viernes, 1 de mayo de 2015

Un amor de Verano. Tercera Parte.



Llovía incansablemente en Bogotá, la chaqueta de cuero que llevaba Guillermo se estaba empapando demasiado y ya podía sentir el frio en sus huesos. Su esposa lo estaba esperando en un café en el centro y después de mucho andar por las calles buscando refugio por fin divisó a los lejos el establecimiento. Cuando iba a cruzar la calle no se percató de que un carro venía a toda velocidad, en un impulso por tratar de llegar pronto al café y evitar que la lluvia siguiera rozando en su cara, traspaso una línea que le daría la vuelta a la historia. El tiempo se detuvo y como si fuera en cámara lenta, Guillermo vio todo en imágenes fragmentadas. Un Mazda venia esquivando a los demás carros, aceleradamente sin importar lo que se cruzara y fue así que chocó instantáneamente contra Guillermo quien cayó al otro lado de la calle, la sangre de su cabeza empezó a correr por la calle, la gente se apabullo y los carros pararon mientras el Mazda siguió su camino sin importar a quien había dejado tirado en el piso. La lluvia no cesaba y a la vez limpiaba la sangre que seguía saliendo como llave medio abierta. Los auxilios alertaban a los transeúntes de la séptima y una señora decidió ante el alboroto llamar a la policía, y también a una ambulancia. Más o menos pasaron unos 10 minutos antes de que llegara una ambulancia. Mientras Beatriz la esposa de Guillermo inocente en el café miraba hacia la calle un poco preocupada porque su esposo no llegaba a tiempo a la cita y también porque ante el alboroto de afuera sentía curiosidad por saber quién había sido la victima del aquel accidente. A pesar de la lluvia mucha gente salió con sus paraguas para mirar aquel hombre que se hallaba tirado. Los sonidos de la sirena anunciaban que la ambulancia se encontraba cerca y que por fin este hombre recibiría ayuda. Mientras esto sucedía Guillermo viajaba en un sueño profundo que lo conducía por lugares extraños llenos de mucha luz pero algunos de tinieblas era como si retrocediera en el tiempo y viera una película de su vida. Posiblemente Guillermo se encontraba muriendo y su alma estaba traspasando la penumbra de la muerte. Mientras era subido a la ambulancia, el paramédico y la enfermera trataban de resucitarlo a toda costa, pues había caído en coma y su corazón había sufrido un paro cardiaco, su cuerpo estaba sufriendo una hemorragia incontrolable que le estaba quitando la vida. Pasaron menos de 5 minutos cuando la ambulancia logro entrar al hospital más cercano, la desesperación del conductor, de la enfermera, y del paramédico por tratar de entrar rápidamente a la sala de urgencias y conseguir salvarle la vida al hombre era como una historia de terror donde no encontraban salida. Los funcionarios del hospital dieron paso a la camilla y rápidamente ingresaron al paciente a reanimación. Lo estaban perdiendo y parecía que nadie podía hacer algo por él. Simplemente el destino le estaba jugando una mala pasada y Guillermo estaba a punto de realizar un viaje eterno para no volver.

Beatriz en su angustia salió del café y empezó a marcarle a Guillermo parecía que estaba apagado el celular, se le hizo extraño, Guillermo no podía fallar a la cita pues de ahí saldrían para una entrevista importante en una revista donde a él le pensaban dar un buen contrato. Si no llegaban temprano eso sería una causal para que buscaran a otro fotógrafo. En medio de la rabia y la angustia, Beatriz agarro un taxi que la llevaría a su casa, miro la hora y era casi imposible que le dieran una segunda oportunidad a Guillermo. Beatriz estaba frustrada, el futuro de los dos dependía de ese trabajo. Así que en medio del frio y la llovizna, Beatriz le indico al taxi la dirección a la cual irían. El taxista colocó en la radio las noticias que indicaban el accidente causado en la calle cerca al café donde estaba Beatriz, hablaban del incidente y de la víctima que se encontraba debatiéndose entre la vida y la muerte; cuando Beatriz se disponía a bajarse en su casa, el periodista nombro a Guillermo como la persona que habían atropellado. Beatriz sintió un vacío en su pecho y estómago, el mundo se cayó en mil pedazos. Inmediatamente llamó de nuevo al taxista y le dijo que la llevara al hospital donde se encontraba el señor que habían nombrado en las noticias. Montada en el taxi una tristeza la invadió, no paraba de llorar pensando que su esposo se iba en un instante y ella no iba a despedirse de él.
En Medellín, Valentina terminaba de salir de clases cuando se dispuso a tomar la buseta para llegar a su casa, allá la esperaba su hermoso hijo de 4 años, Federico; la razón de luchar y seguir viviendo ante tanta adversidad. Llegaba justo a las 10 de la noche porque en el día trabajaba como vendedora en un local y estudiaba en la nocturna de la universidad de Antioquia, Valentina dejó sus libros y su bolso en el cuarto mientras acariciaba a su hijo quien ya dormía en la cama. Sus padres la esperaban con la cena servida mientras veían las noticias. De repente empezaron a hablar sobre un accidente que había ocurrido en el centro de Bogotá donde un carro había atropellado a un hombre de aproximadamente 33 años, fotógrafo de profesión que se llamaba Guillermo Restrepo, quien había sido víctima de un accidente y que se encontraba entre la vida y la muerte. Cuando valentina escuchó la noticia fue como si su cuerpo se abriera en dos, sintió un frio que recorrió todo su cuerpo sentía que ese Guillermo era aquel hombre de Santa marta quien era el padre de su hijo. La esperaba había terminado y Valentina por fin tenía noticias aunque devastadoras pero tenía noticias. Valentina les comentó a sus padres sobre que ese hombre podía ser aquel con quien ella tuvo una aventura y quien la había embarazado. Ellos inmediatamente empezaron a llamar al hospital donde él se encontraba para saber su estado de salud.

En el hospital Guillermo era sometido a una delicada cirugía, había perdido mucha sangre y necesitaban alguien que donara ese tipo de sangre tan complicada de conseguir pues la clínica no contaba con reservas suficientes, su sangre era tan rara como el, era O negativo, quizás la más difícil de encontrar. En la sala de urgencias la policía indagaba a la esposa de Guillermo quien no sabía lo que realmente había sucedido, las autoridades solo contaban con la versión de los testigos en la escena del accidente. Algunos medios se acercaron para ampliar la noticia, y esperaban el parte médico del neurocirujano quien se encontraba realizando el procedimiento médico, mientras esto sucedía una enfermera jefe salió del quirófano a la sala de espera para hablar con Beatriz quien era la única familiar en ese momento, la mamá de Guillermo aún no se había enterado de la noticia porque se encontraba en Medellín y no había sido posible contactarla telefónicamente. La recomendación era inmediata Beatriz tenía que conseguir un donante ahora, en menos de una hora porque el hospital no tenía reservas de ese tipo de sangre y no solamente eso sino conseguir 6 personas más para suplir las 2 bolsas que le habían colocado a Guillermo pero que no eran suficientes para toda la sangre que había perdido. Beatriz en su desesperación llamó a varias amistades de los medios de comunicación, contactó al canal en el cual estaban cubriendo la noticia y pidió que le permitieran un espacio para poder pedir la colaboración de un donante con ese tipo de sangre tan difícil. En el hospital preguntaron a los familiares de los pacientes a ver si conocían a alguien que les pudiera ayudar. La mayoría de gente no conocía a alguien quien estuviera cercano para que donara sangre.

Mucha gente vio aquellas noticias pero solo alguien tuvo la valentía de dirigirse inmediatamente al hospital y ofrecerse a donar la sangre que Guillermo necesitaba. Su nombre era Lucía, si la hermana de Valentina, quien llevaba radicada 3 años en Bogotá y quien era una importante Pediatra en una Clínica Privada. Ella sabía que salvar una vida significaba mucho y poder hacerlo era una satisfacción muy grande. Como pudo y a pesar del tráfico logró llegar al hospital, inmediatamente se presentó como la Doctora Reyes que venía a donar el tipo de sangre que necesitaba el señor que había arroyado el carro. Lucia nunca se imaginaba que le estaba salvando la vida al papa de su sobrino, del cual no tenían noticias hacia más o menos 6 años, porque Federico iba a cumplir 5 años el próximo mes. Así que ingresó al quirófano ya dispuesta con bata, tapabocas y gorro, y se recostó junto a la camilla para que le empezaran a hacer la transfusión de sangre. Beatriz estaba muy feliz de saber que alguien se había compadecido de su esposo y que ahora lo estaba salvando.

Entre lágrimas y con un poco de alegría Beatriz pensaba en el día en que conoció a Guillermo, los miedos que guardaba y los secretos que nunca revelaba en cuanto a sus fotografías. Todavía recordaba la imagen de aquella muchachita que colgaba de la pared en el cuarto de Guillermo en la casa de su mamá. Nunca supo quién era ella, pero sabía que él jamás la había olvidado. Simplemente no le gustaba hablar del tema y ella no quería revivir fantasmas que se habían quedado en el pasado. Pero en el fondo Beatriz sabía que por más que se esmerara Guillermo no la amaría como ella quería, y lo que ella más la hacía  sentirse culpable era  no poder darle un hijo, pues ya llevaban cuatro años de casados y Beatriz no quedaba embarazada debido a un problema en su matriz. Al menos ella pensaba que si algo le ocurría a Guillermo nadie a parte de ella iba a sufrir más que su mama porque hijos no tenía y no iba a dejar huérfanos de padre.

La transfusión había sido un éxito, Guillermo se recuperaba lentamente y la cirugía había logrado desaparecer los hematomas en su cabeza. Todo marchaba bien mientras en la UCI, él se seguía luchando por su vida. Porque a pesar de que habían logrado estabilizarlo el riesgo de que muriera era inminente.

Valentina se sentía conmovida, inquieta y angustiada, deseaba agarrar un Bus inmediatamente y viajar a Bogotá, sabía que sus padres no le costearían un vuelo, así que sacó de sus ahorros el dinero suficiente y alistó al niño e hizo una maleta con las prendas más necesarias. Llamo un taxi y se dirigió al terminal de transporte para tomar un bus que la llevara a Bogotá, en el camino se comunicó con Lucía quien se encontraba en el hospital recuperándose un poco de la transfusión y tomando una bebida caliente por el frio que estaba haciendo, Lucia en cuanto pudo devolvió la llamada a Valentina quien ya se encontraba en la carretera rumbo a Bogotá, Valentina no le pudo explicar bien los motivos a Lucia pero ya era de madrugada y pronto estarían llegando a la ciudad así que ella le pidió a su hermana que la recogiera porque no conocía muy bien la ciudad, además llevaba a Federico y no quería correr peligros con él niño.  

El bus tardó más de 10 horas en llegar a su destino, Bogotá estaba más fría que de costumbre, Valentina sentía temor pero estaba decidida, nunca le gustaba huir de los problemas y su fuerte era afrontarlos con verraquera. Atrás había dejado su trabajo botado e incluso su estudio, eran la una de la tarde y el bus se acercaba al Terminal Salitre de Bogotá. Valentina le enviaba un mensaje a Lucía para que ella la recogiera. También había hecho algunas llamadas a su trabajo, y a la universidad también le aviso algunos amigos para que la cubrieran en el trabajo, los jefes de Valentina accedieron porque le tenían mucho aprecio y en la universidad algunos profesores no tuvieron problema en ayudar a Valentina pues era algo que para ella era de vida o muerte. En cambio los padres de ella, se encontraban muy enfadados y preocupados por la repentina estupidez que había hecho su hija, pues a pesar de que fuera a ver de quien se trataba el herido en el hospital nadie le garantizaba que ese fuera el padre de su hijo.

La tarde estaba nublada, parecía que acababa de pasar la lluvia, el frio se sentía enormemente y Federico ya estaba pidiendo algo de comer, el viaje lo había perturbado y estaba muy cansado. Lucia los llevaba a su casa aprovechando que entraba de turno a las 6:00 PM, allí podrían relajarse y tomar un baño para recostarse un rato. Lucia le preguntaba a Valentina sobre el viaje sorpresa que había realizado y le comentó el asunto. Lucia empezó atar cabos y con cierta curiosidad le dijo a Valentina: Guillermo es el que se accidentó en el centro de Bogotá y por quien estaban pidiendo un donador de sangre? Valentina contesto afirmativamente y Lucia parecía estar en shock pues aquel hombre que ella había salvado era el famoso Guillermo, pues a pesar de que cuando entró a la sala de cirugía estaba completamente lleno de cables, tubos y médicos a su alrededor, ella no se percató de revisar su rostro ni nada de eso, solo hizo su deber y salió de allí sin pensar que ese hombre era el que tanto habían buscado. Lucia sorprendida le contó a Valentina lo ocurrido, pero antes de cualquier cosa debían descansar y tomar fuerzas porque a pesar de que habían encontrado a Guillermo, él no estaba solo, tenía esposa y llegar allá a presentarse con un hijo no era lo más indicado en un momento así. Ya estando en la casa de Lucía, el niño pudo comer algo y bañarse en la ducha con agua tibia. Federico se quedó dormido mientras lo vestían y así mismo Valentina decidió descansar del viaje que había sido muy agotador. Debía hacerlo porque al día siguiente tendría una cita con el destino y se definirían muchas cosas. Aunque no tenían la completa certeza de que era el Guillermo de Santa Marta, Valentina sentía en su corazón que la espera había terminado. Al otro día como fuera irían al hospital a presentarse ante Beatriz su esposa.

La noche se hizo eterna mientras valentina dormía por ratos y despertaba creyendo que todo había sido una pesadilla. A veces recordaba las manos de Guillermo en su cabello, la forma en que la besaba, y las caricias que le había dado, pero muy muy en el fondo Valentina aunque no creía sentir nada por él, un sentimiento casi moribundo llenaba su corazón, sabía que no lo amaba pero tampoco lo despreciaba. Lo extrañaba y lo quería pero el tiempo se había encargado de borrarle todo recuerdo bonito de esos días y aunque había momentos como ese en que afloraban las imágenes, no podía hacerse esperanzas pues siempre tuvo la certeza de que nunca tendrían un final feliz.

Eran las 9:00 AM y las dos llegaban al hospital con el niño, Lucia se quedaría en la sala mientras Valentina preguntaba por la salud de Guillermo y si podría entrar a visitarlo a la UCI, el personal médico que lo atendía estaba muy pendiente de su progreso así que trataba de que nadie entrara a verlo en lo posible sino únicamente su esposa. Porque solo contaban con 20 minutos en el día para visitarlo. Era algo imposible. Sin embargo si quería salir de la duda tendría que hablar con Beatriz quien no se movía de la sala de espera, Valentina con el corazón en la garganta se dirigió hacia donde estaba Beatriz y le dijo: ¿Eres la esposa de Guillermo, cierto? Ella respondió sorprendida que sí, algo en esa muchacha le parecía extremadamente conocido, y aunque su cerebro trataba de buscar el lugar donde la había visto, tanta angustia le había nublado un poco la mente. ¿En qué puedo ayudarte? Preguntó Beatriz. Valentina le respondió: que era una amiga de Guillermo, que hacía varios años había  perdido contacto con él,  y lo último que sabía era de  una noticia donde decían que se encontraba gravemente herido. Valentina le pidió que por favor le dejara ver a Guillermo por última vez. Beatriz no sabía que contestar hasta ahora la única persona amiga que se había presentado en el hospital era ella, pues la mayoría de conocidos y amigos estaban en Medellín. En Bogotá solo estaba su madre y algunos contactos del trabajo con quien no tenían ningún tipo de relación amistosa. Toda la familia de Beatriz estaba en Uruguay, ella se había conocido con Guillermo en un viaje y había decidido seguirlo a donde él fuera. Pues habían trabajado juntos en varias campañas publicitarias y ella lo quería. Así que en ese momento Beatriz no contaba con nadie de su familia que la apoyara. En esos segundos antes de contestar a la petición de valentina, Beatriz vio entrar por la puerta a la madre de Guillermo quien casi no podía caminar bien, la anciana estaba llorando y ella no pudo evitar dejar a Valentina con la palabra en la boca mientras corría abrazar a su suegra.

Valentina aprovechó que Beatriz se puso a hablar con la mamá de Guillermo y se metió a la unidad de cuidados intensivos haciéndose pasar por la hermana de él, allá antes de entrar le hicieron colocar una bata con gorro y tapabocas para que no contaminara el lugar. Estando allí pudo apreciar a Guillermo conectado de varios cables y lleno de heridas por todos lados. Confirmo lo que su corazón le decía y es que como olvidar aquel hombre quien era el padre de su hijo. Era imposible pues siempre trato de encontrarlo desde que quedo en embarazo. Y ahora lo tenía en frente debatiéndose entre la vida y la muerte. Pues aunque evolucionaba aun no despertaba.

Valentina trató de ser fuerte mientras le agarraba la mano y aunque suena imposible Guillermo en su estado logró sentir su presencia logro sentir su energía, era algo que no podía olvidar y lo que lo aferraba a la vida era volverla a ver algún día. Así que la visita de Valentina ayudo mucho en la recuperación de Guillermo. Antes de que pudiera cumplirse los veinte minutos, Valentina salió de allí sin que nadie la viera y se reunió en las afueras del hospital nuevamente con su hermana y Federico  Beatriz ya no estaba en la sala de urgencia sino en la cafetería del hospital comentándole todo a la madre de Guillermo así que no pudo ver cuando Valentina salía de la UCI.


Ahora Valentina debía esperar hasta que él se recuperara para decirle que tenían un hijo, eso podría tardar días como también meses. Sin embargo la esperanza no se perdía y ya en Bogotá Valentina debía esperar al menos 2 semanas a que Guillermo evolucionara. El tiempo pasó apresuradamente mientras ella, llamaba todos los días a preguntar por su salud. A parte de que Guillermo ya había despertado pero había quedado con secuelas debido al trauma craneoencefálico severo que tenía, la mayor probabilidad era que no recordara quien era o que si recordaba fuera solo algunos años de su vida. Valentina estaba aterrada que recordara quien era ella. Mientras el tratamiento seguía mantenían dopado a Guillermo para que pudiera recuperarse sin ningún problema, pues los dolores eran muy fuertes. Si seguía así pronto trasladarían a Guillermo a una habitación. Beatriz con su suegra solo rogaban a Dios que Guillermo no quedará con secuelas para toda la vida.

El momento se estaba acercando cada vez mas y Valentina tendría un encuentro emotivo con Guillermo que haria cambiar la vida de ambos...


martes, 28 de abril de 2015

Un amor de Verano. Segunda Parte

Como poder explicar que el corazón de un hombre siente diferente al de una mujer, que no es el sexo lo que une a una persona sino los sentimientos y que cuando un hombre se enamora de verdad ese amor no desaparece así de la noche a la mañana.

Parecía que el famoso destino se había encargado de poner en el mismo camino a Valentina y Guillermo quienes eran dos jóvenes con una cierta diferencia de edad pero con mucho en común. Y aunque se encontraban solos en aquel momento Valentina tenía muy claro que no se iba a enamorar de un extraño que acababa de conocer y no obstante le gustaba la idea de conocer a alguien interesante pero fuera lo que tuvieran, “eso” se quedaría en aquel lugar.

Caía la tarde y el sol se ocultaba dejando a su paso un cielo lleno de colores, eran manchas en el cielo de color rojo, naranja, amarillo, azul.  La naturaleza era perfecta y la puesta en escena era fantástica, algo muy romántico. Guillermo no podía entender como una muchacha tan joven le fuera a mover el piso tan apresuradamente, y el solo escuchar su dulce voz y su sonrisa, el cielo se le iluminaba. Guillermo se había enamorado. Todo no podía ser más perfecto hasta que llegó la lancha por ellos. Parecía que el tiempo no se detenía y tenían que volver cada uno a sus respectivos hoteles. A veces los momentos pueden ser cortos pero inolvidables, pensaba Guillermo para sí mismo y aquella tarde lo había hecho enamorar aún más de Valentina. Pero ella solo quería divertirse porque a pesar de ser tan dulce no le gustaba encarretarse con cualquiera, se podía decir que era muy selectiva y que era una mujer que tenía muchos amigos. A decir verdad Valentina tenía un corazón obstinado que tenía muy claro lo que quería.

Ya en el hotel Valentina aceptó la invitación de ir a bailar a una discoteca que quedaba un poco lejos de donde estaban ubicados, Su hermana también iría y saldría perfecto divertirse antes de regresar a la realidad en Medellín. En la discoteca la esperaba Guillermo quien llevaba una pinta toda costeña con guayabera y toda la cosa, se había peinado bien para la ocasión. Estando bailando con Valentina le propuso que hicieron un trato, que si ella aceptaba no se iba a arrepentir pues los dos sabían que eran aves de paso que en cualquier momento tendrían que volver a su origen. Guillermo le dijo que vivieran al máximo esos 3 días que le restaban, que sin importar lo que pasara eso iba a hacer su secreto y una experiencia que recordarían toda la vida. Valentina lo pensó durante unos minutos y calló mientras él le preguntaba si aceptaba. Entonces fue cuando ella le dijo: Acepto, pero con una condición lo que pase entre los dos se quedara acá y ni tu puedes buscarme después ni yo puedo hacer lo mismo. No tienes derecho de llamarme o escribirme después y si lo haces yo cambiare el número celular, no puedes saber ni mi apellido ni donde vivo ni donde estudio, nada. Igual yo nunca investigare o te forzare a que me lo digas. Entendido el asunto que era bastante radical, Guillermo aceptó con tal de tenerla para él solo unos días, y sin reparos, y sin saber que ese mismo trato seria el cuchillo que haría sangrar su herida más adelante.

De un momento a otro empezaron a besarse y la música los rodeaba, el alcohol también había empezado a hacer efecto, duraron más o menos una hora en el lugar bailando y acariciándose, hasta que una cosa llevo a la otra, y ya sin poderse aguantar más Valentina acepto ir al Hotel donde se quedaba Guillermo. Subieron las escaleras casi tropezándose con todo, ya no importaba ni la hora ni el lugar o si su hermana la estuviera esperando. Su mente se había dispuesto a disfrutar. Y esa noche fue de esas donde se permitía todo y donde no hubo ningún reparo por parte de los dos.  Cuando entraron ni siquiera prendieron las luces, sino que decidieron quitarse la ropa como dos locos que urgían entregarse a la pasión. Ella más rápido que el, se quitó todas sus prendas y quedo desnuda en la cama, mientras el, la seguía rápidamente para no perder ni un minuto porque el tiempo era muy valioso para esa pareja que solo contaba con menos de 2 días para disfrutar de su aventura. El aire acondicionado estaba encendido pero el ambiente estaba lleno de fuego, besos iban y venían, caricias por doquier, y por supuesto sus cuerpos entrelazados se amaban como si el mundo se fuera acabar. Valentina estaba bien llevada del alcohol, la mitad de su cuerpo le respondía pero la conciencia estaba perdida entre lo que había bebido y la adrenalina que estaba viviendo mientras tenía sexo.  Creo que no estaba muy consciente de lo que serían las consecuencias de esa noche. En cambio Guillermo a pesar de estar pasado de copas, todavía estaba consciente de lo que hacía y por supuesto semejante escena lo había dejado completamente despierto, y es que quien no podía estar así disfrutando de aquella mujer tan hermosa de la que se había enamorado. Cuando aquel momento finalizó, valentina se echó en sus brazos y allí se quedó dormida, mientras él le acariciaba el cabello y la espalda. Era increíble que estuviera en Santa marta y con una encantadora mujer en su cama. Aun así pensaba en lo que pasaría después de que se despidieran. Faltaba poco para que fuera domingo pero no quería estresarse con algo así, dejaría que todo pasara conforme habían hablado los dos.

El celular no paraba de sonar eran como las tres de la madrugada, y Lucia la hermana de Valentina la estaba buscando con desesperación. No podía llegar al hotel sin su hermana porque sus padres armarían el alboroto en la mañana. Guillermo medio dormido y como pudo se paró de la cama, y buscó entre la ropa de Valentina el móvil hasta que logró contestarlo, Lucia extrañada le gritaba que con quien hablaba, a lo que él le respondió que con Guillermo, le dijo que no se preocupara que se fuera para el hotel que él se encargaba que Valentina llegara antes de las seis que la dejara dormir porque estaba muy borracha.
Lucia se tranquilizó y le recomendó a Guillermo que no la hiciera quedar mal con sus padres porque después toda la culpa recaería sobre él.
Mientras dieron las 5:00 de la mañana, Guillermo se llenó de una angustia increíble, se había acordado que no se habían protegido. Mil cosas pasaron por su cabeza fue como ver la vida en imágenes, pensó en todos los posibles desenlaces, pero obviamente su imaginación voló muy rápido y la idea no era adelantarse a los hechos por algo que solo había sucedido una vez. El mismo se daba moral y trataba de no preocuparse porque siempre había sido un tipo descomplicado y ya el tiempo lo diría todo.
Cuando llegó la hora, levantó a Valentina quien estaba medio enguayaba y un poco aturdida por lo que había pasado, ella se vistió rápidamente y ni un beso le quiso dar, estaba toda rara y miraba mal a Guillermo. Al parecer Valentina pensaba que él se había aprovechado de su borrachera para llevarla a la cama.  Bueno pero la historia no termina allí porque a pesar de que Valentina había cometido una locura no se arrepentía de nada así que al otro día fue ella, la que llamó a Guillermo para que fueran a un lugar apartado y se encontraran de nuevo. Y así fue porque él logro llevarla a una playa que quedaba cerca donde permanecía siempre solitaria y allí otra vez se dejaron llevar por la pasión y terminaron nadando desnudos en el mar haciendo el amor, los ojos claros de Guillermo estaban más que iluminados viendo como contrastaba el paisaje con el cuerpo desnudo de valentina sumergido en el agua como historia de película no podía desaprovechar para llenarla de caricias y de tenerla una vez más entre sus brazos.

Otro día más en que Valentina se les perdía a su hermana y a sus padres. La situación había dado lugar a que los padres empezaran a sospechar de donde se encontraba realmente Valentina. Así que mandaron a su hermana a buscarla porque debían empezar a empacar las maletas, ya que solo faltaba un día para irse. Valentina apareció pronto e inventó excusas diciendo que se había perdido por culpa de un guía que la había llevado y la había dejado sola en la ciudad.

Dicen que los momentos se deben vivir aquí y ahora porque cuando nos morimos nada nos llevamos sino los recuerdos, y parecía que Valentina vivía su vida al máximo por esta ideología pero lo que no pensaba era que eso más adelante le traería muchos problemas porque cuando lo haces sin responsabilidad las consecuencias son más trágicas de lo que  esperabas.
Y así paso ese día entre la despedida de esos dos y la discusión con sus padres, para ella una aventura más y para él los momentos más memorables vividos. Ya no se verían más adelante ni tampoco se llamarían pero el destino siempre es un pañuelo y por más que quieras alejarte de él siempre termina por enredar más las cosas.

Pasaron los días y Guillermo volvió a Bogotá donde vivía su mamá para estar unas semanas con ella, antes de viajar a Medellín de nuevo a trabajar y aunque éste no había sido un viaje de placer le había sacado el mayor provecho.

Guillermo nunca había sido de muchas novias y aunque se lo pasaba viajando, el trabajo no le daba lugar a tener una relación estable. Por eso su madre le decía que ya era hora que sentara cabeza y aprovechara el tiempo para buscar a la que sería su esposa  y tal vez él quería hacerle caso pero la única con quien quería vivir el resto de sus días, ya estaba en algún lugar desconocido y él no quería romper el trato y parecer un intenso buscándola así se quemara por dentro. Él pensaba que era raro que una mujer tan dulce y amable como Valentina no se enamorara así como él lo había hecho de ella, realmente parecía muy raro que ella fuera como esas chicas que solo buscan pasar un momento y ya, tal vez Valentina escondía algo y por eso no quería que se volvieran a comunicar. Mientras pensaba empezó a descargar de la cámara al PC, las fotos que había tomado y allí aparecieron más imágenes sobre ella, ya no le bastaba con tenerla en su cabeza sino que también tendría el recuerdo más bello de su rostro para siempre y en su cuarto. Imprimió todas e hizo un álbum con ellas. Pero una en especial la colgó donde la pudiera ver siempre.

Los meses pasaron y Guillermo trataba de olvidar a Valentina aunque era imposible sacársela de la cabeza, él todavía pensaba  en todo lo que pudieron haber vivido si ella no le hubiera puesto ese trato tan radical. Lo que no sabía Guillermo es que de ese amor de verano había quedado algo más que simple recuerdos.
Valentina en cambio pasó los peores tres meses de su vida, el mundo se le vino encima y ella si trato de contactar a Guillermo pero su teléfono se le perdió durante el regreso a Medellín y no tuvo manera de poder contactarlo, valentina estaba viviendo una pesadilla pues de esas veces que estuvieron juntos había quedado sembrada en ella una semilla y ahora se encontraba esperando un bebe de Guillermo. Y quien sabía si algún día pudiera encontrarlo y contarle lo que había sucedido. Sin embargo Valentina decidió continuar con su embarazo y cuidar a ese bebe así estuviera en contra de todo y tuviera que abandonar los estudios. Sus padres estaban muy dolidos y veían a Valentina como una cualquiera que ni siquiera sabía el apellido del papa de su hijo y menos donde vivía. Ellos no entendían el trato que había hecho Valentina con Guillermo pero ahora lo único que importaba era que ella pudiera de alguna manera encontrarlo.

Mientras la barriga crecía Valentina no perdía las esperanzas, trató de buscarlo por Facebook y otras redes sociales pero como podía encontrarlo sino sabia el apellido. Toda la información la tenía consignada en su celular y ya lo había perdido. Que mal para ella, solo esperaba y rogaba al cielo que un día se lo pudiera encontrar y darle a ese bebe un padre. Mientras eso sucedía Guillermo no podía sacarse de la cabeza a  Valentina; era como si se comunicaran telepáticamente pero valentina no lo hacía porque sintiera amor por Guillermo sino pensando en el futuro para su hijo porque de un momento a otro tenía que reconocer su irresponsabilidad y hacerse cargo de una vida, y para una chica de 17 años era muy complicado.

Pasaron los meses y Guillermo consiguió novia, llevaban saliendo y las cosas iban muy en serio tanto así que tenían planes de boda pues él iba a cumplir 29 años y le había salido un trabajo muy bueno en Bogotá, quería olvidar a Valentina que lo atormentaba siempre en sus pensamientos, y la única opción era ver en su novia la mujer de su vida.

Pero por más que trates de huir de las circunstancias un día sin esperarlo te vuelves a encontrar con el destino de frente y eso fue lo que sucedió a Guillermo, quien no sabía ni se imaginaba que tenía un hijo por ahí sin conocer y que Valentina estaba mas cerca de lo que él pensaba...  


Esta historia continuará…

lunes, 27 de abril de 2015

Un amor de verano... Primera Parte


Dicen que hay amores que nunca se pueden olvidar, son esos que se viven con mayor intensidad, que no importa la duración sino el momento vivido.
Esta es una historia de un hombre que se enamoró sabiendo que existen mujeres que son inalcanzables, que tienen un pasado y un presente definido, que por más que existan sentimientos es mejor el olvido.

Ese era el caso de Guillermo y Valentina quienes se conocieron en un viaje a Santa marta, él por un viaje de negocios y ella por un paseo familiar. Guillermo de 28 años y ella de 17, dos jóvenes apasionados por la vida, viviendo cada día el momento sin importar los efectos. Guillermo era fotógrafo y lo habían invitado para hacer parte de una puesta en escena para una campaña publicitaria. Por decirlo así Guillermo era un loquillo, siempre tan irreverente, natural extrovertido, era un tipo del estilo descomplicado, amante de la naturaleza y del arte. Ella una joven dulce y amable con mente abierta, llena de libertad, con ideales y pensamientos socialistas. Luchando siempre por la causas sociales y por los animales.
Los dos unidos por el destino, se conocieron en un restaurante cerca a la playa del rodadero mientras ella paseaba por el lugar, él estaba en una pequeña reunión cuadrando los detalles y la logística de los lugares a donde iban a estar. Pues tenían planeado llevar todo el equipo  a playa blanca y al parque Tayrona para tomar allí unas fotografías.
Todos creemos en el amor a primera vista, o al menos quienes nos hemos enamorado perdidamente de alguien con tal solo cruzar miradas. Y ésta no fue la excepción, Valentina llevaba su cabello crespo suelto, iba con un sombrero,  gafas, un short y una blusa de tiras holgada, esa mañana se veía especialmente hermosa, traía un bolso tejido donde traía ropa para cambiarse, entró al restaurante acompañada de su hermana y compraron unas bebidas y se sentaron un rato allí. Al parecer esperaban a alguien hasta que decidieron irse pues habían recibido una llamada de sus padres que habían cambiado de planes. Solo bastó ese momento para que Guillermo quedara flechado de aquella jovencita.

En la noche y paseando por la playa Guillermo notó que había parranda vallenata cerca del hotel, decidió quedarse allí con unos compañeros y tomarse unas cervezas para celebrar la vida y para festejar aquel momento. Llevó su cámara profesional y empezó a sacar fotografías de todo el lugar. La noche estaba estrellada y corría una brisa fría pero deliciosa que llenaba el lugar de un sabor costeño, el olor a comida perturbaba su estómago, ya que sin querer se le había olvidado cenar algo en el hotel antes de salir. Había una silla donde le pidieron que se sentara, el ambiente estaba bueno, había una fogata y algunas parejas estaban sumergidas en el mar contemplado la luna.
Todo era mágico, Guillermo aun pensaba en aquella muchachita que se le había cruzado por el lado en el restaurante, se preguntaba quién sería e imaginaba  si algún día la volvería a ver.

Valentina emocionada por  el viaje estaba recorriendo con su hermana todas las calles, comprando bolsos, ropa y accesorios, estaba feliz y aunque no era materialista le gustaban mucho las artesanías y también comprar accesorios para llevarles recuerdos a sus amigos que vivían en Medellín. Sus padres le habían dado permiso a las dos para que esa noche se divirtieran y conocieran el lugar. Claro no deberían llegar tan tarde al hotel porque era peligroso que las robaran o les hicieran algo. Como buena paisa Valentina era muy pujante y decidida aunque no dejaba de lado su forma tierna y romántica. Esa noche seria el comienzo de quizás la mejor semana de su vida.

Guillermo estaba  sentado contemplando el cielo y tomando fotografías de la personas bailando en aquella playa, Valentina como un deja vú volvió a pasar frente a sus ojos, ésta vez iba con un vestido blanco holgado que le llegaba un poco más arriba de las rodillas, su cabello suelto la hacía ver como una princesa. Guillermo no desaprovechó para tomarle varias fotografías, pero se levantó inmediatamente y empezó a seguirla por la playa, ella descalza llevaba los zapatos en la mano y sonreía alegremente en complicidad con su hermana. Valentina también había visto a Guillermo en aquel lugar y le parecía un tipo muy interesante sin embargo no le prestó mucha atención porque estaban de paso y no quería aferrarse a nada ni a nadie que estuviera en aquel lugar.

Guillermo era un tipo muy directo, así que sin pensarlo dos veces se le acercó a valentina y la tomó por el brazo para llamar su atención, le dijo señorita mire lo que me encontré y le dio una pulsera hecha de caracolitos, se la pasó  con la excusa de que se le había caído y pues era mentira pero él lo había hecho con tal de poderle hablar; ella le agradeció y sonrió y mientras volteaba se hizo miradas con su hermana preguntándose  y éste tipo qué? Guillermo les pidió acompañarlas pues estaba solo y quería tener amigas con quien charlar además por el acento había notado que ellas también eran de su tierra o sea de Antioquia. Ellas aceptaron con gusto y estaban sorprendidas que de un momento a otro, él se les hubiera aparecido. Llegaron a un punto donde ya no era tan poblado, se sentaron allí y empezaron a conversar acerca de lo que hacían, Guillermo era un tipo recorrido, había viajado a varios países y conocía casi toda Colombia, era un soñador y un artista, les mostró las fotos que tenía en su cámara y las dos quedaron maravilladas de la puesta de sol que él había logrado captar aquella tarde. Compartieron números y redes sociales, Valentina al igual que Lucía, estaba contenta de haber conocido a un nuevo amigo. Aunque a Lucía, la verdad no le gustaba el estilo descomplicado de Guillermo, porque ella era más del tipo de hombre bien puestecito y más serio. En cambio Valentina sentía una conexión especial con él como si se conocieran de otra vida.

Lucía había recibido una llamada y se había alejado un poco del lugar para hablar con su novio. Entonces Guillermo encontró la oportunidad perfecta para invitar a Valentina a una sesión de fotos donde él iba a hacer el fotógrafo, él le pidió que lo acompañara a una de esas playas mágicas que hay en Santa marta que son un poco alejadas y donde casi no van turistas. Valentina le sorprendió la invitación pero no dudo en aceptar, ella era de esas mujeres que no le temían a nada y que probaban siempre cosas nuevas. Después de despedirse Guillermo se sentía satisfecho por haber logrado el número de Valentina porque ella había aceptado la invitación.  Valentina mientras tanto trataba de convencer a su hermana para que le hiciera el cuarto y ella pudiera ir aquella playa con Guillermo. Las dos llegaron temprano al hotel y Valentina pudo convencer a Lucia para que distrajera a sus padres llevándolos al Acuario esa mañana mientras ella supuestamente se quedaba en el hotel por un problema estomacal. Así fue que Valentina se le voló a sus padres y se encontró con Guillermo. Obviamente ya se habían escrito toda la noche y parte de la mañana antes de encontrarse, se habían contado media vida por las redes sociales y memo estaba muy entusiasmado.

Valentina llegó puntual a la cita donde la estaba esperando Guillermo quien había contratado una lancha para llegar al lugar, aquella embarcación los llevaría y los traería aproximadamente antes de que la marea empezara a subir. Los dos subieron con los maletines y todos los equipos que Guillermo llevaba para aquel lugar. Se sentaron muy cerca y empezaron a contemplar el paisaje. Guillermo fotografiaba todo cuanto a su alrededor y ante su belleza a valentina también. Pasados los minutos por fin llegaron a la playa y bajaron todo el equipo, en aquel sitio, los estaban esperando un equipo completo con modelos, maquillistas, asesores de imagen y el productor encargado. Valentina se sintió un poco fuera de lugar, tendría que esperar a que todo el día el estuviera ocupado y ella sola sin conocer a nadie, no le causaba terror pero si un poco de aburrimiento. 
Trato de disfrutar un poco el paisaje y la locación que habían inventado para las fotografías. Estaba intrigada por la forma en que trabajaban para que todo se viera perfecto en las revistas. Las modelos eran bien bonitas y Guillermo las animaba para que dieran lo mejor de sí ante la cámara.

Pasaron las horas y llegó el tiempo de almorzar, todos traían la comida empacada y algunos tuvieron que descansar ante la larga jornada. Al parecer el trabajo de Guillermo ya había terminado y le correspondía a otro compañero continuar con otra serie de fotografías en otro lugar. Por fin los dos quedaron solos y después de comer algo decidieron realizar una caminata por la playa viendo caer la tarde, pronto vendría la lancha a recogerlos y debían disfrutar al máximo esta oportunidad que les había regalado la vida.



Continuará…


domingo, 26 de abril de 2015

UN POEMA APASIONADO

Dedicaré éste poema de mi autoría a los amantes mas enamorados. Disfrútenlo y dedíquenlo...

PASIÓN Y DESEO

Busco en las horas un pretexto para amarte,
Quiero que estés cada día conmigo por siempre.
Perderme en tus labios,
Y enterrarme contigo hasta la muerte.

Tú eres mi sol, el reloj del tiempo.
Sin ti no soy nada,
¡Quítame lo que siento!

Besarte es lo que más anhelo,
Acariciar las cumbres de tu cuerpo,
En la eternidad de la pasión y el deseo.
Fundirme a tu piel como el mar a la arena,
En los yacimientos del desierto.

Sentir tu sudor correr por mi piel,
Ahogar mi amor en tu cuerpo
Y tocarte sin espinas,
Esas que me azotan cada vez que te pienso.
Leer el palpito de tu corazón,
Siempre que los dos juntos estemos
Sin temor sin miedo.

Historia sobre el orgasmo. Final

El salón estaba lleno y todos vestían muy elegantes, los compañeros de Ximena se encontraban ansiosos igual que ella, esperando la llegada del nuevo director General. Esa noche Ximena iba acompañada de un amigo que recientemente había conocido y pues aún no tenían una relación seria. Esa noche por petición de la empresa los empleados podían llevar a un acompañante.

Los minutos pasaban rápidamente y la música de fondo hacia olvidar un poco el estrés y la expectativa que rodeaba el ambiente. Carlos se encontraba en el parqueadero y se dirigía hacia las escaleras para llegar al salón de eventos, mientras eso sucedía la música seguía sonando e incitaba al baile, Ximena no pudo resistir la invitación de Santiago quien era la pareja que lo acompañaba, llevaban apenas un mes saliendo y ella aún no formalizaba esa relación porque no encontraba a esa persona que realmente la llenara, que le hiciera conocer el significado del amor.

De pronto la música cesó y el micrófono empezó a emitir sonidos que provenían del Doctor Jiménez, quien estaba probándolo para dar el discurso de bienvenida. Todo el salón se quedó en silencio y los que estaban sentados se pusieron de pie atentos. Cuando de repente entró por la puerta un hombre bien vestido y muy elegante, alto de cabello castaño que caminaba por el pasillo con pasos seguros, era él, el hombre que entraba se llamaba Carlos. Ximena sintió un vacío en el estómago, al verlo no podía creer que el fuera el nuevo director ni tampoco podía creer que lo estuvieran invitando a subir al escenario para que diera sus primer discurso como Director de Business and Management.

Ximena estaba absorta, su vista se nublo, sintió mareo y hasta nauseas, la peor pesadilla la estaba viviendo en ese preciso momento. 

Mientras tanto Carlos hablaba de su experiencia en EE.UU, sus logros profesionales, su experiencia como Abogado y también como Asesor Personal del Socio Fundador de la empresa que había fallecido recientemente. Carlos hablaba con tanta seguridad diciendo sus nuevos planes y proyectos como director, que los empleados empezaron a mirarse encantados y aplaudían felices porque se veía que iba a ser un excelente líder.

Ximena mientras tanto estaba tan pálida que Santiago pudo notar que algo andaba mal en ella porque durante los treinta minutos que duró aquel discurso su cara no cambió. Ximena sentía que le faltaba el aire, sentía ahogarse y por un instante alcanzó a recordar todos los momentos que pasaron juntos, las noches en que se divertían, cuando bailaban y también aquella noche maravillosa que tuvieron sexo, toda esa nostalgia que sintió fue opacada por la rabia y el coraje que volvía a nacer como en aquella noche en que lo vio por última vez. Ximena se llenó de tanta furia que pensó en venganza, quería hacerle pagar todo lo que había sufrido, el dolor que sintió al hacerle lo que le hizo sino también quería hacerle pagar porque se hubiera burlado de ella, y no solo eso sino que le hubiera visto la cara. Tal era la intensidad de aquel sucedo que Ximena aún no superaba la desilusión que hacía cinco años había ocurrido.

Por fin el discurso terminó y la músico siguió sonando Carlos bajó y se sentó en la mesa con los demás directivos que lo acompañaban, miro a su alrededor y no vio a ningún conocido. Los empleados pasaron uno a uno a saludarlo y se presentaron frente al nuevo jefe.  Ximena se escondió mientras pensaba en algo, la verdad quedaba de muy mal gusto armarle un show al nuevo director por algo que había ocurrido hacía varios años pero tampoco debía hacerle un desplante a quien seria de ahora en adelante su jefe. El tiempo transcurrió y las horas parecían eternas, ya era de madrugada y la fiesta aun no terminaba. Así que Carlos decidió abandonar el lugar mientras los demás seguían divirtiéndose. Cuando caminaba por el pasillo despidiéndose de todos, se acercó hasta la puerta y vio entre la gente a Ximena, quien lo miró con desprecio como la vez en que lo esperaba a la entrada del edificio donde quedaba su apartamento. Pero Ximena no estaba sola venia acompañada de un hombre. Carlos se detuvo y retrocedió a donde se encontraba Ximena, tal vez lo hizo por impulso o tal vez necesitaba verla y hablar con ella una vez más. Se dirigió hacia aquel lugar y logró situarse frente a frente sin detener la mirada en su rostro. Carlos la saludo y le dijo: “Ximena, me alegra verte de nuevo, han pasado tanto tiempo desde la última vez”.
Ximena no pudo contestar ni un hola, parecía que había enmudecido y por su puesto Carlos se dio cuenta y creyó que no era el momento así que se despidió sin respuesta y salió del salón muy decepcionado.

Los días pasaron y las cosas en la oficina empezaron a tornarse hostiles. Ximena llena de sentimientos no quería encontrarse de nuevo con Carlos. Sin embargo no podía esconderse siempre, sus lágrimas parecían no caer por sus ojos sino que por dentro, en su corazón era el alma quien lloraba al no saber que hacer frente a ésta situación no hallaba si renunciar o continuar como si nunca hubiera pasado nada. Santiago la llamaba y le enviaba mensajes por WhatsApp pero ella tampoco quería verlo en un momento así. Fue entonces cuando le tocó asistir a una reunión con el departamento financiero de la empresa y como ella era la Asesora debía estar allí. Las miradas se cruzaban y fuego había entre ellos, por más que Ximena quería esconder su rabia y a la vez su deseo de hablarle, Carlos podía identificar lo que estaba sucediendo. Cuando termino la reunión él le pidió que fuera a su oficina más tarde para hablar personalmente.
Ya sentada frente a él, Carlos la miró fijamente a los ojos mientras Ximena no podía sostener la mirada, él empezó a hablar sobre su trabajo y sobre los informes financieros que habían presentado en la mañana. Todo lo que él hablaba a ella le parecía importarle muy poco, parecía estar perdida en algún universo lejano. Cuando Carlos termino de hablar sobre el trabajo, le dijo: -¿Te pasa algo? ¿Te sientes bien? Ximena reaccionó y dijo que se sentía bien pero que tenía que atender otros asuntos urgentes con los jurídicos, que la disculpara ella se iba si ya no la necesitaba más. Carlos le dijo que fuera de la oficina tenía que arreglar algunas cosas y que tenían que hablar, que ella no podía negarse.

Ximena tuvo que aceptar pero ya estaba pensando en un plan para llevar a cabo su venganza. Mientras tanto él estaba pensando en el por qué Ximena seguía así, si en la nota que le había dejado, él le explicaba todo y le había pedido perdón. Carlos llamó a su secretaria y le envió con ella una nota donde le decía el lugar y la hora donde se irían a encontrar esa misma noche.

Finalmente llegó el momento y con él, la dichosa cena, Ximena trato de arreglarse un poco para la ocasión tampoco quería que él se fijara en su atuendo y recordara viejos tiempos, esperó la hora en que aparecería Carlos, quien no tardó mucho en llegar con su chofer y escolta. Él se dirigió hacia la mesa porque era hora de poner las cosas en orden y dejar claro muchas otras. Ximena ya había planeado en seducirlo y exponerlo públicamente pero antes volvería con él haciendo que se enamorara de ella y así hacerle pagar todo. Aunque Ximena sabía que Carlos ya no era el mismo don juan de hace años sabía que si algo recordaba de todo lo que vivieron es que era débil ante ella.  Ante el silencio Carlos rompió el hielo y le pregunto a Ximena: “¿Leíste la carta que te dejé antes de viajar a los Ángeles? Ella parecía no entender de lo que Carlos hablaba no tenía ni idea de que esa carta existiera. Ella le respondió: “¿Cómo así? ¿Cuál carta?
-Sí, la carta que te dejé con tu hermana. Ximena no entendía lo que hablaba Carlos, pero él si estaba comprendiendo todo, que Isabela nunca entregó la carta y que Ximena nunca supo lo que realmente había sucedido, tal vez por eso sus miradas y el rencor a flor de piel. Ahora que había entendido todo, empezó a explicarle a Ximena lo que realmente había ocurrido ese día, la muerte de su padre, la llegada de su hermana y su viaje a EE.UU. Ximena no podía creer tantas mentiras según ella todo eso era una trama más para volver a engañarla. Sin embargo y a pesar de lo que había escuchado decidió seguir con su plan. Carlos parecía nuevamente atraído por ella, por supuesto mucho más maduro y con ganas de sentar cabeza. Al ver Ximena que podría terminar con lo que había dejado pendiente en el pasado podría llevar a cabo el desquite.

Ximena aunque muy adentro sentía esa sensación de querer abrazarlo, el coraje se apoderaba de su corazón y mataba cualquier pensamiento bonito hacia él. Tenía que hacerle ver por la mala que nadie se burlaba de ella y seguía así como si nada por la vida. Durante la cena Carlos habló de muchas cosas, de su experiencia en los EE.UU. y sobre lo que se proponía como director de la empresa en la que trabajaban. Ella solo asentaba con su cabeza y no emitía palabra alguna; al terminar de comer Ximena  pensó que Carlos la invitaría a otro lado pero él solo se ofreció a llevar a su casa, claro que Ximena tenía carro y no necesitaba de transporte, así que rechazó la invitación, se despidieron y Ximena no sabía qué hacer. Carlos ya no parecía el tipo conquistador capaz de todo del que ella se había enamorado.

Camino a casa llamo a su hermana y le pregunto por la carta que Carlos le había dejado, y su hermana no pudo negar que la había guardado y que no quería entregársela, sintió que no era necesario que ella la leyera al igual Carlos se iba para los Ángeles y quien sabía si se volverían a ver. Ximena se puso furiosa y le ordenó que le entregara de inmediato esa carta porque quería saber lo que decía allí, su hermana le prometió que al día siguiente se la llevaría personalmente.

La tensión crecía en la oficina, las mirabas iban y venían, la pasión se encendía cada día, Carlos le pidió a su secretaria que fuera al área de talento  humano y le consiguiera la hoja de vida de Ximena pero sin que nadie sospechara. Ximena estaba segura de que Carlos la buscaría de nuevo y así fue.
Carlos anotó la dirección del apartamento y esa misma noche fue a buscarla, lo que Carlos no sabía era que Ximena estaba saliendo con alguien, pero aun así no le importaba porque él iba con todo. Ximena aun no leía la carta de Carlos y su hermana no aparecía con ella, así que la duda la tenía cada día mas estresada.

Esa noche Carlos no resistió y fue a visitarla a su apartamento y lo que sucedería seria el comienzo de una aventura llena de amor y mucha pasión.

Carlos toco el timbre y Ximena abrió la puerta y el no pudo resistir besarla. Ximena intento apartarlo y detenerlo pero ésta era la oportunidad perfecta para empezar con su plan. Ximena cerró la puerta y llegaron hasta el sofá de la sala, Ximena se dejó llevar por el momento, su corazón latía rápidamente, sintió muchas descargas de endorfina por su cuerpo, perdió el miedo y se dejó llevar por los besos apasionados y por la caricias en su cuello y en su pechos, Carlos le quito la ropa y se quedaron en ropa interior sintieron un poco de frio pero la temperatura empezó a subir y ese sofá fue testigo de aquellos amantes que unían sus cuerpos en constantes movimientos llenos de placer y con el sudor corriendo por sus pieles. Ximena se sentía de nuevo en la cima del mundo ni la ira ni la venganza lograrían arruinar aquel momento. Carlos por su parte solo pensaba en ella, en sus labios, en su cuerpo, en hacerle sentir todas las ansias que reprimió durante años, parecía que juegos pirotécnicos explotaban en aquella sala. Ximena tuvo varios orgasmos que se repetían como el palpitar de su corazón, la conexión seguía allí y ni el tiempo ni los malos sentimientos lograron desvanecer esa sensación. Carlos conocía aquel cuerpo y con él cada punto donde hacia estallar la pasión de Ximena, pasaron varios minutos antes de que los dos terminaran al mismo tiempo y cuando se miraron a los ojos fue como si el tiempo se detuviera. Los dos se necesitaban y a partir de ese momento no podrían separarse de nuevo. Cuando se recostaron en el sofá después de terminar de hacer el amor, Ximena invitó a Carlos a la habitación para que se metieran en la cama pues estaba haciendo frio. Que más se podría decir de esta escena sino que no hacían falta palabras porque los cuerpos hablaban por sí solos, Ximena pensaba si realmente estaban destinados a estar juntos, tal vez no era una coincidencia que después de tanto tiempo volvieran a reencontrarse y más que acabaran en la cama.

Todo iba muy bien hasta que Ximena recordó nuevamente lo ocurrido en el pasado, también pensó en Santiago y que tenía que decirle que no la buscara más, pues si quería continuar con lo que había planeado no tenía por qué arrastrar con personas inocentes.



Carlos se quedó dormido mientras ella seguía despierta mirándolo, contemplándolo desnudo, no podía  negar que Carlos era un hombre muy atractivo y que ya no era el galán que no dejaba títere sin cabeza, realmente estaba confundida no sabía si seguir con su plan o dejarse llevar del amor. De tanto pensar no pudo dormir bien a la madrugada por fin la venció el sueño hasta que la alarma sonó a la 5:30 am, era hora de levantarse para ir al trabajo, el trafico estaba pesado esa mañana así que llamo también a Carlos y aunque él era el jefe no podía darse privilegios además ella no quería que el siguiera en su habitación. Mientras Carlos abría los ojos Ximena se metió a la ducha y mientras se bañaba Carlos no perdió oportunidad para hacerla nuevamente suya, el agua caía y los cuerpos tibios se unían nuevamente, dejando que la pasión inundara todo el lugar. Carlos la alzo y la recostó contra la pared, su cuerpo empezó a balancearse contra el cuerpo de Ximena  y estos dos amantes ya no se podían separar, llevaban tanto sin verse que sus cuerpos pedían cada vez más y más. El tiempo se detuvo en el reloj y para ellos ese fue un momento que jamás olvidarían y que deseaban repetir una y otra vez.

Esa misma mañana Carlos se demoró por llegar la oficina y Ximena sin importar la faena que había vivido llegó puntual a la reunión que tenía programada aunque Carlos era su jefe no quería levantar sospechas ni menos que la tildaran de irresponsable. Aquel día se hizo muy corto y caminando por el pasillo recordó que tenía que verse con Santiago para terminarle pues ya no había razones para continuar engañándolo. Al atardecer Isabela la hermana de Ximena apareció en su oficina con la carta, ella le pidió que la perdonara por haberse quedado con algo que no era suyo.
Después de que Isabela se fuera finamente Ximena puedo leer la carta de Carlos que decía así:

XIMENA:
Estoy destrozado no puedo mentirte. La mujer con que me viste era mi hermana, quien acababa de llegar de Miami y traía las cenizas de mi padre. No pienses mal. Si no te pude llamar y no te pude ver es porque todo me ha salido mal últimamente, he decido que ante tu ausencia y ya que no quieres hablar conmigo voy aceptar un trabajo en Los Ángeles y viajaré esta misma noche, ya no tengo nada que me retenga en Colombia.
Si quieres hablar conmigo puedes enviarme un correo electrónico, tú ya sabes mi cuenta.  
Quería despedirme de ti porque significas mucho para mí, no pensé enamorarme pero simplemente paso y la verdad después de esa noche todo cambio. Sé que mi intención al principio no era seria pero si algún día me perdonas yo estaré para ti.

Con amor y mucha tristeza te digo hasta siempre

Carlos.

Ximena no podía creer lo que sus ojos estaban leyendo todo había sido un malentendido y durante muchos años había odiado a Carlos por algo que nunca hizo. Ximena sintió que fue muy inmadura y bajó la guardia, mientras eso sucedía Carlos llamó a su celular diciéndole que en la noche le tenía una sorpresa. Él también había perdido el miedo al amor y quería darse una oportunidad con Ximena. Ella dejó a un lado sus planes de venganza y entendió que Carlos era el único que la hacía feliz y el único que la complementaba en todo.

Aunque al final si se desquitó de él, lo hizo de otra manera, lo dejó sin tocarla durante un mes para probar a ver si su amor era verdadero. Suena un poco bobo pero así fue.

Este par de amantes tuvo muchas noches de placer y muchas noches donde fueron felices…


FIN


sábado, 25 de abril de 2015

Historia sobre el Orgasmo. Tercera parte.



Habían pasado cinco años desde que vio por última vez  aquel hombre entrar por ese edificio acompañado de otra mujer, ese día solo se conoció la versión de Ximena, pero detrás de Carlos había otra historia que quizás ella nunca sabría, pero que el destino se había empecinado en repetirla. Business and Management era una multinacional conocida a nivel internacional que se había situado en Bogotá hacia unos Diez años y que tenía dentro de sus empleados al mejor personal administrativo de varios países. Tras la muerte de su fundador en EE.UU, la junta directiva inicio una serie de cambios en todos los países donde esta corporación se encontraba. Dentro de estos países Colombia no fue la excepción, por tal razón fue que se decidió por parte de los directivos cambiar el Director de la multinacional que se encontraba con sede en Bogotá. Ximena llevaba laborando un año para la compañía y estaba muy contenta pues se había logrado independizar y estaba pagando un apartamento que había comprado en la zona norte. Las cosas marchaban muy bien pero las noticias en la oficina de que un nuevo director entraría, ponía en angustia a la mayoría que sentía que podía haber cambios y algunos perderían sus empleos.

Pero que es lo que sucede con el destino que siempre trata de unir a las almas gemelas que se encuentran extraviadas. Para tal mala suerte Carlos había sido elegido como nuevo Director de aquella Compañía. Lo que les esperaba a este par no sería nada divertido pues entre sombras del pasado caerían de nuevo en un círculo vicioso que los llevaría hacerse daño pero que también sería el motivo para que Ximena conociera la verdad y se diera cuenta de que Carlos era el amor de su vida.
¡Sí! Carlos el desgraciado que la engañó. Pero lo que no se contó en esta historia es que Carlos tuvo varios problemas los días que no pudo hablar con Ximena y que detrás de ese deseo de estar con Ximena solo por sexo también había un sentimiento que había nacido en él, un sentimiento que trato de matar a toda costa, y así mismo la vida le arrebato esa semana muchas cosas.

En la mañana del 16 de Abril, después de haber pasado una noche apasionada con Ximena, Carlos despertó asustado, creía que le había cogido la tarde para irse a la oficina, rápidamente entro al baño y se dio una ducha de agua caliente, un poco trasnochado, tomó un vaso de café recargado que había preparado, sirvió jugo de naranja e hizo unos emparedados de pollo que dejó en el horno microondas por si Ximena quería comer más tarde, el tiempo se agotaba y ya era hora de llegar a la oficina, saco un papel del maletín y escribió una nota que le dejo a Ximena en la mesa de noche junto a la ropa. Cuando se montó en el carro no se dio cuenta que el celular estaba descargado y que el cargador se le había quedado en la habitación, ya no podía devolverse pero encontraría la manera de ponerlo a cargar cuando llegara a la oficina.
Estando en la junta escuchando a los socios y a los demás directivos de la empresa, su cabeza no dejaba de pensar en Ximena, pero por qué estaba sintiendo eso, por qué tenía tantos pensamientos, por qué recordaba cada vez que la besaba y que sentía su aliento, anhelaba tenerla allí en ese momento y olvidarse de la bendita junta. Ese día empezó una lucha contra su “yo” interno e intento borrar todas esas imágenes pues sabía que ya había cumplido con su reto, se había llevado a la chica a la cama y de ahí lo demás sería cuestión del pasado. Pensó que tal vez debería hablar con ella y decirle que no se vieran más, pensó en confesarle la verdad pero no podía ser tan débil y caer así por una mujer, él no iba a dejar de ser soltero ni tampoco quería compromisos a largo plazo, sería lo mejor dejar el asunto así y que Ximena entendiera por si sola que solamente había sido una noche más para él, pero en el fondo un sentimiento empezaba a crecer; y es que un mes saliendo con Ximena, lo hizo entender que no todas las mujeres se acuestan apenas conocen a un hombre y no todas buscan sexo casual, algunas como ellas quieren ser conquistadas y quieren que un hombre las haga sentir bien en la cama poniendo a flote variedad de sentimientos.

Definitivamente algo en él estaba mal, tenía que sacrificar sus sentimientos y volar ese mismo día a Medellín a solucionar varios asuntos, no podía tomarse la delicadeza de informarle esas cosas por teléfono a Ximena así que esperaría a su regreso para hablar con ella y tener la elegancia de dejarle en claro todo.
Mientras tanto Ximena se mordía por dentro y a pesar de que su hermana le había advertido, ella todavía guardaba la esperanza de que al buscar a Carlos en su apartamento, algo de esa conversación saldría. A pesar de que él, le había prometido encontrarse en el café cerca de la oficina, nunca llegó a la cita y Ximena tampoco quiso preguntarle a su hermana sobre la vida de Carlos y mucho menos contarle lo que había pasado entre los dos y entre mal entendidos y enredos, llego el día en que Ximena fue a buscar a Carlos.

Esa mañana la hermana de Carlos había llegado de Miami, y le había dado la triste noticia de que su padre había fallecido, Carlos era hijo de una pareja divorciada y su madre había muerto hacia unos tres años, lo único que le quedaba era su padre y su hermana que Vivian en EE.UU, Carlos no pudo llegar el viernes a la cita porque esa mañana recibió la terrible noticia de que su padre había muerto y su hermana viajaría después para traer las cenizas y dejarlas donde pertenecía su padre.

Carlos se encontraba en un mal momento, la empresa en que trabajaba estaba a punto de cerrar por un problema jurídico que había ocurrido con el gerente de la sucursal en Medellín, tenían en contra una demanda millonaria que de salir a favor, la empresa tendría que cerrar en varias sedes y pues a pesar de los activos que poseían, sería muy difícil recuperar tanto dinero y no solo eso sino el prestigio que se había perdido. La junta directiva había decido antes de que creciera el escandalo vender la empresa a otra compañía para que no se perdiera mucho y pues Carlos estaba lleno de estrés y de muchos sentimientos tras la pérdida de su padre, no tenía cabeza para pensar en Ximena y menos para decirle esas cosas después de que se sentía tan devastado. El recoger a su hermana en el aeropuerto y el pensar en la impotencia que sentía al no poder despedirse de su padre y ver sus cenizas en aquel cofre, lo llenó de mucha rabia y tristeza, su hermana un poco más fuerte decidió quedarse unos días en el apartamento de Carlos y hacerle un pequeño homenaje de despedida a su padre en compañía de Carlos y otros familiares que vivían en Bogotá. Cuando Carlos llegó al apartamento siendo a próximamente las 7:18 PM, se bajó del carro con su hermana, subieron del parqueadero hacia el edificio, y mientras caminaban, Carlos divisó a Ximena quien lo estaba mirando y en aquel instante él se fijó en la mirada de desprecio que le hizo cuando vio que venía con su hermana, pues lo lógico era que pensara que traía una mujer a dormir con él esa noche en su apartamento. Carlos trató de adelantarse rápidamente para explicarle a Ximena pero sin que le diera tiempo de llegar, ella había huido del lugar. Carlos quedó desconcertado pero ahora no tenía cabeza para otro problema.

Pasado el homenaje de su padre y habiendo quedado nuevamente solo en Bogotá, su hermana partió para Miami a atender a su familia, Carlos tenía que sacar fortaleza de donde no la tenía y seguir con su vida, pero ahora con nuevos proyectos en mente. En esos días en que su hermana se quedó con él, ella le aconsejó que lo mejor fuera irse  a vivir con ella a los EE.UU  , y trabajar allí con su cuñado. Aunque Carlos pensó mucho esa decisión, para él era lo mejor e incluso llamó en varias ocasiones a Ximena para que hablaran antes del irse, pero fue imposible porque Ximena lo había bloqueado de todas las redes sociales y también de su celular. La única opción fue dejarle una carta con su hermana, carta que Ximena nunca leyó y que desapareció en extrañas circunstancias. El 30 de abril, Carlos presentó la renuncia y viajó a los Ángeles donde lo estaría esperando su cuñado para presentarlo en su nuevo trabajo.

Ximena continuo con su vida pero su hermana nunca le quiso entregar la carta que Carlos le dejó ni tampoco insistió en contarle las razones por las cuales el había desaparecido.

Cuando Carlos volvió al país, Ximena era asesora financiera de la Empresa donde ahora él, era el Director General, todo había cambiado para él, los 5 años que duró fuera del país no fueron nada fáciles pues su trabajo en EE.UU era agotador y gracias a los estudios que Carlos había realizado allá cuando vivió una temporada con su padre, logro posicionarse como un buen abogado en el buffet de su cuñado. Carlos ya conocía la cultura americana y sabía que sus encantos en esa tierra no funcionaban como en Colombia, incluso las mujeres eran frívolas y en vez de conquistarlas, era él quien se sentía asediado, porque allá las mujeres son mucho más directas y no les importa tener sexo casual con cualquiera, ya que siempre están a la orden del día. Carlos no pudo olvidar a Ximena siempre recordaba aquella noche, para él Ximena había sido algo más que una simple aventura, había sido algo más que una noche de pasión. Sin embargo tuvo varias relaciones con diferentes mujeres mientras pasaron esos cinco años, relaciones que no duraban nada, pues para Carlos era difícil comprometerse con alguien, ya que el haber vivido el divorcio de sus padres para él fue muy traumático.  
Esta había sido la oportunidad perfecta para volver a Colombia, a sus raíces y para hacer una vida nueva, lejos de los EE.UU, que a pesar de haberle brindado muchas cosas no era lo que él quería para su vida. Siendo el nuevo director ingresó a la empresa con un bajo perfil, todavía no quería llamar la atención y planeo un evento para darse a conocer ante los demás empleados.
Ximena estaba preocupada, ese mismo viernes conocerían al nuevo Director y la próxima semana empezarían a trabajar bajo sus órdenes, y los cambios no se harían esperar pero ella era fuerte y asumiría cualquier reto.



Llego el día en que Carlos y Ximena se volverían a ver de nuevo, y ninguno de los dos pensaba que sus rostros se encontrarían de frente…