El
salón estaba lleno y todos vestían muy elegantes, los compañeros de Ximena se
encontraban ansiosos igual que ella, esperando la llegada del nuevo director General.
Esa noche Ximena iba acompañada de un amigo que recientemente había conocido y
pues aún no tenían una relación seria. Esa noche por petición de la empresa los
empleados podían llevar a un acompañante.
Los
minutos pasaban rápidamente y la música de fondo hacia olvidar un poco el
estrés y la expectativa que rodeaba el ambiente. Carlos se encontraba en el
parqueadero y se dirigía hacia las escaleras para llegar al salón de eventos,
mientras eso sucedía la música seguía sonando e incitaba al baile, Ximena no
pudo resistir la invitación de Santiago quien era la pareja que lo acompañaba,
llevaban apenas un mes saliendo y ella aún no formalizaba esa relación porque no
encontraba a esa persona que realmente la llenara, que le hiciera conocer el
significado del amor.
De
pronto la música cesó y el micrófono empezó a emitir sonidos que provenían del
Doctor Jiménez, quien estaba probándolo para dar el discurso de bienvenida.
Todo el salón se quedó en silencio y los que estaban sentados se pusieron de
pie atentos. Cuando de repente entró por la puerta un hombre bien vestido y muy
elegante, alto de cabello castaño que caminaba por el pasillo con pasos seguros,
era él, el hombre que entraba se llamaba Carlos. Ximena sintió un vacío en el
estómago, al verlo no podía creer que el fuera el nuevo director ni tampoco
podía creer que lo estuvieran invitando a subir al escenario para que diera sus
primer discurso como Director de Business and Management.
Ximena
estaba absorta, su vista se nublo, sintió mareo y hasta nauseas, la peor
pesadilla la estaba viviendo en ese preciso momento.
Mientras
tanto Carlos hablaba de su experiencia en EE.UU, sus logros profesionales, su
experiencia como Abogado y también como Asesor Personal del Socio Fundador de
la empresa que había fallecido recientemente. Carlos hablaba con tanta
seguridad diciendo sus nuevos planes y proyectos como director, que los
empleados empezaron a mirarse encantados y aplaudían felices porque se veía que
iba a ser un excelente líder.
Ximena
mientras tanto estaba tan pálida que Santiago pudo notar que algo andaba mal en
ella porque durante los treinta minutos que duró aquel discurso su cara no
cambió. Ximena sentía que le faltaba el aire, sentía ahogarse y por un instante
alcanzó a recordar todos los momentos que pasaron juntos, las noches en que se
divertían, cuando bailaban y también aquella noche maravillosa que tuvieron
sexo, toda esa nostalgia que sintió fue opacada por la rabia y el coraje que volvía
a nacer como en aquella noche en que lo vio por última vez. Ximena se llenó de
tanta furia que pensó en venganza, quería hacerle pagar todo lo que había
sufrido, el dolor que sintió al hacerle lo que le hizo sino también quería
hacerle pagar porque se hubiera burlado de ella, y no solo eso sino que le
hubiera visto la cara. Tal era la intensidad de aquel sucedo que Ximena aún no
superaba la desilusión que hacía cinco años había ocurrido.
Por
fin el discurso terminó y la músico siguió sonando Carlos bajó y se sentó en la
mesa con los demás directivos que lo acompañaban, miro a su alrededor y no vio
a ningún conocido. Los empleados pasaron uno a uno a saludarlo y se presentaron
frente al nuevo jefe. Ximena se escondió
mientras pensaba en algo, la verdad quedaba de muy mal gusto armarle un show al
nuevo director por algo que había ocurrido hacía varios años pero tampoco debía
hacerle un desplante a quien seria de ahora en adelante su jefe. El tiempo
transcurrió y las horas parecían eternas, ya era de madrugada y la fiesta aun
no terminaba. Así que Carlos decidió abandonar el lugar mientras los demás
seguían divirtiéndose. Cuando caminaba por el pasillo despidiéndose de todos,
se acercó hasta la puerta y vio entre la gente a Ximena, quien lo miró con
desprecio como la vez en que lo esperaba a la entrada del edificio donde
quedaba su apartamento. Pero Ximena no estaba sola venia acompañada de un
hombre. Carlos se detuvo y retrocedió a donde se encontraba Ximena, tal vez lo
hizo por impulso o tal vez necesitaba verla y hablar con ella una vez más. Se dirigió
hacia aquel lugar y logró situarse frente a frente sin detener la mirada en su
rostro. Carlos la saludo y le dijo: “Ximena, me alegra verte de nuevo, han
pasado tanto tiempo desde la última vez”.
Ximena
no pudo contestar ni un hola, parecía que había enmudecido y por su puesto
Carlos se dio cuenta y creyó que no era el momento así que se despidió sin
respuesta y salió del salón muy decepcionado.
Los
días pasaron y las cosas en la oficina empezaron a tornarse hostiles. Ximena
llena de sentimientos no quería encontrarse de nuevo con Carlos. Sin embargo no
podía esconderse siempre, sus lágrimas parecían no caer por sus ojos sino que
por dentro, en su corazón era el alma quien lloraba al no saber que hacer
frente a ésta situación no hallaba si renunciar o continuar como si nunca
hubiera pasado nada. Santiago la llamaba y le enviaba mensajes por WhatsApp
pero ella tampoco quería verlo en un momento así. Fue entonces cuando le tocó
asistir a una reunión con el departamento financiero de la empresa y como ella
era la Asesora debía estar allí. Las miradas se cruzaban y fuego había entre
ellos, por más que Ximena quería esconder su rabia y a la vez su deseo de
hablarle, Carlos podía identificar lo que estaba sucediendo. Cuando termino la
reunión él le pidió que fuera a su oficina más tarde para hablar personalmente.
Ya
sentada frente a él, Carlos la miró fijamente a los ojos mientras Ximena no
podía sostener la mirada, él empezó a hablar sobre su trabajo y sobre los
informes financieros que habían presentado en la mañana. Todo lo que él hablaba
a ella le parecía importarle muy poco, parecía estar perdida en algún universo
lejano. Cuando Carlos termino de hablar sobre el trabajo, le dijo: -¿Te pasa
algo? ¿Te sientes bien? Ximena reaccionó y dijo que se sentía bien pero que tenía
que atender otros asuntos urgentes con los jurídicos, que la disculpara ella se
iba si ya no la necesitaba más. Carlos le dijo que fuera de la oficina tenía
que arreglar algunas cosas y que tenían que hablar, que ella no podía negarse.
Ximena
tuvo que aceptar pero ya estaba pensando en un plan para llevar a cabo su venganza.
Mientras tanto él estaba pensando en el por qué Ximena seguía así, si en la nota
que le había dejado, él le explicaba todo y le había pedido perdón. Carlos
llamó a su secretaria y le envió con ella una nota donde le decía el lugar y la
hora donde se irían a encontrar esa misma noche.
Finalmente
llegó el momento y con él, la dichosa cena, Ximena trato de arreglarse un poco
para la ocasión tampoco quería que él se fijara en su atuendo y recordara
viejos tiempos, esperó la hora en que aparecería Carlos, quien no tardó mucho
en llegar con su chofer y escolta. Él se dirigió hacia la mesa porque era hora
de poner las cosas en orden y dejar claro muchas otras. Ximena ya había
planeado en seducirlo y exponerlo públicamente pero antes volvería con él haciendo
que se enamorara de ella y así hacerle pagar todo. Aunque Ximena sabía que
Carlos ya no era el mismo don juan de hace años sabía que si algo recordaba de
todo lo que vivieron es que era débil ante ella. Ante el silencio Carlos rompió el hielo y le
pregunto a Ximena: “¿Leíste la carta que te dejé antes de viajar a los Ángeles?
Ella parecía no entender de lo que Carlos hablaba no tenía ni idea de que esa
carta existiera. Ella le respondió: “¿Cómo así? ¿Cuál carta?
-Sí,
la carta que te dejé con tu hermana. Ximena no entendía lo que hablaba Carlos,
pero él si estaba comprendiendo todo, que Isabela nunca entregó la carta y que
Ximena nunca supo lo que realmente había sucedido, tal vez por eso sus miradas
y el rencor a flor de piel. Ahora que había entendido todo, empezó a explicarle
a Ximena lo que realmente había ocurrido ese día, la muerte de su padre, la
llegada de su hermana y su viaje a EE.UU. Ximena no podía creer tantas mentiras
según ella todo eso era una trama más para volver a engañarla. Sin embargo y a
pesar de lo que había escuchado decidió seguir con su plan. Carlos parecía
nuevamente atraído por ella, por supuesto mucho más maduro y con ganas de
sentar cabeza. Al ver Ximena que podría terminar con lo que había dejado
pendiente en el pasado podría llevar a cabo el desquite.
Ximena
aunque muy adentro sentía esa sensación de querer abrazarlo, el coraje se
apoderaba de su corazón y mataba cualquier pensamiento bonito hacia él. Tenía
que hacerle ver por la mala que nadie se burlaba de ella y seguía así como si
nada por la vida. Durante la cena Carlos habló de muchas cosas, de su
experiencia en los EE.UU. y sobre lo que se proponía como director de la
empresa en la que trabajaban. Ella solo asentaba con su cabeza y no emitía
palabra alguna; al terminar de comer Ximena
pensó que Carlos la invitaría a otro lado pero él solo se ofreció a
llevar a su casa, claro que Ximena tenía carro y no necesitaba de transporte, así
que rechazó la invitación, se despidieron y Ximena no sabía qué hacer. Carlos
ya no parecía el tipo conquistador capaz de todo del que ella se había
enamorado.
Camino
a casa llamo a su hermana y le pregunto por la carta que Carlos le había
dejado, y su hermana no pudo negar que la había guardado y que no quería
entregársela, sintió que no era necesario que ella la leyera al igual Carlos se
iba para los Ángeles y quien sabía si se volverían a ver. Ximena se puso
furiosa y le ordenó que le entregara de inmediato esa carta porque quería saber
lo que decía allí, su hermana le prometió que al día siguiente se la llevaría
personalmente.
La
tensión crecía en la oficina, las mirabas iban y venían, la pasión se encendía
cada día, Carlos le pidió a su secretaria que fuera al área de talento humano y le consiguiera la hoja de vida de
Ximena pero sin que nadie sospechara. Ximena estaba segura de que Carlos la
buscaría de nuevo y así fue.
Carlos
anotó la dirección del apartamento y esa misma noche fue a buscarla, lo que
Carlos no sabía era que Ximena estaba saliendo con alguien, pero aun así no le
importaba porque él iba con todo. Ximena aun no leía la carta de Carlos y su
hermana no aparecía con ella, así que la duda la tenía cada día mas estresada.
Esa
noche Carlos no resistió y fue a visitarla a su apartamento y lo que sucedería
seria el comienzo de una aventura llena de amor y mucha pasión.
Carlos
toco el timbre y Ximena abrió la puerta y el no pudo resistir besarla. Ximena
intento apartarlo y detenerlo pero ésta era la oportunidad perfecta para
empezar con su plan. Ximena cerró la puerta y llegaron hasta el sofá de la
sala, Ximena se dejó llevar por el momento, su corazón latía rápidamente,
sintió muchas descargas de endorfina por su cuerpo, perdió el miedo y se dejó
llevar por los besos apasionados y por la caricias en su cuello y en su pechos,
Carlos le quito la ropa y se quedaron en ropa interior sintieron un poco de
frio pero la temperatura empezó a subir y ese sofá fue testigo de aquellos
amantes que unían sus cuerpos en constantes movimientos llenos de placer y con
el sudor corriendo por sus pieles. Ximena se sentía de nuevo en la cima del mundo
ni la ira ni la venganza lograrían arruinar aquel momento. Carlos por su parte
solo pensaba en ella, en sus labios, en su cuerpo, en hacerle sentir todas las
ansias que reprimió durante años, parecía que juegos pirotécnicos explotaban en
aquella sala. Ximena tuvo varios orgasmos que se repetían como el palpitar de
su corazón, la conexión seguía allí y ni el tiempo ni los malos sentimientos
lograron desvanecer esa sensación. Carlos conocía aquel cuerpo y con él cada
punto donde hacia estallar la pasión de Ximena, pasaron varios minutos antes de
que los dos terminaran al mismo tiempo y cuando se miraron a los ojos fue como
si el tiempo se detuviera. Los dos se necesitaban y a partir de ese momento no
podrían separarse de nuevo. Cuando se recostaron en el sofá después de terminar
de hacer el amor, Ximena invitó a Carlos a la habitación para que se metieran en
la cama pues estaba haciendo frio. Que más se podría decir de esta escena sino
que no hacían falta palabras porque los cuerpos hablaban por sí solos, Ximena
pensaba si realmente estaban destinados a estar juntos, tal vez no era una
coincidencia que después de tanto tiempo volvieran a reencontrarse y más que
acabaran en la cama.
Todo
iba muy bien hasta que Ximena recordó nuevamente lo ocurrido en el pasado, también
pensó en Santiago y que tenía que decirle que no la buscara más, pues si quería
continuar con lo que había planeado no tenía por qué arrastrar con personas
inocentes.
Carlos
se quedó dormido mientras ella seguía despierta mirándolo, contemplándolo
desnudo, no podía negar que Carlos era
un hombre muy atractivo y que ya no era el galán que no dejaba títere sin
cabeza, realmente estaba confundida no sabía si seguir con su plan o dejarse llevar
del amor. De tanto pensar no pudo dormir bien a la madrugada por fin la venció
el sueño hasta que la alarma sonó a la 5:30 am, era hora de levantarse para ir
al trabajo, el trafico estaba pesado esa mañana así que llamo también a Carlos
y aunque él era el jefe no podía darse privilegios además ella no quería que el
siguiera en su habitación. Mientras Carlos abría los ojos Ximena se metió a la
ducha y mientras se bañaba Carlos no perdió oportunidad para hacerla nuevamente
suya, el agua caía y los cuerpos tibios se unían nuevamente, dejando que la pasión
inundara todo el lugar. Carlos la alzo y la recostó contra la pared, su cuerpo empezó
a balancearse contra el cuerpo de Ximena y estos dos amantes ya no se podían separar,
llevaban tanto sin verse que sus cuerpos pedían cada vez más y más. El tiempo
se detuvo en el reloj y para ellos ese fue un momento que jamás olvidarían y
que deseaban repetir una y otra vez.
Esa misma
mañana Carlos se demoró por llegar la oficina y Ximena sin importar la faena que
había vivido llegó puntual a la reunión que tenía programada aunque Carlos era
su jefe no quería levantar sospechas ni menos que la tildaran de irresponsable.
Aquel día se hizo muy corto y caminando por el pasillo recordó que tenía que
verse con Santiago para terminarle pues ya no había razones para continuar engañándolo.
Al atardecer Isabela la hermana de Ximena apareció en su oficina con la carta,
ella le pidió que la perdonara por haberse quedado con algo que no era suyo.
Después
de que Isabela se fuera finamente Ximena puedo leer la carta de Carlos que decía
así:
XIMENA:
Estoy destrozado no puedo mentirte. La mujer
con que me viste era mi hermana, quien acababa de llegar de Miami y traía las
cenizas de mi padre. No pienses mal. Si no te pude llamar y no te pude ver es
porque todo me ha salido mal últimamente, he decido que ante tu ausencia y ya
que no quieres hablar conmigo voy aceptar un trabajo en Los Ángeles y viajaré
esta misma noche, ya no tengo nada que me retenga en Colombia.
Si quieres hablar conmigo puedes
enviarme un correo electrónico, tú ya sabes mi cuenta.
Quería despedirme de ti porque significas
mucho para mí, no pensé enamorarme pero simplemente paso y la verdad después de
esa noche todo cambio. Sé que mi intención al principio no era seria pero si algún
día me perdonas yo estaré para ti.
Con amor y mucha tristeza te digo hasta
siempre
Carlos.
Ximena
no podía creer lo que sus ojos estaban leyendo todo había sido un malentendido
y durante muchos años había odiado a Carlos por algo que nunca hizo. Ximena sintió
que fue muy inmadura y bajó la guardia, mientras eso sucedía Carlos llamó a su
celular diciéndole que en la noche le tenía una sorpresa. Él también había perdido
el miedo al amor y quería darse una oportunidad con Ximena. Ella dejó a un lado
sus planes de venganza y entendió que Carlos era el único que la hacía feliz y
el único que la complementaba en todo.
Aunque
al final si se desquitó de él, lo hizo de otra manera, lo dejó sin tocarla
durante un mes para probar a ver si su amor era verdadero. Suena un poco bobo
pero así fue.
Este
par de amantes tuvo muchas noches de placer y muchas noches donde fueron
felices…
FIN
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