Eran aproximadamente las 8:00 de la mañana, cuando Ximena
Despertó, abrió lentamente sus ojos y miro hacia todos lados, especialmente
hacia el techo donde había una pequeña lámpara, bajo la mirada y reviso el
lugar, sus ojos se dirigían buscando a Carlos, pero al parecer no estaba allí,
el apartamento parecía estar completamente solo y no se escuchaba ruido alguno
que viniera de otra parte. Por su cabeza pasaron muchas imágenes incluidas las
de la noche anterior. Estaba más que satisfecha, pero se sentía extraña
de amanecer y no ver el rostro de su amado. Se levantó rápidamente y
recogió el desorden de su ropa que se encontraba en la mesa de noche y con él
una nota encima de sus prendas. Al parecer Carlos trabajaba ese día y le había
escrito algo que decía así:
“Xime: Gracias por la noche que me regalaste, te dejé algo de
desayuno, si quieres comer está en el Horno Microondas, no quise despertarte,
así que hablamos durante el trascurso del día, hoy estaré sumamente ocupado en
la oficina.”
Carlos.
Ximena no sabía cómo sentirse pero no le presto mucha atención
y lo vio como algo normal, Aunque pensaba que Carlos la había
podido despertar, pues al igual ella también tenía que ir a la universidad.
Después de reflexionar sobre el hecho se metió a la ducha y sus
pensamientos volvieron a inundarla, recordó cada momento en que él la besó, la
acarició, algo no estaba bien porque al recordar estaba sintiendo cosas que
antes nunca se le habían cruzado, sentía que le faltaba el aire y que una
ansiedad se apoderaba de cuerpo, al parecer Ximena se había enamorado y ese
amor le traería algunas lágrimas. Pero lo más gratificante era sentir esa
sensación llamada “orgasmo”, su mente parecía divagar en ese momento y hablaba
para ella misma: Que rico es sentirse así, Que rico es que un hombre me haga
vibrar. Recordaba las escenas de pasión y sentía que su pelvis iba a explotar
de nuevo, deseaba ver pronto a Carlos para repetir esos instantes.
Ese día llego más que tarde a estudiar, la clase se hizo muy larga
y en su celular, Carlos no daba señales de vida, todavía más extraño para ella,
pero recordó que él iba a estar muy ocupado y no quiso llamarlo para molestarlo
con bobadas. Hacía el mediodía, Ximena salió con Catalina y Tatiana que eran
sus amigas más cercanas, como era de costumbre Ximena no les había contado nada
sobre Carlos, y la relación que llevaban hacía más de un mes, Pues ella era muy
reservada y lo que Ximena no sabía es que el callarse muchas cosas la hacía más
vulnerable, pues siempre es bueno escuchar la opinión y los consejos de los
demás. Pero ella creía que podía controlar sus sentimientos como siempre
ocurría.
La tarde cayó y llego la noche y aun no recibía noticias de
Carlos, al parecer le valía cinco que se hubieran acostado y no había tenido la
delicadeza de llamarla en todo el día para saber cómo se sentía; para ella lo
que estaba pasando estaba fuera de sus experiencias anteriores, cabe recordar
que Ximena era la que no le daba importancia a esas cosas y nunca
demostraba el más mínimo amor por sus parejas. Parecía lo que algunos llaman
Karma, y se le estaba devolviendo lo que hizo en el pasado.
Esa noche duró por conciliar el sueño y cuando lo logró tuvo una
pesadilla terrible. Al despertarse por el ruido de la alarma del celular, se
levantó y siguió con su rutina diaria, ahora si decidida a llamarlo de camino a
la universidad, si tenía que enfrentarlo sería en ese preciso momento.
Ximena marco el número y esperó que Carlos contestara, el timbre
sonaba, sonaba y lo enviaba a buzón, que decepcionante fue seguir marcando
pensaba ella, hasta que le hizo la tercera llamada donde ya se hartó y no
quiso parecer una mujer intensa y necesitada, así opto por esperar que él se
reportara y no hacerse películas en su cabeza. Así pasaron varios días y Carlos
no volvió a llamar. No se le ocurría nada o sí, lo único era que esa noche de
pasión para el no significo nada y para ella, lo significo todo. El solo
recordar su cuerpo deslizándose sobre ella, la perturbaba inmensamente, era
como encender el motor de un auto y su corazón parecía latir más
aceleradamente. Y odiaba sentir eso, quería verlo ya no aguantaba otra semana
sin sentir sus labios, sin sentir su piel, la necesidad se volvió insaciable.
Sabía que lo que iba a hacer era poco convencional y se vería mal pero tenía
que saber que había pasado con él, ya le había dado el tiempo suficiente para
que él la buscara, se suponía que tenían una relación y que esa noche no fue
cualquier noche. Lo primero que hizo fue preguntarle a su hermana sobre Carlos,
muy prudentemente y sin levantar sospechas, indago sobre si se encontraba bien
y que había pasado que últimamente no la había visto. Su hermana intuía lo que
estaba sucediendo pero no quiso preocuparse así que le comento a Ximena que
Carlos había salido de viaje a Medellín para atender un caso urgente que
ponía en riesgo la empresa, que la última vez que había visto era el miércoles
en la mañana cuando entró a la junta programada para ese día. Ximena no sabía
que creer ni que pensar pero tampoco se iba adelantar a los hechos, ya por lo
menos sabía que Carlos estaba muy ocupado. Así que volvió a llamarlo a ver si
esta vez tenía suerte y él le contestaba. Pero siendo más inteligente le marcó
desde otro celular desde uno que él no conocía y pues así, este hombre contesto
la llamada, hubo un silencio de unos pocos segundos antes de que Ximena le
hablara: “Hola Carlos, ya te olvidaste de mi… que ni siquiera contestas mis
llamadas”. Al otro lado se escuchó un silencio que inundó el lugar y que
reventaba el corazón de Ximena, ella insistió y por fin el decidió hablar,
diciendo algo que la desconcertó mucho: Ximena por favor estoy muy ocupado, no
estoy para una escena en éste momento. Veámonos el viernes en el café cerca de
la oficina. Yo te llamó. No me llames… y corto la llamada.
No me llames. ¿Qué fue eso? se decía para entre si Ximena y ahora
sí se estaba haciéndose a la idea y asimilando la realidad, que Carlos
solamente la usó y lo peor es que ella se había enamorado de él.
Llego el viernes y Carlos nunca llamó, Ximena triste,
desconcertada y con rabia decidió hacer algo más osado y presentarse en su
apartamento dando tiempo de que llegara de la oficina, eran las 7: 15 PM y era
la hora en que normalmente él llegaba. Veía el edificio y recordaba que hacía
más de una semana allí había sido feliz. No quería parecer intensa pero al
menos lo enfrentaría cara a cara a ver qué había ocurrido. Finalmente Carlos
llegó pero no lo hizo solo, alguien más lo acompañaba. Ximena sintió que una
puñalada atravesó su corazón que su mundo se cayó en mil pedazos y que estos
rodaron por las escaleras que daban a la acera. No pudo soportar esa imagen y
salió corriendo de allí. Maldecía por toda la calle lo que había sucedido,
maldecía el momento y la hora en que lo había conocido, pero sobre todo
maldecía el haber sido tan tonta y haber caído en sus redes. Desde ese día
Ximena decidió convertirse en otra y dejar a un lado los sentimientos pues lo
único bueno de esa relación fue que conoció el significado de tener un
“orgasmo”.
Para otras mujeres una experiencia así causaría un gran dolor pero
para Ximena fue sólo una lección que le impediría volver a ser tan ingenua con
los hombres. Así que pasado el tiempo empezó a conocer más hombres y a tener
sexo con ellos, ya no esperando amor sino disfrutando el momento. Aunque
disfrutaba hacer esto los fines de semana tampoco era que se sintiera muy bien
pues por dentro anhelaba que la amaran, quería volver a sentir eso que una vez
sintió con Carlos, pues a pesar de que ya conocía lo que era un ORGASMO, con
los hombres que estaba sentía placer pero no sentía esa conexión, esa sensación
de bienestar.
Ximena termino su carrera sin pena ni gloria, entre esfuerzos y
con los regaños de sus padres, ya que ella se había vuelto una mujer
desordenada que le gustaba beber y enfiestarse cada vez que podía, sus padres
habían perdido la confianza en ella y a pesar de que ya no le complacían todos
sus gustos y caprichos, le daban lo suficiente para llevar una vida normal.
Para ella lo que había ocurrido con Carlos la había dejado marcada pero lo que
Ximena no sabía era que el destino se encargaría de ponerlos otra vez de
frente. Pero eso es otra historia que más adelante conocerán.
Al graduarse Ximena consiguió rápidamente trabajo en una
Multinacional con ayuda de sus hermanos, la visión era otra y ya un poco más
madura tenía que ser responsable y empezar una vida más calmada y fuera de
tantas rumbas. Los hombres pasarían a un segundo plano y su vida sexual sería
más selectiva. A Ximena le esperaban muchas experiencias antes de conocer el
verdadero amor y antes de convertirse en la mujer fatal, la vida le daría la
oportunidad de desquitarse de Carlos.
Continuará...
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