empleados.
Ximena estaba preocupada, ese mismo viernes conocerían al nuevo Director y la próxima semana empezarían a trabajar bajo sus órdenes, y los cambios no se harían esperar pero ella era fuerte y asumiría cualquier reto.



Llego el día en que Carlos y Ximena se volverían a ver de nuevo, y ninguno de los dos pensaba que sus rostros se encontrarían de frente…

Una Historia sobre el Orgasmo. Segunda Parte.



Eran aproximadamente las 8:00 de la mañana, cuando Ximena Despertó, abrió lentamente sus ojos y miro hacia todos lados, especialmente hacia el techo donde había una pequeña lámpara, bajo la mirada y reviso el lugar, sus ojos se dirigían buscando a Carlos, pero al parecer no estaba allí, el apartamento parecía estar completamente solo y no se escuchaba ruido alguno que viniera de otra parte. Por su cabeza pasaron muchas imágenes incluidas las de la noche anterior. Estaba más que satisfecha, pero se sentía extraña de  amanecer y no ver el rostro de su amado. Se levantó rápidamente y recogió el desorden de su ropa que se encontraba en la mesa de noche y con él una nota encima de sus prendas. Al parecer Carlos trabajaba ese día y le había escrito algo que decía así:

“Xime: Gracias por la noche que me regalaste, te dejé algo de desayuno, si quieres comer está en el Horno Microondas, no quise despertarte, así que hablamos durante el trascurso del día, hoy estaré sumamente ocupado en la oficina.”
Carlos.

Ximena no sabía cómo sentirse pero no le presto mucha atención y  lo vio como algo normal, Aunque  pensaba que Carlos la había podido despertar, pues al igual ella también tenía que ir a la universidad. Después de reflexionar sobre el hecho  se metió a la ducha y sus pensamientos volvieron a inundarla, recordó cada momento en que él la besó, la acarició, algo no estaba bien porque al recordar estaba sintiendo cosas que antes nunca se le habían cruzado, sentía que le faltaba el aire y que una ansiedad se apoderaba de cuerpo, al parecer Ximena se había enamorado y ese amor le traería algunas lágrimas. Pero lo más gratificante era sentir esa sensación llamada “orgasmo”, su mente parecía divagar en ese momento y hablaba para ella misma: Que rico es sentirse así, Que rico es que un hombre me haga vibrar. Recordaba las escenas de pasión y sentía que su pelvis iba a explotar de nuevo, deseaba ver pronto a Carlos para repetir esos instantes.

Ese día llego más que tarde a estudiar, la clase se hizo muy larga y en su celular, Carlos no daba señales de vida, todavía más extraño para ella, pero recordó que él iba a estar muy ocupado y no quiso llamarlo para molestarlo con bobadas. Hacía el mediodía, Ximena salió con Catalina y Tatiana que eran sus amigas más cercanas, como era de costumbre Ximena no les había contado nada sobre Carlos, y la relación que llevaban hacía más de un mes, Pues ella era muy reservada y lo que Ximena no sabía es que el callarse muchas cosas la hacía más vulnerable, pues siempre es bueno escuchar la opinión y los consejos de los demás. Pero ella creía que podía controlar sus sentimientos como siempre ocurría.
La tarde cayó y llego la noche y aun no recibía noticias de Carlos, al parecer le valía cinco que se hubieran acostado y no había tenido la delicadeza de llamarla en todo el día para saber cómo se sentía; para ella lo que estaba pasando estaba fuera de sus experiencias anteriores, cabe recordar que Ximena era la que no le daba importancia a esas cosas y  nunca demostraba el más mínimo amor por sus parejas. Parecía lo que algunos llaman Karma, y se le estaba devolviendo lo que hizo en el pasado.
Esa noche duró por conciliar el sueño y cuando lo logró tuvo una pesadilla terrible. Al despertarse por el ruido de la alarma del celular, se levantó y siguió con su rutina diaria, ahora si decidida a llamarlo de camino a la universidad, si tenía que enfrentarlo sería en ese preciso momento.
Ximena marco el número y esperó que Carlos contestara, el timbre sonaba, sonaba y lo enviaba a buzón, que decepcionante fue seguir marcando pensaba ella,  hasta que le hizo la tercera llamada donde ya se hartó y no quiso parecer una mujer intensa y necesitada, así opto por esperar que él se reportara y no hacerse películas en su cabeza. Así pasaron varios días y Carlos no volvió a llamar. No se le ocurría nada o sí, lo único era que esa noche de pasión para el no significo nada y para ella, lo significo todo. El solo recordar su cuerpo deslizándose sobre ella, la perturbaba inmensamente, era como encender el motor de un auto y su corazón parecía latir más aceleradamente. Y odiaba sentir eso, quería verlo ya no aguantaba otra semana sin sentir sus labios, sin sentir su piel, la necesidad se volvió insaciable. Sabía que lo que iba a hacer era poco convencional y se vería mal pero tenía que saber que había pasado con él, ya le había dado el tiempo suficiente para que él la buscara, se suponía que tenían una relación y que esa noche no fue cualquier noche. Lo primero que hizo fue preguntarle a su hermana sobre Carlos, muy prudentemente y sin levantar sospechas, indago sobre si se encontraba bien y que había pasado que últimamente no la había visto. Su hermana intuía lo que estaba sucediendo pero no quiso preocuparse así que le comento a Ximena que Carlos había salido de viaje a  Medellín para atender un caso urgente que ponía en riesgo la empresa, que la última vez que había visto era el miércoles en la mañana cuando entró a la junta programada para ese día. Ximena no sabía que creer ni que pensar pero tampoco se iba adelantar a los hechos, ya por lo menos sabía que Carlos estaba muy ocupado. Así que volvió a llamarlo a ver si esta vez tenía suerte y él le contestaba. Pero siendo más inteligente le marcó desde otro celular desde uno que él no conocía y pues así, este hombre contesto la llamada, hubo un silencio de unos pocos segundos antes de que Ximena le hablara: “Hola Carlos, ya te olvidaste de mi… que ni siquiera contestas mis llamadas”. Al otro lado se escuchó un silencio que inundó el lugar y que reventaba el corazón de Ximena, ella insistió y por fin el decidió hablar, diciendo algo que la desconcertó mucho: Ximena por favor estoy muy ocupado, no estoy para una escena en éste momento. Veámonos el viernes en el café cerca de la oficina. Yo te llamó. No me llames… y corto la llamada.

No me llames. ¿Qué fue eso? se decía para entre si Ximena y ahora sí se estaba haciéndose a la idea y asimilando la realidad, que Carlos solamente la usó y lo peor es que ella se había enamorado de él.

Llego el viernes y Carlos nunca llamó, Ximena triste, desconcertada y con rabia decidió hacer algo más osado y presentarse en su apartamento dando tiempo de que llegara de la oficina, eran las 7: 15 PM y era la hora en que normalmente él llegaba. Veía el edificio y recordaba que hacía más de una semana allí había sido feliz. No quería parecer intensa pero al menos lo enfrentaría cara a cara a ver qué había ocurrido. Finalmente Carlos llegó pero no lo hizo solo, alguien más lo acompañaba. Ximena sintió que una puñalada atravesó su corazón que su mundo se cayó en mil pedazos y que estos rodaron por las escaleras que daban a la acera. No pudo soportar esa imagen y salió corriendo de allí. Maldecía por toda la calle lo que había sucedido, maldecía el momento y la hora en que lo había conocido, pero sobre todo maldecía el haber sido tan tonta y haber caído en sus redes. Desde ese día Ximena decidió convertirse en otra y dejar a un lado los sentimientos pues lo único bueno de esa relación fue que conoció el significado de tener un “orgasmo”.
Para otras mujeres una experiencia así causaría un gran dolor pero para Ximena fue sólo una lección que le impediría volver a ser tan ingenua con los hombres. Así que pasado el tiempo empezó a conocer más hombres y a tener sexo con ellos, ya no esperando amor sino disfrutando el momento. Aunque disfrutaba hacer esto los fines de semana tampoco era que se sintiera muy bien pues por dentro anhelaba que la amaran, quería volver a sentir eso que una vez sintió con Carlos, pues a pesar de que ya conocía lo que era un ORGASMO, con los hombres que estaba sentía placer pero no sentía esa conexión, esa sensación de bienestar.

Ximena termino su carrera sin pena ni gloria, entre esfuerzos y con los regaños de sus padres, ya que ella se había vuelto una mujer desordenada que le gustaba beber y enfiestarse cada vez que podía, sus padres habían perdido la confianza en ella y a pesar de que ya no le complacían todos sus gustos y caprichos, le daban lo suficiente para llevar una vida normal. Para ella lo que había ocurrido con Carlos la había dejado marcada pero lo que Ximena no sabía era que el destino se encargaría de ponerlos otra vez de frente. Pero eso es otra historia que más adelante conocerán.

Al graduarse Ximena consiguió rápidamente trabajo en una Multinacional con ayuda de sus hermanos, la visión era otra y ya un poco más madura tenía que ser responsable y empezar una vida más calmada y fuera de tantas rumbas. Los hombres pasarían a un segundo plano y su vida sexual sería más selectiva. A Ximena le esperaban muchas experiencias antes de conocer el verdadero amor y antes de convertirse en la mujer fatal, la vida le daría la oportunidad de desquitarse de Carlos.




Continuará...

viernes, 24 de abril de 2015

Una historia sobre el Orgasmo...



Los que conocen que es un orgasmo, sabrán de lo que hablo, pero quien nunca lo ha tenido se habrá perdido de mucho en esta corta vida. 


Cuando escuchas a mujeres que ya han tenido relaciones sexuales, hablar de sus intimidades sabes que han tenido que pasar por situaciones poco confusas cuando inician su vida sexual, por ejemplo hay mujeres que tienen 40 años y nunca han tenido un “orgasmo”, ¡cómo! Sí, pero cómo así? y es que no se trata de un tabú sino de una realidad que es poco conocida en la actualidad, nosotras las mujeres somos un mundo maravilloso que guarda en su cabeza muchas cosas que quizás nunca nadie las sabrá pero para las que son un libro abierto, contar estas experiencias ayudan a otras personas a superar traumas que viven con ellas durante mucho tiempo.

En fin les hablara de lo que es un orgasmo a lo criollo podemos deducir por experiencia que el orgasmo es una contracción pélvica donde interviene el útero y vagina, sensación que puede darte mucho placer, muchas descargas de adrenalina y de endorfinas sinónimo de felicidad. Eso suena magnifico y lo difícil de creer es que una mujer no lo haya experimentado porque cuando hablamos del hombre que funciona muy diferente que la mujer podemos decir que cada vez que eyaculan tienen un orgasmo, en cambio nosotras no.

Muchas mujeres fingen a diario con sus parejas, que han tenido un momento de placer: gimen, gritan y hacen ruidos, pero de ahí no pasa a ser más que una obra de teatro. Sentir un orgasmo es que haya una conexión directa con esa persona, que haya más que un simple encuentro sexual donde se busca placer y es que lo que muchos no han entendido es que un orgasmo es algo que no solo está ligado a la parte genital sino que tiene que ver mucho con el cerebro y con el corazón En mi caso he sabido disfrutar cada momento en que la naturaleza me ha brindado experimentar esa sensación, pero cuando examino el común de las mujeres algunas no les importa ubicar el orgasmo como cualquier cosa, pero para mí es algo de mucho respeto, algo sagrado y es que cuando una mujer ha tenido relaciones con diferentes hombres sabe que no es lo mismo estar con éste que estar con aquel, la diferencia siempre está en la química, el gusto y sobre todo los sentimientos que uno tenga hacia esa persona. El órgano sexual más activo es el cerebro pues controla todo y según varios testimonios quien aman a sus parejas experimentan tener más orgasmos que alguien que solo tiene sexo por placer. Pero cabe aclarar que para todos los casos no aplica lo mismo. Y es que he escuchado tantas historias sobre esto que vale la pena mencionar unas que de verdad te dejan con la boca abierta.



Una de ellas se trata de una joven llamada Ximena, ella es una mujer universitaria que vivió en Bogotá, y que a sus 19 años cursaba 5 semestre de Finanzas en una Universidad renombrada, se había ganado una beca por obtener buen desempeño en el ICFES, era una mujer con una belleza rara por decirlo así, pues no era de esas féminas que parecen modelos, su cuerpo era delgado, de senos pequeños y pues carecía de lo que llamamos “cola”, su cara era pálida y usaba lentes. Sin embargo detrás de ella había una mujer con mucha experiencia, el hecho de no ser bonita no le había quitado la oportunidad de haber tenido relaciones con más de 5 hombres diferentes, a pesar de su inteligencia, Ximena era muy callada y nadie creía ni nadie pensaba lo que hacia los fines de semana.

Su primera vez fue con un amigo, se pasaron de tragos y decidieron hacer algo que no tenían ni idea de cuánto afectaría su vida sexual, pues a pesar de que se querían mucho, ese hecho hizo que se separaran y tomaran rumbos diferentes. Para Ximena fue difícil superar su primera vez así, se sentía vacía pues cuando pensó que podía experimentar la primera vez lo haría con alguien que sería el hombre de su vida, pero ese concepto cambio y Ximena sintió que quería experimentar algo más profundo, algo que no sólo involucrara sentimientos sino también tuviera atracción sexual. Por esa época entraba a la universidad y pues había un compañero que quería ligar con ella, llevaban días saliendo, bailaban, se divertían, bebían y se emborrachaban pero Ximena nunca quiso repetir la historia como lo hizo con su amigo, así que cuando tuvo la oportunidad con este compañero le dijo que quería experimentar con el cosas nuevas y aprender porque ella era una principiante que no conocía mucho sobre tener sexo. Al principio todo fue color de rosa, por decirlo así pasaban horas en el apartamento de él teniendo relaciones en diferentes poses, hacían cosas diferentes, se entretenían, más que una relación era algo educativo porque aprendían el uno del otro, pero no había amor. 

Ximena no sabía lo que era un orgasmo, escuchaba hablar en la calle, en la universidad, a los amigos y en las páginas, redes sociales pero no sabía qué era eso. Decidió un día consultar en internet y todo le parecía tan extraño, se debería a una enfermedad? Pero al parecer todo estaba bien, era muy sana y quería llegar al fondo del asunto. Al tener tantos sentimientos encontrados decidió terminar con éste joven y continuar su vida buscando a alguien más que le hiciera sentir “eso”, pero aquel compañero nunca supo las verdaderas razones por las cuales ella había decidido ponerle fin al noviazgo.. 

En la universidad había una psicóloga que acompañaba los procesos educativos de los estudiantes y que también ayudaba a éstos cuando tenían conflictos, así que Ximena fue a preguntarle si era normal, lo que ella “no sentía”, la doctora la interrogo a cerca de su vida, infancia y demás. Le hizo unas pruebas y le dio una charla que le permitió aclarar muchas dudas. Sin embargo lo de ella era cuestión de tiempo y cuestión de un hombre y no cualquier hombre, tendría que ser alguien que realmente le moviera el piso.

En agosto de ese mismo año, Ximena conoció a Carlos, él trabajaba como asesor jurídico en una empresa del sector financiero, y era muy amigo de su hermana quien también laboraba allí. El día que salieron fue muy divertido, charlaron demasiado y se llevaban muy bien, Ximena vio a Carlos de otra manera, no lo vio como un prospecto con quien tendría sexo sino como alguien muy cercano con quien podría tener algo más que una simple aventura. Carlos era un hombre muy codiciado por las mujeres tenía un toque especial que lo hacía irresistible y no discriminaba nada, pues le sacaba provecho a todo. Lo que no sabía Ximena era que iba tras la pista equivocada y que en ésta vida, todo es apariencias. Marcela, la hermana de Ximena le advirtió que Carlos no le gustaban las relaciones serias y que era un soltero empedernido a lo que ella lo vio como un comentario envidioso y celoso. 

Como Carlos tenía el número de Ximena, no dudo tres días después de aquella salida invitarla de nuevo a bailar, pero ella no quería bailar, lo que ella quería era conocerlo mejor así que le dijo que no a esa invitación, pero que si iban a comer con mucho gusto aceptaba encantada. Carlos le pareció bien que fueran a cenar en un restaurante de comida mexicana, para el chile y el picante eran algo muy afrodisiaco; Carlos ya se estaba preparando psicológicamente para acechar aquella presa, la cual no tendría escapatoria. Ximena estaba muy bien para esa época estaba visitando en las noches el gimnasio y sus padres las apoyaban en todo, la situación iba muy bien, pues era una niña que cualquier padre podría desear. Pero lo que le pasaría con Carlos cambiaria todo y daría un giro de 360° en la familia de Ximena.

Llego la noche y con ella el afán de comer y tomar unas copas de tequila y así el ambiente se tornó muy especial, Ximena estaba encantada, le parecía que Carlos era un hombre muy interesante, y como buen abogado tenía una labia increíble que endulzaba cualquier oído. Era irresistible, pero Ximena tenía algo, y es que era inteligente y pues tampoco se enamoraba tan fácil aunque para ella tener sexo era como ir al gimnasio, algo que le servía y que le colmaba una necesidad fisiológica. Pero ese día, ella quería que fuera algo diferente y después de hablar casi toda la noche y tras carcajadas de los buenos chistes que echaba Carlos, Ximena interrumpió aquel momento para decirle a él que necesitaba llegar temprano a dormir pues tenía parcial en las primeras horas de la mañana. Carlos se sintió ofendido en su ego, algo había fallado porque en ese momento no estaban en su apartamento teniendo sexo sino que la llevaba a ella en su carro hacia su casa. No se sintió muy bien pero lo tomo como un reto, pues Ximena tenía un pensamiento que lo hacía creer que podría caer en poco tiempo en sus redes. Pasaron varias semanas que de una simple salida no pasaba, la paciencia de Carlos ya estaba en sus límites y tendría que utilizar más que técnicas para lograr acostarse con Ximena y para ello recurrir a lo más bajo que podría utilizar un hombre: hacerle creer que se había enamorado de ella. Un día le envió a su casa un ramo de flores y esa mañana a través de un mensaje de texto le confesó su supuesto amor, Ximena pensó para sí misma que ya era hora de darle una oportunidad a Carlos y que en la próxima salida iban a sellar su relación con un encuentro íntimo. Ximena estaba más que preparada para dejarse llevar por aquel hombre, sentía demasiadas ganas de pasar una noche con él. Carlos en cambio en su afán de cumplir con su reto solo veía aquello como un fugaz momento más de placer para colocarlo en la lista de trofeos. 

El día y la noche llegaron y por su puesto el encuentro parecía muy romántico hubo una salida a un bar donde esa noche tocaba un banda de rock alternativo, estuvieron bebiendo unas cervezas y después se dirigieron al apartamento, estando allí todo parecía marchar muy bien, Carlos era un hombre organizado y todo parecía impecable y aquel lugar era muy cómodo, ella se sentía bien estando con aquel hombre. Y para ser todo más romántico el cuarto tenía velas y estaba decorado a propósito, Ximena no se imaginó una cosa así, que cursi pensaba, pero para ella era algo genial. Pasaron a la habitación y el empezó a sujetarla contra su cuerpo, la beso intensamente, sus besos eran cada más adictivos, la lengua iba y venía entre su boca, rápidamente se fueron despojando de sus prendas y con el afán de animales salvajes en segundos estuvieron desnudos encima de la cama. Carlos besaba como nadie, acariciaba como nadie, Ximena estaba en una nube parecía estar sintiendo algo muy extraño, se sentía húmeda y tenía unos deseos ardientes de que él, la hiciera suya, a medida de cada caricia sentía que un fuego recorría su cuerpo y ya no podía resistir más, así que le dijo a Carlos en su oído: ya no me aguanto más, dale hazme el amor. Carlos no dudo ni un segundo en hacerle caso y allí hubo una explosión en sus cuerpos, cada instante en que la penetraba sentía que ya no era ella sino que levitaba por los aires, todo era diferente, todo era mágico, probaron varias poses y la pasión se desbordaba por aquellas sabanas, definitivamente Carlos era lo que ella necesitaba, tanto así que Ximena logro llegar a lo que siempre soñó tener un orgasmo, esa sensación la hizo conocer metafóricamente “el cielo” y que bien se sentía, era tal la conexión que tenían en ese momento, que más allá del sexo Ximena deseaba estar con Carlos y que esto se repitiera muchas y muchas más veces. Carlos estaba disfrutando del momento, para el Ximena no estaba nada mal y pues lo hacía bien. Cuando terminaron, él fue muy caballeroso y no se despegó de ella ni un momento de la habitación y pues lo único que hizo fue ir al baño porque necesitaba orinar pero esa noche repitieron varias veces la misma faena. Ximena estaba encantada hacía tiempo que anhelaba encontrar un hombre así que la hiciera sentir mujer. La noche se acababa y con ella llego la madrugada, los rayos del sol penetraron la habitación y con la luz llego el nuevo día. Carlos se levantó temprano e hizo desayuno, se bañó y vistió rápidamente y tomo su café para irse al trabajo. Agarró sus llaves y abandonó el apartamento, dejando dormida a Ximena. Y con la fugaz despedida, una pequeña nota en la mesa de noche cerca de donde estaba ella.



Esta Historia continuará… 

Mañana no se pierdan la siguiente parte de la historia