Como poder explicar que el corazón
de un hombre siente diferente al de una mujer, que no es el sexo lo que une a
una persona sino los sentimientos y que cuando un hombre se enamora de verdad
ese amor no desaparece así de la noche a la mañana.
Parecía que el famoso destino se había
encargado de poner en el mismo camino a Valentina y Guillermo quienes eran dos jóvenes
con una cierta diferencia de edad pero con mucho en común. Y aunque se
encontraban solos en aquel momento Valentina tenía muy claro que no se iba a
enamorar de un extraño que acababa de conocer y no obstante le gustaba la idea
de conocer a alguien interesante pero fuera lo que tuvieran, “eso” se quedaría en
aquel lugar.
Caía la tarde y el sol se ocultaba
dejando a su paso un cielo lleno de colores, eran manchas en el cielo de color
rojo, naranja, amarillo, azul. La
naturaleza era perfecta y la puesta en escena era fantástica, algo muy romántico.
Guillermo no podía entender como una muchacha tan joven le fuera a mover el
piso tan apresuradamente, y el solo escuchar su dulce voz y su sonrisa, el
cielo se le iluminaba. Guillermo se había enamorado. Todo no podía ser más
perfecto hasta que llegó la lancha por ellos. Parecía que el tiempo no se detenía
y tenían que volver cada uno a sus respectivos hoteles. A veces los momentos
pueden ser cortos pero inolvidables, pensaba Guillermo para sí mismo y aquella
tarde lo había hecho enamorar aún más de Valentina. Pero ella solo quería divertirse
porque a pesar de ser tan dulce no le gustaba encarretarse con cualquiera, se podía
decir que era muy selectiva y que era una mujer que tenía muchos amigos. A decir
verdad Valentina tenía un corazón obstinado que tenía muy claro lo que quería.
Ya en el hotel Valentina aceptó
la invitación de ir a bailar a una discoteca que quedaba un poco lejos de donde
estaban ubicados, Su hermana también iría y saldría perfecto divertirse antes
de regresar a la realidad en Medellín. En la discoteca la esperaba Guillermo
quien llevaba una pinta toda costeña con guayabera y toda la cosa, se había peinado
bien para la ocasión. Estando bailando con Valentina le propuso que hicieron un
trato, que si ella aceptaba no se iba a arrepentir pues los dos sabían que eran
aves de paso que en cualquier momento tendrían que volver a su origen.
Guillermo le dijo que vivieran al máximo esos 3 días que le restaban, que sin
importar lo que pasara eso iba a hacer su secreto y una experiencia que recordarían
toda la vida. Valentina lo pensó durante unos minutos y calló mientras él le
preguntaba si aceptaba. Entonces fue cuando ella le dijo: Acepto, pero con una
condición lo que pase entre los dos se quedara acá y ni tu puedes buscarme después
ni yo puedo hacer lo mismo. No tienes derecho de llamarme o escribirme después y
si lo haces yo cambiare el número celular, no puedes saber ni mi apellido ni
donde vivo ni donde estudio, nada. Igual yo nunca investigare o te forzare a
que me lo digas. Entendido el asunto que era bastante radical, Guillermo aceptó
con tal de tenerla para él solo unos días, y sin reparos, y sin saber que ese
mismo trato seria el cuchillo que haría sangrar su herida más adelante.
De un momento a otro empezaron a
besarse y la música los rodeaba, el alcohol también había empezado a hacer
efecto, duraron más o menos una hora en el lugar bailando y acariciándose,
hasta que una cosa llevo a la otra, y ya sin poderse aguantar más Valentina
acepto ir al Hotel donde se quedaba Guillermo. Subieron las escaleras casi tropezándose
con todo, ya no importaba ni la hora ni el lugar o si su hermana la estuviera
esperando. Su mente se había dispuesto a disfrutar. Y esa noche fue de esas
donde se permitía todo y donde no hubo ningún reparo por parte de los dos. Cuando entraron ni siquiera prendieron las
luces, sino que decidieron quitarse la ropa como dos locos que urgían entregarse
a la pasión. Ella más rápido que el, se quitó todas sus prendas y quedo desnuda
en la cama, mientras el, la seguía rápidamente para no perder ni un minuto
porque el tiempo era muy valioso para esa pareja que solo contaba con menos de
2 días para disfrutar de su aventura. El aire acondicionado estaba encendido
pero el ambiente estaba lleno de fuego, besos iban y venían, caricias por
doquier, y por supuesto sus cuerpos entrelazados se amaban como si el mundo se
fuera acabar. Valentina estaba bien llevada del alcohol, la mitad de su cuerpo
le respondía pero la conciencia estaba perdida entre lo que había bebido y la
adrenalina que estaba viviendo mientras tenía sexo. Creo que no estaba muy consciente de lo que serían
las consecuencias de esa noche. En cambio Guillermo a pesar de estar pasado de
copas, todavía estaba consciente de lo que hacía y por supuesto semejante
escena lo había dejado completamente despierto, y es que quien no podía estar así
disfrutando de aquella mujer tan hermosa de la que se había enamorado. Cuando aquel
momento finalizó, valentina se echó en sus brazos y allí se quedó dormida,
mientras él le acariciaba el cabello y la espalda. Era increíble que estuviera
en Santa marta y con una encantadora mujer en su cama. Aun así pensaba en lo que
pasaría después de que se despidieran. Faltaba poco para que fuera domingo pero
no quería estresarse con algo así, dejaría que todo pasara conforme habían hablado
los dos.
El celular no paraba de sonar
eran como las tres de la madrugada, y Lucia la hermana de Valentina la estaba
buscando con desesperación. No podía llegar al hotel sin su hermana porque sus
padres armarían el alboroto en la mañana. Guillermo medio dormido y como pudo
se paró de la cama, y buscó entre la ropa de Valentina el móvil hasta que logró
contestarlo, Lucia extrañada le gritaba que con quien hablaba, a lo que él le respondió
que con Guillermo, le dijo que no se preocupara que se fuera para el hotel que él
se encargaba que Valentina llegara antes de las seis que la dejara dormir
porque estaba muy borracha.
Lucia se tranquilizó y le
recomendó a Guillermo que no la hiciera quedar mal con sus padres porque después
toda la culpa recaería sobre él.
Mientras dieron las 5:00 de la
mañana, Guillermo se llenó de una angustia increíble, se había acordado que no
se habían protegido. Mil cosas pasaron por su cabeza fue como ver la vida en imágenes,
pensó en todos los posibles desenlaces, pero obviamente su imaginación voló muy
rápido y la idea no era adelantarse a los hechos por algo que solo había sucedido
una vez. El mismo se daba moral y trataba de no preocuparse porque siempre había
sido un tipo descomplicado y ya el tiempo lo diría todo.
Cuando llegó la hora, levantó a
Valentina quien estaba medio enguayaba y un poco aturdida por lo que había pasado,
ella se vistió rápidamente y ni un beso le quiso dar, estaba toda rara y miraba
mal a Guillermo. Al parecer Valentina pensaba que él se había aprovechado de su
borrachera para llevarla a la cama. Bueno
pero la historia no termina allí porque a pesar de que Valentina había cometido
una locura no se arrepentía de nada así que al otro día fue ella, la que llamó
a Guillermo para que fueran a un lugar apartado y se encontraran de nuevo. Y así
fue porque él logro llevarla a una playa que quedaba cerca donde permanecía siempre
solitaria y allí otra vez se dejaron llevar por la pasión y terminaron nadando
desnudos en el mar haciendo el amor, los ojos claros de Guillermo estaban más
que iluminados viendo como contrastaba el paisaje con el cuerpo desnudo de
valentina sumergido en el agua como historia de película no podía desaprovechar
para llenarla de caricias y de tenerla una vez más entre sus brazos.
Otro día más en que Valentina se les
perdía a su hermana y a sus padres. La situación había dado lugar a que los
padres empezaran a sospechar de donde se encontraba realmente Valentina. Así
que mandaron a su hermana a buscarla porque debían empezar a empacar las
maletas, ya que solo faltaba un día para irse. Valentina apareció pronto e
inventó excusas diciendo que se había perdido por culpa de un guía que la había
llevado y la había dejado sola en la ciudad.
Dicen que los momentos se deben
vivir aquí y ahora porque cuando nos morimos nada nos llevamos sino los
recuerdos, y parecía que Valentina vivía su vida al máximo por esta ideología pero
lo que no pensaba era que eso más adelante le traería muchos problemas porque
cuando lo haces sin responsabilidad las consecuencias son más trágicas de lo que
esperabas.
Y así paso ese día entre la despedida
de esos dos y la discusión con sus padres, para ella una aventura más y para él
los momentos más memorables vividos. Ya no se verían más adelante ni tampoco se
llamarían pero el destino siempre es un pañuelo y por más que quieras alejarte
de él siempre termina por enredar más las cosas.
Pasaron los días y Guillermo volvió
a Bogotá donde vivía su mamá para estar unas semanas con ella, antes de viajar
a Medellín de nuevo a trabajar y aunque éste no había sido un viaje de placer
le había sacado el mayor provecho.
Guillermo nunca había sido de
muchas novias y aunque se lo pasaba viajando, el trabajo no le daba lugar a
tener una relación estable. Por eso su madre le decía que ya era hora que
sentara cabeza y aprovechara el tiempo para buscar a la que sería su
esposa y tal vez él quería hacerle caso
pero la única con quien quería vivir el resto de sus días, ya estaba en algún lugar
desconocido y él no quería romper el trato y parecer un intenso buscándola así
se quemara por dentro. Él pensaba que era raro que una mujer tan dulce y amable
como Valentina no se enamorara así como él lo había hecho de ella, realmente parecía
muy raro que ella fuera como esas chicas que solo buscan pasar un momento y ya,
tal vez Valentina escondía algo y por eso no quería que se volvieran a comunicar.
Mientras pensaba empezó a descargar de la cámara al PC, las fotos que había tomado
y allí aparecieron más imágenes sobre ella, ya no le bastaba con tenerla en su
cabeza sino que también tendría el recuerdo más bello de su rostro para siempre
y en su cuarto. Imprimió todas e hizo un álbum con ellas. Pero una en especial
la colgó donde la pudiera ver siempre.
Los meses pasaron y Guillermo
trataba de olvidar a Valentina aunque era imposible sacársela de la cabeza, él todavía
pensaba en todo lo que pudieron haber
vivido si ella no le hubiera puesto ese trato tan radical. Lo que no sabía Guillermo
es que de ese amor de verano había quedado algo más que simple recuerdos.
Valentina en cambio pasó los
peores tres meses de su vida, el mundo se le vino encima y ella si trato de
contactar a Guillermo pero su teléfono se le perdió durante el regreso a Medellín
y no tuvo manera de poder contactarlo, valentina estaba viviendo una pesadilla
pues de esas veces que estuvieron juntos había quedado sembrada en ella una
semilla y ahora se encontraba esperando un bebe de Guillermo. Y quien sabía si algún
día pudiera encontrarlo y contarle lo que había sucedido. Sin embargo Valentina
decidió continuar con su embarazo y cuidar a ese bebe así estuviera en contra
de todo y tuviera que abandonar los estudios. Sus padres estaban muy dolidos y veían
a Valentina como una cualquiera que ni siquiera sabía el apellido del papa de
su hijo y menos donde vivía. Ellos no entendían el trato que había hecho
Valentina con Guillermo pero ahora lo único que importaba era que ella pudiera
de alguna manera encontrarlo.
Mientras la barriga crecía
Valentina no perdía las esperanzas, trató de buscarlo por Facebook y otras
redes sociales pero como podía encontrarlo sino sabia el apellido. Toda la información
la tenía consignada en su celular y ya lo había perdido. Que mal para ella,
solo esperaba y rogaba al cielo que un día se lo pudiera encontrar y darle a
ese bebe un padre. Mientras eso sucedía Guillermo no podía sacarse de la cabeza
a Valentina; era como si se comunicaran telepáticamente
pero valentina no lo hacía porque sintiera amor por Guillermo sino pensando en
el futuro para su hijo porque de un momento a otro tenía que reconocer su
irresponsabilidad y hacerse cargo de una vida, y para una chica de 17 años era
muy complicado.
Pasaron los meses y Guillermo
consiguió novia, llevaban saliendo y las cosas iban muy en serio tanto así que tenían
planes de boda pues él iba a cumplir 29 años y le había salido un trabajo muy
bueno en Bogotá, quería olvidar a Valentina que lo atormentaba siempre en sus
pensamientos, y la única opción era ver en su novia la mujer de su vida.
Pero por más que trates de huir
de las circunstancias un día sin esperarlo te vuelves a encontrar con el destino
de frente y eso fue lo que sucedió a Guillermo, quien no sabía ni se imaginaba que tenía un
hijo por ahí sin conocer y que Valentina estaba mas cerca de lo que él pensaba...
Esta historia continuará…
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