viernes, 1 de mayo de 2015

Un amor de Verano. Tercera Parte.



Llovía incansablemente en Bogotá, la chaqueta de cuero que llevaba Guillermo se estaba empapando demasiado y ya podía sentir el frio en sus huesos. Su esposa lo estaba esperando en un café en el centro y después de mucho andar por las calles buscando refugio por fin divisó a los lejos el establecimiento. Cuando iba a cruzar la calle no se percató de que un carro venía a toda velocidad, en un impulso por tratar de llegar pronto al café y evitar que la lluvia siguiera rozando en su cara, traspaso una línea que le daría la vuelta a la historia. El tiempo se detuvo y como si fuera en cámara lenta, Guillermo vio todo en imágenes fragmentadas. Un Mazda venia esquivando a los demás carros, aceleradamente sin importar lo que se cruzara y fue así que chocó instantáneamente contra Guillermo quien cayó al otro lado de la calle, la sangre de su cabeza empezó a correr por la calle, la gente se apabullo y los carros pararon mientras el Mazda siguió su camino sin importar a quien había dejado tirado en el piso. La lluvia no cesaba y a la vez limpiaba la sangre que seguía saliendo como llave medio abierta. Los auxilios alertaban a los transeúntes de la séptima y una señora decidió ante el alboroto llamar a la policía, y también a una ambulancia. Más o menos pasaron unos 10 minutos antes de que llegara una ambulancia. Mientras Beatriz la esposa de Guillermo inocente en el café miraba hacia la calle un poco preocupada porque su esposo no llegaba a tiempo a la cita y también porque ante el alboroto de afuera sentía curiosidad por saber quién había sido la victima del aquel accidente. A pesar de la lluvia mucha gente salió con sus paraguas para mirar aquel hombre que se hallaba tirado. Los sonidos de la sirena anunciaban que la ambulancia se encontraba cerca y que por fin este hombre recibiría ayuda. Mientras esto sucedía Guillermo viajaba en un sueño profundo que lo conducía por lugares extraños llenos de mucha luz pero algunos de tinieblas era como si retrocediera en el tiempo y viera una película de su vida. Posiblemente Guillermo se encontraba muriendo y su alma estaba traspasando la penumbra de la muerte. Mientras era subido a la ambulancia, el paramédico y la enfermera trataban de resucitarlo a toda costa, pues había caído en coma y su corazón había sufrido un paro cardiaco, su cuerpo estaba sufriendo una hemorragia incontrolable que le estaba quitando la vida. Pasaron menos de 5 minutos cuando la ambulancia logro entrar al hospital más cercano, la desesperación del conductor, de la enfermera, y del paramédico por tratar de entrar rápidamente a la sala de urgencias y conseguir salvarle la vida al hombre era como una historia de terror donde no encontraban salida. Los funcionarios del hospital dieron paso a la camilla y rápidamente ingresaron al paciente a reanimación. Lo estaban perdiendo y parecía que nadie podía hacer algo por él. Simplemente el destino le estaba jugando una mala pasada y Guillermo estaba a punto de realizar un viaje eterno para no volver.

Beatriz en su angustia salió del café y empezó a marcarle a Guillermo parecía que estaba apagado el celular, se le hizo extraño, Guillermo no podía fallar a la cita pues de ahí saldrían para una entrevista importante en una revista donde a él le pensaban dar un buen contrato. Si no llegaban temprano eso sería una causal para que buscaran a otro fotógrafo. En medio de la rabia y la angustia, Beatriz agarro un taxi que la llevaría a su casa, miro la hora y era casi imposible que le dieran una segunda oportunidad a Guillermo. Beatriz estaba frustrada, el futuro de los dos dependía de ese trabajo. Así que en medio del frio y la llovizna, Beatriz le indico al taxi la dirección a la cual irían. El taxista colocó en la radio las noticias que indicaban el accidente causado en la calle cerca al café donde estaba Beatriz, hablaban del incidente y de la víctima que se encontraba debatiéndose entre la vida y la muerte; cuando Beatriz se disponía a bajarse en su casa, el periodista nombro a Guillermo como la persona que habían atropellado. Beatriz sintió un vacío en su pecho y estómago, el mundo se cayó en mil pedazos. Inmediatamente llamó de nuevo al taxista y le dijo que la llevara al hospital donde se encontraba el señor que habían nombrado en las noticias. Montada en el taxi una tristeza la invadió, no paraba de llorar pensando que su esposo se iba en un instante y ella no iba a despedirse de él.
En Medellín, Valentina terminaba de salir de clases cuando se dispuso a tomar la buseta para llegar a su casa, allá la esperaba su hermoso hijo de 4 años, Federico; la razón de luchar y seguir viviendo ante tanta adversidad. Llegaba justo a las 10 de la noche porque en el día trabajaba como vendedora en un local y estudiaba en la nocturna de la universidad de Antioquia, Valentina dejó sus libros y su bolso en el cuarto mientras acariciaba a su hijo quien ya dormía en la cama. Sus padres la esperaban con la cena servida mientras veían las noticias. De repente empezaron a hablar sobre un accidente que había ocurrido en el centro de Bogotá donde un carro había atropellado a un hombre de aproximadamente 33 años, fotógrafo de profesión que se llamaba Guillermo Restrepo, quien había sido víctima de un accidente y que se encontraba entre la vida y la muerte. Cuando valentina escuchó la noticia fue como si su cuerpo se abriera en dos, sintió un frio que recorrió todo su cuerpo sentía que ese Guillermo era aquel hombre de Santa marta quien era el padre de su hijo. La esperaba había terminado y Valentina por fin tenía noticias aunque devastadoras pero tenía noticias. Valentina les comentó a sus padres sobre que ese hombre podía ser aquel con quien ella tuvo una aventura y quien la había embarazado. Ellos inmediatamente empezaron a llamar al hospital donde él se encontraba para saber su estado de salud.

En el hospital Guillermo era sometido a una delicada cirugía, había perdido mucha sangre y necesitaban alguien que donara ese tipo de sangre tan complicada de conseguir pues la clínica no contaba con reservas suficientes, su sangre era tan rara como el, era O negativo, quizás la más difícil de encontrar. En la sala de urgencias la policía indagaba a la esposa de Guillermo quien no sabía lo que realmente había sucedido, las autoridades solo contaban con la versión de los testigos en la escena del accidente. Algunos medios se acercaron para ampliar la noticia, y esperaban el parte médico del neurocirujano quien se encontraba realizando el procedimiento médico, mientras esto sucedía una enfermera jefe salió del quirófano a la sala de espera para hablar con Beatriz quien era la única familiar en ese momento, la mamá de Guillermo aún no se había enterado de la noticia porque se encontraba en Medellín y no había sido posible contactarla telefónicamente. La recomendación era inmediata Beatriz tenía que conseguir un donante ahora, en menos de una hora porque el hospital no tenía reservas de ese tipo de sangre y no solamente eso sino conseguir 6 personas más para suplir las 2 bolsas que le habían colocado a Guillermo pero que no eran suficientes para toda la sangre que había perdido. Beatriz en su desesperación llamó a varias amistades de los medios de comunicación, contactó al canal en el cual estaban cubriendo la noticia y pidió que le permitieran un espacio para poder pedir la colaboración de un donante con ese tipo de sangre tan difícil. En el hospital preguntaron a los familiares de los pacientes a ver si conocían a alguien que les pudiera ayudar. La mayoría de gente no conocía a alguien quien estuviera cercano para que donara sangre.

Mucha gente vio aquellas noticias pero solo alguien tuvo la valentía de dirigirse inmediatamente al hospital y ofrecerse a donar la sangre que Guillermo necesitaba. Su nombre era Lucía, si la hermana de Valentina, quien llevaba radicada 3 años en Bogotá y quien era una importante Pediatra en una Clínica Privada. Ella sabía que salvar una vida significaba mucho y poder hacerlo era una satisfacción muy grande. Como pudo y a pesar del tráfico logró llegar al hospital, inmediatamente se presentó como la Doctora Reyes que venía a donar el tipo de sangre que necesitaba el señor que había arroyado el carro. Lucia nunca se imaginaba que le estaba salvando la vida al papa de su sobrino, del cual no tenían noticias hacia más o menos 6 años, porque Federico iba a cumplir 5 años el próximo mes. Así que ingresó al quirófano ya dispuesta con bata, tapabocas y gorro, y se recostó junto a la camilla para que le empezaran a hacer la transfusión de sangre. Beatriz estaba muy feliz de saber que alguien se había compadecido de su esposo y que ahora lo estaba salvando.

Entre lágrimas y con un poco de alegría Beatriz pensaba en el día en que conoció a Guillermo, los miedos que guardaba y los secretos que nunca revelaba en cuanto a sus fotografías. Todavía recordaba la imagen de aquella muchachita que colgaba de la pared en el cuarto de Guillermo en la casa de su mamá. Nunca supo quién era ella, pero sabía que él jamás la había olvidado. Simplemente no le gustaba hablar del tema y ella no quería revivir fantasmas que se habían quedado en el pasado. Pero en el fondo Beatriz sabía que por más que se esmerara Guillermo no la amaría como ella quería, y lo que ella más la hacía  sentirse culpable era  no poder darle un hijo, pues ya llevaban cuatro años de casados y Beatriz no quedaba embarazada debido a un problema en su matriz. Al menos ella pensaba que si algo le ocurría a Guillermo nadie a parte de ella iba a sufrir más que su mama porque hijos no tenía y no iba a dejar huérfanos de padre.

La transfusión había sido un éxito, Guillermo se recuperaba lentamente y la cirugía había logrado desaparecer los hematomas en su cabeza. Todo marchaba bien mientras en la UCI, él se seguía luchando por su vida. Porque a pesar de que habían logrado estabilizarlo el riesgo de que muriera era inminente.

Valentina se sentía conmovida, inquieta y angustiada, deseaba agarrar un Bus inmediatamente y viajar a Bogotá, sabía que sus padres no le costearían un vuelo, así que sacó de sus ahorros el dinero suficiente y alistó al niño e hizo una maleta con las prendas más necesarias. Llamo un taxi y se dirigió al terminal de transporte para tomar un bus que la llevara a Bogotá, en el camino se comunicó con Lucía quien se encontraba en el hospital recuperándose un poco de la transfusión y tomando una bebida caliente por el frio que estaba haciendo, Lucia en cuanto pudo devolvió la llamada a Valentina quien ya se encontraba en la carretera rumbo a Bogotá, Valentina no le pudo explicar bien los motivos a Lucia pero ya era de madrugada y pronto estarían llegando a la ciudad así que ella le pidió a su hermana que la recogiera porque no conocía muy bien la ciudad, además llevaba a Federico y no quería correr peligros con él niño.  

El bus tardó más de 10 horas en llegar a su destino, Bogotá estaba más fría que de costumbre, Valentina sentía temor pero estaba decidida, nunca le gustaba huir de los problemas y su fuerte era afrontarlos con verraquera. Atrás había dejado su trabajo botado e incluso su estudio, eran la una de la tarde y el bus se acercaba al Terminal Salitre de Bogotá. Valentina le enviaba un mensaje a Lucía para que ella la recogiera. También había hecho algunas llamadas a su trabajo, y a la universidad también le aviso algunos amigos para que la cubrieran en el trabajo, los jefes de Valentina accedieron porque le tenían mucho aprecio y en la universidad algunos profesores no tuvieron problema en ayudar a Valentina pues era algo que para ella era de vida o muerte. En cambio los padres de ella, se encontraban muy enfadados y preocupados por la repentina estupidez que había hecho su hija, pues a pesar de que fuera a ver de quien se trataba el herido en el hospital nadie le garantizaba que ese fuera el padre de su hijo.

La tarde estaba nublada, parecía que acababa de pasar la lluvia, el frio se sentía enormemente y Federico ya estaba pidiendo algo de comer, el viaje lo había perturbado y estaba muy cansado. Lucia los llevaba a su casa aprovechando que entraba de turno a las 6:00 PM, allí podrían relajarse y tomar un baño para recostarse un rato. Lucia le preguntaba a Valentina sobre el viaje sorpresa que había realizado y le comentó el asunto. Lucia empezó atar cabos y con cierta curiosidad le dijo a Valentina: Guillermo es el que se accidentó en el centro de Bogotá y por quien estaban pidiendo un donador de sangre? Valentina contesto afirmativamente y Lucia parecía estar en shock pues aquel hombre que ella había salvado era el famoso Guillermo, pues a pesar de que cuando entró a la sala de cirugía estaba completamente lleno de cables, tubos y médicos a su alrededor, ella no se percató de revisar su rostro ni nada de eso, solo hizo su deber y salió de allí sin pensar que ese hombre era el que tanto habían buscado. Lucia sorprendida le contó a Valentina lo ocurrido, pero antes de cualquier cosa debían descansar y tomar fuerzas porque a pesar de que habían encontrado a Guillermo, él no estaba solo, tenía esposa y llegar allá a presentarse con un hijo no era lo más indicado en un momento así. Ya estando en la casa de Lucía, el niño pudo comer algo y bañarse en la ducha con agua tibia. Federico se quedó dormido mientras lo vestían y así mismo Valentina decidió descansar del viaje que había sido muy agotador. Debía hacerlo porque al día siguiente tendría una cita con el destino y se definirían muchas cosas. Aunque no tenían la completa certeza de que era el Guillermo de Santa Marta, Valentina sentía en su corazón que la espera había terminado. Al otro día como fuera irían al hospital a presentarse ante Beatriz su esposa.

La noche se hizo eterna mientras valentina dormía por ratos y despertaba creyendo que todo había sido una pesadilla. A veces recordaba las manos de Guillermo en su cabello, la forma en que la besaba, y las caricias que le había dado, pero muy muy en el fondo Valentina aunque no creía sentir nada por él, un sentimiento casi moribundo llenaba su corazón, sabía que no lo amaba pero tampoco lo despreciaba. Lo extrañaba y lo quería pero el tiempo se había encargado de borrarle todo recuerdo bonito de esos días y aunque había momentos como ese en que afloraban las imágenes, no podía hacerse esperanzas pues siempre tuvo la certeza de que nunca tendrían un final feliz.

Eran las 9:00 AM y las dos llegaban al hospital con el niño, Lucia se quedaría en la sala mientras Valentina preguntaba por la salud de Guillermo y si podría entrar a visitarlo a la UCI, el personal médico que lo atendía estaba muy pendiente de su progreso así que trataba de que nadie entrara a verlo en lo posible sino únicamente su esposa. Porque solo contaban con 20 minutos en el día para visitarlo. Era algo imposible. Sin embargo si quería salir de la duda tendría que hablar con Beatriz quien no se movía de la sala de espera, Valentina con el corazón en la garganta se dirigió hacia donde estaba Beatriz y le dijo: ¿Eres la esposa de Guillermo, cierto? Ella respondió sorprendida que sí, algo en esa muchacha le parecía extremadamente conocido, y aunque su cerebro trataba de buscar el lugar donde la había visto, tanta angustia le había nublado un poco la mente. ¿En qué puedo ayudarte? Preguntó Beatriz. Valentina le respondió: que era una amiga de Guillermo, que hacía varios años había  perdido contacto con él,  y lo último que sabía era de  una noticia donde decían que se encontraba gravemente herido. Valentina le pidió que por favor le dejara ver a Guillermo por última vez. Beatriz no sabía que contestar hasta ahora la única persona amiga que se había presentado en el hospital era ella, pues la mayoría de conocidos y amigos estaban en Medellín. En Bogotá solo estaba su madre y algunos contactos del trabajo con quien no tenían ningún tipo de relación amistosa. Toda la familia de Beatriz estaba en Uruguay, ella se había conocido con Guillermo en un viaje y había decidido seguirlo a donde él fuera. Pues habían trabajado juntos en varias campañas publicitarias y ella lo quería. Así que en ese momento Beatriz no contaba con nadie de su familia que la apoyara. En esos segundos antes de contestar a la petición de valentina, Beatriz vio entrar por la puerta a la madre de Guillermo quien casi no podía caminar bien, la anciana estaba llorando y ella no pudo evitar dejar a Valentina con la palabra en la boca mientras corría abrazar a su suegra.

Valentina aprovechó que Beatriz se puso a hablar con la mamá de Guillermo y se metió a la unidad de cuidados intensivos haciéndose pasar por la hermana de él, allá antes de entrar le hicieron colocar una bata con gorro y tapabocas para que no contaminara el lugar. Estando allí pudo apreciar a Guillermo conectado de varios cables y lleno de heridas por todos lados. Confirmo lo que su corazón le decía y es que como olvidar aquel hombre quien era el padre de su hijo. Era imposible pues siempre trato de encontrarlo desde que quedo en embarazo. Y ahora lo tenía en frente debatiéndose entre la vida y la muerte. Pues aunque evolucionaba aun no despertaba.

Valentina trató de ser fuerte mientras le agarraba la mano y aunque suena imposible Guillermo en su estado logró sentir su presencia logro sentir su energía, era algo que no podía olvidar y lo que lo aferraba a la vida era volverla a ver algún día. Así que la visita de Valentina ayudo mucho en la recuperación de Guillermo. Antes de que pudiera cumplirse los veinte minutos, Valentina salió de allí sin que nadie la viera y se reunió en las afueras del hospital nuevamente con su hermana y Federico  Beatriz ya no estaba en la sala de urgencia sino en la cafetería del hospital comentándole todo a la madre de Guillermo así que no pudo ver cuando Valentina salía de la UCI.


Ahora Valentina debía esperar hasta que él se recuperara para decirle que tenían un hijo, eso podría tardar días como también meses. Sin embargo la esperanza no se perdía y ya en Bogotá Valentina debía esperar al menos 2 semanas a que Guillermo evolucionara. El tiempo pasó apresuradamente mientras ella, llamaba todos los días a preguntar por su salud. A parte de que Guillermo ya había despertado pero había quedado con secuelas debido al trauma craneoencefálico severo que tenía, la mayor probabilidad era que no recordara quien era o que si recordaba fuera solo algunos años de su vida. Valentina estaba aterrada que recordara quien era ella. Mientras el tratamiento seguía mantenían dopado a Guillermo para que pudiera recuperarse sin ningún problema, pues los dolores eran muy fuertes. Si seguía así pronto trasladarían a Guillermo a una habitación. Beatriz con su suegra solo rogaban a Dios que Guillermo no quedará con secuelas para toda la vida.

El momento se estaba acercando cada vez mas y Valentina tendría un encuentro emotivo con Guillermo que haria cambiar la vida de ambos...