Llovía
incansablemente en Bogotá, la chaqueta de cuero que llevaba Guillermo se estaba
empapando demasiado y ya podía sentir el frio en sus huesos. Su esposa lo
estaba esperando en un café en el centro y después de mucho andar por las
calles buscando refugio por fin divisó a los lejos el establecimiento. Cuando
iba a cruzar la calle no se percató de que un carro venía a toda velocidad, en
un impulso por tratar de llegar pronto al café y evitar que la lluvia siguiera
rozando en su cara, traspaso una línea que le daría la vuelta a la historia. El
tiempo se detuvo y como si fuera en cámara lenta, Guillermo vio todo en
imágenes fragmentadas. Un Mazda venia esquivando a los demás carros,
aceleradamente sin importar lo que se cruzara y fue así que chocó
instantáneamente contra Guillermo quien cayó al otro lado de la calle, la sangre
de su cabeza empezó a correr por la calle, la gente se apabullo y los carros
pararon mientras el Mazda siguió su camino sin importar a quien había dejado
tirado en el piso. La lluvia no cesaba y a la vez limpiaba la sangre que seguía
saliendo como llave medio abierta. Los auxilios alertaban a los transeúntes de
la séptima y una señora decidió ante el alboroto llamar a la policía, y también a
una ambulancia. Más o menos pasaron unos 10 minutos antes de que llegara una
ambulancia. Mientras Beatriz la esposa de Guillermo inocente en el café miraba
hacia la calle un poco preocupada porque su esposo no llegaba a tiempo a la
cita y también porque ante el alboroto de afuera sentía curiosidad por saber
quién había sido la victima del aquel accidente. A pesar de la lluvia mucha
gente salió con sus paraguas para mirar aquel hombre que se hallaba tirado. Los
sonidos de la sirena anunciaban que la ambulancia se encontraba cerca y que por
fin este hombre recibiría ayuda. Mientras esto sucedía Guillermo viajaba en un
sueño profundo que lo conducía por lugares extraños llenos de mucha luz pero
algunos de tinieblas era como si retrocediera en el tiempo y viera una película
de su vida. Posiblemente Guillermo se encontraba muriendo y su alma estaba
traspasando la penumbra de la muerte. Mientras era subido a la ambulancia, el
paramédico y la enfermera trataban de resucitarlo a toda costa, pues había
caído en coma y su corazón había sufrido un paro cardiaco, su cuerpo estaba
sufriendo una hemorragia incontrolable que le estaba quitando la vida. Pasaron
menos de 5 minutos cuando la ambulancia logro entrar al hospital más cercano,
la desesperación del conductor, de la enfermera, y del paramédico por tratar de
entrar rápidamente a la sala de urgencias y conseguir salvarle la vida al
hombre era como una historia de terror donde no encontraban salida. Los
funcionarios del hospital dieron paso a la camilla y rápidamente ingresaron al
paciente a reanimación. Lo estaban perdiendo y parecía que nadie podía hacer
algo por él. Simplemente el destino le estaba jugando una mala pasada y
Guillermo estaba a punto de realizar un viaje eterno para no volver.
Beatriz en su
angustia salió del café y empezó a marcarle a Guillermo parecía que estaba
apagado el celular, se le hizo extraño, Guillermo no podía fallar a la cita
pues de ahí saldrían para una entrevista importante en una revista donde a él
le pensaban dar un buen contrato. Si no llegaban temprano eso sería una causal
para que buscaran a otro fotógrafo. En medio de la rabia y la angustia, Beatriz
agarro un taxi que la llevaría a su casa, miro la hora y era casi imposible que
le dieran una segunda oportunidad a Guillermo. Beatriz estaba frustrada, el
futuro de los dos dependía de ese trabajo. Así que en medio del frio y la
llovizna, Beatriz le indico al taxi la dirección a la cual irían. El taxista colocó
en la radio las noticias que indicaban el accidente causado en la calle cerca
al café donde estaba Beatriz, hablaban del incidente y de la víctima que se
encontraba debatiéndose entre la vida y la muerte; cuando Beatriz se disponía a
bajarse en su casa, el periodista nombro a Guillermo como la persona que habían
atropellado. Beatriz sintió un vacío en su pecho y estómago, el mundo se cayó
en mil pedazos. Inmediatamente llamó de nuevo al taxista y le dijo que la
llevara al hospital donde se encontraba el señor que habían nombrado en las
noticias. Montada en el taxi una tristeza la invadió, no paraba de llorar
pensando que su esposo se iba en un instante y ella no iba a despedirse de él.
En Medellín,
Valentina terminaba de salir de clases cuando se dispuso a tomar la buseta para
llegar a su casa, allá la esperaba su hermoso hijo de 4 años, Federico; la
razón de luchar y seguir viviendo ante tanta adversidad. Llegaba justo a las 10
de la noche porque en el día trabajaba como vendedora en un local y estudiaba
en la nocturna de la universidad de Antioquia, Valentina dejó sus libros y su
bolso en el cuarto mientras acariciaba a su hijo quien ya dormía en la cama.
Sus padres la esperaban con la cena servida mientras veían las noticias. De
repente empezaron a hablar sobre un accidente que había ocurrido en el centro
de Bogotá donde un carro había atropellado a un hombre de aproximadamente 33
años, fotógrafo de profesión que se llamaba Guillermo Restrepo, quien había
sido víctima de un accidente y que se encontraba entre la vida y la muerte.
Cuando valentina escuchó la noticia fue como si su cuerpo se abriera en dos,
sintió un frio que recorrió todo su cuerpo sentía que ese Guillermo era aquel
hombre de Santa marta quien era el padre de su hijo. La esperaba había
terminado y Valentina por fin tenía noticias aunque devastadoras pero tenía
noticias. Valentina les comentó a sus padres sobre que ese hombre podía ser
aquel con quien ella tuvo una aventura y quien la había embarazado. Ellos
inmediatamente empezaron a llamar al hospital donde él se encontraba para saber
su estado de salud.
En el hospital
Guillermo era sometido a una delicada cirugía, había perdido mucha sangre y
necesitaban alguien que donara ese tipo de sangre tan complicada de conseguir
pues la clínica no contaba con reservas suficientes, su sangre era tan rara
como el, era O negativo, quizás la más difícil de encontrar. En la sala de
urgencias la policía indagaba a la esposa de Guillermo quien no sabía lo que
realmente había sucedido, las autoridades solo contaban con la versión de los
testigos en la escena del accidente. Algunos medios se acercaron para ampliar
la noticia, y esperaban el parte médico del neurocirujano quien se encontraba
realizando el procedimiento médico, mientras esto sucedía una enfermera jefe
salió del quirófano a la sala de espera para hablar con Beatriz quien era la
única familiar en ese momento, la mamá de Guillermo aún no se había enterado de
la noticia porque se encontraba en Medellín y no había sido posible contactarla
telefónicamente. La recomendación era inmediata Beatriz tenía que conseguir un
donante ahora, en menos de una hora porque el hospital no tenía reservas de ese
tipo de sangre y no solamente eso sino conseguir 6 personas más para suplir las
2 bolsas que le habían colocado a Guillermo pero que no eran suficientes para
toda la sangre que había perdido. Beatriz en su desesperación llamó a varias
amistades de los medios de comunicación, contactó al canal en el cual estaban
cubriendo la noticia y pidió que le permitieran un espacio para poder pedir la
colaboración de un donante con ese tipo de sangre tan difícil. En el hospital
preguntaron a los familiares de los pacientes a ver si conocían a alguien que
les pudiera ayudar. La mayoría de gente no conocía a alguien quien estuviera
cercano para que donara sangre.
Mucha gente
vio aquellas noticias pero solo alguien tuvo la valentía de dirigirse inmediatamente
al hospital y ofrecerse a donar la sangre que Guillermo necesitaba. Su nombre
era Lucía, si la hermana de Valentina, quien llevaba radicada 3 años en Bogotá
y quien era una importante Pediatra en una Clínica Privada. Ella sabía que
salvar una vida significaba mucho y poder hacerlo era una satisfacción muy
grande. Como pudo y a pesar del tráfico logró llegar al hospital,
inmediatamente se presentó como la Doctora Reyes que venía a donar el tipo de
sangre que necesitaba el señor que había arroyado el carro. Lucia nunca se
imaginaba que le estaba salvando la vida al papa de su sobrino, del cual no
tenían noticias hacia más o menos 6 años, porque Federico iba a cumplir 5 años
el próximo mes. Así que ingresó al quirófano ya dispuesta con bata, tapabocas y
gorro, y se recostó junto a la camilla para que le empezaran a hacer la
transfusión de sangre. Beatriz estaba muy feliz de saber que alguien se había
compadecido de su esposo y que ahora lo estaba salvando.
Entre lágrimas
y con un poco de alegría Beatriz pensaba en el día en que conoció a Guillermo,
los miedos que guardaba y los secretos que nunca revelaba en cuanto a sus
fotografías. Todavía recordaba la imagen de aquella muchachita que colgaba de
la pared en el cuarto de Guillermo en la casa de su mamá. Nunca supo quién era
ella, pero sabía que él jamás la había olvidado. Simplemente no le gustaba
hablar del tema y ella no quería revivir fantasmas que se habían quedado en el
pasado. Pero en el fondo Beatriz sabía que por más que se esmerara Guillermo no
la amaría como ella quería, y lo que ella más la hacía sentirse culpable era no poder darle un hijo, pues ya llevaban
cuatro años de casados y Beatriz no quedaba embarazada debido a un problema en
su matriz. Al menos ella pensaba que si algo le ocurría a Guillermo nadie a
parte de ella iba a sufrir más que su mama porque hijos no tenía y no iba a dejar
huérfanos de padre.
La transfusión
había sido un éxito, Guillermo se recuperaba lentamente y la cirugía había
logrado desaparecer los hematomas en su cabeza. Todo marchaba bien mientras en
la UCI, él se seguía luchando por su vida. Porque a pesar de que habían logrado
estabilizarlo el riesgo de que muriera era inminente.
Valentina se
sentía conmovida, inquieta y angustiada, deseaba agarrar un Bus inmediatamente
y viajar a Bogotá, sabía que sus padres no le costearían un vuelo, así que sacó
de sus ahorros el dinero suficiente y alistó al niño e hizo una maleta con las
prendas más necesarias. Llamo un taxi y se dirigió al terminal de transporte
para tomar un bus que la llevara a Bogotá, en el camino se comunicó con Lucía
quien se encontraba en el hospital recuperándose un poco de la transfusión y
tomando una bebida caliente por el frio que estaba haciendo, Lucia en cuanto
pudo devolvió la llamada a Valentina quien ya se encontraba en la carretera
rumbo a Bogotá, Valentina no le pudo explicar bien los motivos a Lucia pero ya
era de madrugada y pronto estarían llegando a la ciudad así que ella le pidió a
su hermana que la recogiera porque no conocía muy bien la ciudad, además
llevaba a Federico y no quería correr peligros con él niño.
El bus tardó más
de 10 horas en llegar a su destino, Bogotá estaba más fría que de costumbre,
Valentina sentía temor pero estaba decidida, nunca le gustaba huir de los problemas
y su fuerte era afrontarlos con verraquera. Atrás había dejado su trabajo
botado e incluso su estudio, eran la una de la tarde y el bus se acercaba al Terminal
Salitre de Bogotá. Valentina le enviaba un mensaje a Lucía para que ella la
recogiera. También había hecho algunas llamadas a su trabajo, y a la
universidad también le aviso algunos amigos para que la cubrieran en el trabajo,
los jefes de Valentina accedieron porque le tenían mucho aprecio y en la
universidad algunos profesores no tuvieron problema en ayudar a Valentina pues
era algo que para ella era de vida o muerte. En cambio los padres de ella, se
encontraban muy enfadados y preocupados por la repentina estupidez que había
hecho su hija, pues a pesar de que fuera a ver de quien se trataba el herido en
el hospital nadie le garantizaba que ese fuera el padre de su hijo.
La tarde
estaba nublada, parecía que acababa de pasar la lluvia, el frio se sentía
enormemente y Federico ya estaba pidiendo algo de comer, el viaje lo había
perturbado y estaba muy cansado. Lucia los llevaba a su casa aprovechando que
entraba de turno a las 6:00 PM, allí podrían relajarse y tomar un baño para
recostarse un rato. Lucia le preguntaba a Valentina sobre el viaje sorpresa que
había realizado y le comentó el asunto. Lucia empezó atar cabos y con cierta
curiosidad le dijo a Valentina: Guillermo es el que se accidentó en el centro
de Bogotá y por quien estaban pidiendo un donador de sangre? Valentina contesto
afirmativamente y Lucia parecía estar en shock pues aquel hombre que ella había
salvado era el famoso Guillermo, pues a pesar de que cuando entró a la sala de
cirugía estaba completamente lleno de cables, tubos y médicos a su alrededor,
ella no se percató de revisar su rostro ni nada de eso, solo hizo su deber y
salió de allí sin pensar que ese hombre era el que tanto habían buscado. Lucia
sorprendida le contó a Valentina lo ocurrido, pero antes de cualquier cosa
debían descansar y tomar fuerzas porque a pesar de que habían encontrado a
Guillermo, él no estaba solo, tenía esposa y llegar allá a presentarse con un
hijo no era lo más indicado en un momento así. Ya estando en la casa de Lucía,
el niño pudo comer algo y bañarse en la ducha con agua tibia. Federico se quedó
dormido mientras lo vestían y así mismo Valentina decidió descansar del viaje
que había sido muy agotador. Debía hacerlo porque al día siguiente tendría una
cita con el destino y se definirían muchas cosas. Aunque no tenían la completa
certeza de que era el Guillermo de Santa Marta, Valentina sentía en su corazón
que la espera había terminado. Al otro día como fuera irían al hospital a
presentarse ante Beatriz su esposa.
La noche se
hizo eterna mientras valentina dormía por ratos y despertaba creyendo que todo
había sido una pesadilla. A veces recordaba las manos de Guillermo en su
cabello, la forma en que la besaba, y las caricias que le había dado, pero muy
muy en el fondo Valentina aunque no creía sentir nada por él, un sentimiento
casi moribundo llenaba su corazón, sabía que no lo amaba pero tampoco lo
despreciaba. Lo extrañaba y lo quería pero el tiempo se había encargado de
borrarle todo recuerdo bonito de esos días y aunque había momentos como ese en
que afloraban las imágenes, no podía hacerse esperanzas pues siempre tuvo la
certeza de que nunca tendrían un final feliz.
Eran las 9:00
AM y las dos llegaban al hospital con el niño, Lucia se quedaría en la sala
mientras Valentina preguntaba por la salud de Guillermo y si podría entrar a
visitarlo a la UCI, el personal médico que lo atendía estaba muy pendiente de
su progreso así que trataba de que nadie entrara a verlo en lo posible sino
únicamente su esposa. Porque solo contaban con 20 minutos en el día para
visitarlo. Era algo imposible. Sin embargo si quería salir de la duda tendría
que hablar con Beatriz quien no se movía de la sala de espera, Valentina con el
corazón en la garganta se dirigió hacia donde estaba Beatriz y le dijo: ¿Eres
la esposa de Guillermo, cierto? Ella respondió sorprendida que sí, algo en esa
muchacha le parecía extremadamente conocido, y aunque su cerebro trataba de
buscar el lugar donde la había visto, tanta angustia le había nublado un poco
la mente. ¿En qué puedo ayudarte? Preguntó Beatriz. Valentina le respondió: que
era una amiga de Guillermo, que hacía varios años había perdido contacto con él, y lo último que sabía era de una noticia donde decían que se encontraba
gravemente herido. Valentina le pidió que por favor le dejara ver a Guillermo por
última vez. Beatriz no sabía que contestar hasta ahora la única persona amiga
que se había presentado en el hospital era ella, pues la mayoría de conocidos y
amigos estaban en Medellín. En Bogotá solo estaba su madre y algunos contactos
del trabajo con quien no tenían ningún tipo de relación amistosa. Toda la
familia de Beatriz estaba en Uruguay, ella se había conocido con Guillermo en
un viaje y había decidido seguirlo a donde él fuera. Pues habían trabajado
juntos en varias campañas publicitarias y ella lo quería. Así que en ese
momento Beatriz no contaba con nadie de su familia que la apoyara. En esos segundos
antes de contestar a la petición de valentina, Beatriz vio entrar por la puerta
a la madre de Guillermo quien casi no podía caminar bien, la anciana estaba
llorando y ella no pudo evitar dejar a Valentina con la palabra en la boca
mientras corría abrazar a su suegra.
Valentina aprovechó
que Beatriz se puso a hablar con la mamá de Guillermo y se metió a la unidad de
cuidados intensivos haciéndose pasar por la hermana de él, allá antes de entrar
le hicieron colocar una bata con gorro y tapabocas para que no contaminara el
lugar. Estando allí pudo apreciar a Guillermo conectado de varios cables y
lleno de heridas por todos lados. Confirmo lo que su corazón le decía y es que
como olvidar aquel hombre quien era el padre de su hijo. Era imposible pues
siempre trato de encontrarlo desde que quedo en embarazo. Y ahora lo tenía en
frente debatiéndose entre la vida y la muerte. Pues aunque evolucionaba aun no
despertaba.
Valentina
trató de ser fuerte mientras le agarraba la mano y aunque suena imposible
Guillermo en su estado logró sentir su presencia logro sentir su energía, era
algo que no podía olvidar y lo que lo aferraba a la vida era volverla a ver algún
día. Así que la visita de Valentina ayudo mucho en la recuperación de
Guillermo. Antes de que pudiera cumplirse los veinte minutos, Valentina salió
de allí sin que nadie la viera y se reunió en las afueras del hospital
nuevamente con su hermana y Federico Beatriz
ya no estaba en la sala de urgencia sino en la cafetería del hospital comentándole
todo a la madre de Guillermo así que no pudo ver cuando Valentina salía de la
UCI.
Ahora Valentina
debía esperar hasta que él se recuperara para decirle que tenían un hijo, eso podría
tardar días como también meses. Sin embargo la esperanza no se perdía y ya en
Bogotá Valentina debía esperar al menos 2 semanas a que Guillermo evolucionara.
El tiempo pasó apresuradamente mientras ella, llamaba todos los días a
preguntar por su salud. A parte de que Guillermo ya había despertado pero había
quedado con secuelas debido al trauma craneoencefálico severo que tenía, la
mayor probabilidad era que no recordara quien era o que si recordaba fuera solo
algunos años de su vida. Valentina estaba aterrada que recordara quien era ella.
Mientras el tratamiento seguía mantenían dopado a Guillermo para que pudiera
recuperarse sin ningún problema, pues los dolores eran muy fuertes. Si seguía así
pronto trasladarían a Guillermo a una habitación. Beatriz con su suegra solo rogaban
a Dios que Guillermo no quedará con secuelas para toda la vida.
El momento se estaba acercando cada vez mas y Valentina tendría un encuentro emotivo con Guillermo que haria cambiar la vida de ambos...
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